Terremoto en Venezuela sacude a familias de Los Mina SDE Abril 2026
La tierra tembló fuerte en Caracas, Venezuela.
Y el coletazo de esa tragedia llegó directo a los corazones de Los Mina aquí en Santo Domingo Este.
Abril de 2026 nos encuentra con una angustia que no es nuestra, pero se siente como propia.
Familias enteras de SDE viven en vilo, pegadas a la radio y al celular.
Desde hace días, Venezuela sufre una serie de terremotos devastadores.
Caracas, su capital, parece vivir el peor momento de su historia reciente.
Los equipos de emergencia buscan sobrevivientes sin parar bajo los escombros.
Pero cada hora que pasa, la esperanza se va reduciendo.
Y con ella, crece la indignación por la magnitud del desastre que se vive.
No es un tema lejano para los nuestros.
Muchos residentes del Ensanche Ozama y Charles de Gaulle tienen parientes allá.
Hermanos, tíos, primos que ahora están incomunicados por la situación.
Se habla de miles de personas bajo los escombros, sin rastro alguno.
Los nombres y las cifras exactas son un misterio que atormenta a muchos.
Aquí en SDE, el calor de abril es insoportable.
El ruido de los motores en la Carretera Mella sigue igual de fuerte.
Pero en las paradas de carro público, el tema es uno solo.
En los colmados de la Entrada de las Palmas, la gente habla bajito.
La conversación no es de pelota, es de Venezuela y su desgracia.
¿Cómo afecta esto a la gente de Invivienda?
La incertidumbre golpea duro en cada hogar.
Muchos dependen de las remesas que vienen de allá, o las envían.
Ahora, todo eso está en el aire, sin saber qué pasará.
La preocupación por sus seres queridos se mezcla con la angustia económica.
"La gente está en grito", nos dijo Doña Ana, de Sabana Larga.
"Mi hermana vive en Petare, y no sé nada de ella desde el lunes".
Según los vecinos del sector, la desesperación es general entre los que tienen familia allá.
"Se armó el avispero en la familia", comentó un motoconcho de Villa Mella.
"No hay forma de saber si están vivos o muertos".
En el barrio se habla de cadenas de oración y de intentos fallidos por llamar.
"Fue confirmado que las líneas están caídas en muchas zonas", se supo de buena fuente.
La conexión entre República Dominicana y Venezuela es profunda.
Muchos venezolanos han encontrado refugio y una nueva vida aquí.
Y muchos dominicanos tienen raíces en la tierra de Bolívar, con familias mezcladas.
Esta tragedia reabre heridas de otras crisis migratorias que ya hemos visto.
El gobierno dominicano, aunque callado hasta ahora, debe estar evaluando la situación.
La ayuda humanitaria internacional será clave para los afectados en Caracas.
La búsqueda de sobrevivientes sigue en pie, día y noche.
La esperanza, aunque tenue, no se pierde del todo en los corazones.
Desde Santo Domingo Este, mandamos fuerza a nuestros hermanos venezolanos.
Es momento de unidad y de solidaridad entre pueblos.
Manténgase informado con El Farol al Día para todos los detalles.
Seguiremos de cerca esta historia que nos toca a todos, sin importar la distancia.
La comunidad de Invivienda se mantiene alerta, esperando noticias.
Los residentes de Los Trinitarios también expresan su solidaridad.
Las oraciones se multiplican en Sabana Perdida por los desaparecidos.
Esta crisis internacional se siente muy cerca en cada rincón de SDE.
La falta de comunicación es lo que más angustia a las familias.
Se conoció que la embajada dominicana en Caracas trabaja para contactar a los nuestros.
Pero las condiciones en el terreno son extremadamente difíciles.
La situación humanitaria es precaria, con falta de agua y medicinas.
La gente de aquí pregunta si hay forma de enviar ayuda, de alguna manera.
Muchos tienen la fe puesta en que sus parientes aparecerán con vida.
Esta tragedia nos recuerda lo frágil que puede ser la vida.
Y lo importante que es la conexión entre nuestras comunidades.
El Farol al Día seguirá siendo la voz del barrio en estos momentos difíciles.
No daremos descanso hasta que haya más claridad sobre lo que pasa allá.
La comunidad dominicana en Venezuela es grande y está sufriendo.
Y aquí, en SDE, sus familias sienten cada golpe.
Los rumores corren rápido por la Av. Venezuela, sumando a la confusión.
Necesitamos información clara y directa, sin rodeos.
Esta es la realidad que enfrentamos en este Abril de 2026.
Un mes que pasará a la historia por el dolor que ha traído.
Pero también por la solidaridad que surge en medio de la adversidad.
Desde El Almirante hasta Villa Mella, el pueblo está pendiente.
La espera es larga y la ansiedad crece con cada minuto que pasa.
Seguiremos informando, con la verdad por delante, como siempre.