Teleférico SDE: Retrasos golpean Los Mina, Invivienda Abril 2026
El Teleférico de Santo Domingo Este, esa vaina que iba a cambiarle el rumbo a miles de gente, se ha quedado en el aire. Se confirmó, ¡por fin!, que la extensión que prometieron para Los Mina y más allá se atrasa, y no es para un mes. En el barrio se armó el avispero de verdad. La gente está en grito por esta noticia que corre como pólvora de boca en boca en este Abril de 2026. El plan original era conectar a Invivienda directo con la Avenida Venezuela, y de ahí al resto del sistema, pero ahora eso es solo un sueño lejano, una quimera que se desvanece con el calor de la mañana. Se supo de buena fuente que la cosa viene fea.
Este proyecto no es de ahora, mi gente. Se venía hablando de él desde el gobierno pasado, pero este, el actual, lo agarró como bandera. Lo vendieron como la solución definitiva a los tapones que nos matan. Se prometió una expansión ambiciosa que no solo llegaría a Los Mina, sino que cruzaría la Charles de Gaulle, conectando puntos clave como El Almirante. Iba a ser el alivio para esos que se chupan dos y tres horas en el tráfico de la Carretera Mella cada día. La gente de SDE, cansada de las guaguas viejas y los motoconchos caros, puso toda su esperanza ahí. El gobierno, a principios de su mandato, lo juró como una prioridad nacional, un pilar para el desarrollo del Este.
Según trascendió de buena fuente dentro de los pasillos del Ministerio de Obras Públicas, la fase crucial que conectaría la Avenida Venezuela con la Entrada de Las Palmas, pasando por Sabana Larga y llegando hasta Los Trinitarios, no verá la luz hasta finales de 2028, como mínimo. ¡Imagínense! Dos años más de espera. El presupuesto inicial, que se estimaba en unos RD$15,000 millones, se ha disparado. Ahora se habla de un aumento de un 30%, que son casi RD$4,500 millones más, por los costos disparados de los materiales de construcción y expropiaciones adicionales que no estaban contempladas. Los ingenieros, que pidieron no ser identificados, dicen que hay problemas serios de diseño y permisos que no se han resuelto. La cosa es más complicada de lo que parece.
En un día caluroso de abril, el ruido de los motores es el himno constante en la Avenida San Vicente de Paúl y en toda la Sabana Larga. En el colmado de la esquina del Ensanche Ozama, mientras uno pide una libra de arroz o un refresco bien frío, el tema de conversación es siempre el mismo. "¿Y la vaina del Teleférico, qué? ¿Será que nos están cogiendo de relajo otra vez?", pregunta un señor con la frente sudada. La frustración se siente en el aire, mezclada con el olor a fritura y el bullicio de los niños que juegan en la calle. La parada del carro público en la Mella sigue atestada de gente, como siempre, sin que se vea un alivio a la vista para nadie. Las promesas se las lleva el viento, dicen algunos.
Para los residentes de Invivienda, esta noticia es un golpe bajo que les cae como un cubo de agua fría. Muchos de ellos, que trabajan en el Distrito Nacional o en zonas francas, planificaron su vida entera alrededor de esa extensión del Teleférico. Soñaron con menos tiempo de viaje, con más seguridad para los muchachos que van a la escuela o a la universidad. Ahora, la realidad es otra: seguirán metidos en los tapones por horas, perdiendo tiempo valioso que podrían dedicar a sus familias o a descansar. El bolsillo también sufre, porque el pasaje de concho o de guagua no da tregua y cada día está más caro. Es un costo que se suma al de la canasta básica que ya está por las nubes.
"¡Esto es un abuso, una burla al pueblo!", exclamó María, vecina de Los Mina, mientras esperaba la guagua bajo el sol. "Nos venden un sueño con bombo y platillo y después nos dejan en el aire, como si nada. Ya uno no sabe ni qué creer de este gobierno". Pedro, un motoconchista que se gana la vida en el Ensanche Ozama, comentó con un tono amargo: "A mí, claro que me conviene que no lo hagan, más trabajo para uno, pero la verdad es que la gente lo necesita. Es un relajo con la necesidad del pueblo". Los residentes de Charles de Gaulle y de todo SDE dicen sentirse no solo burlados, sino también olvidados por las autoridades, que solo se acuerdan de ellos en tiempos de campaña. La gente está cansada de promesas rotas.
Este retraso monumental del Teleférico SDE no es, lamentablemente, un caso aislado. A nivel nacional, varios proyectos de infraestructura de gran envergadura han enfrentado obstáculos similares, ya sea por problemas de presupuesto, falta de planificación o, peor aún, por cambios de prioridades políticas. Desde la construcción de nuevas carreteras hasta la remodelación de hospitales en otras provincias, el cumplimiento de los plazos iniciales es una rareza en República Dominicana. Esto genera una profunda desconfianza en la gestión pública. La pregunta que flota en el ambiente es si realmente existe una planificación seria y a largo plazo para el país, o si todo se reduce a anuncios de impacto político que solo buscan titulares, sin un verdadero compromiso con la gente.
Las autoridades tienen que dar la cara, y no es con un comunicado de prensa frío. La gente de Santo Domingo Este merece una explicación clara, concisa y honesta de lo que realmente está pasando con el Teleférico. Necesitan un cronograma real, no más promesas vacías que se desvanecen con el tiempo. El Farol al Día seguirá de cerca cada paso de este proceso. Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo SDE esperan respuestas contundentes. Que no se quede este proyecto crucial en pura palabrería, sino que se convierta en una realidad que mejore la vida de miles. Es hora de que el gobierno asuma su responsabilidad y cumpla con lo prometido.