Sismos Venezuela: ¿SDE Olvidado o Preparado para Abril 2026?
La tierra tembló fuerte en Venezuela, y aunque La Guaira se llevó los titulares, hay otros barrios allá que gritan olvido. Aquí en Santo Domingo Este, la gente de Los Mina y Ensanche Ozama se mira y se pregunta: ¿y si nos toca a nosotros, estamos listos?
Desde el Caribe, vemos cómo la tragedia pega y las autoridades solo se enfocan en lo más grande. El resto, a esperar. Es una situación que no es ajena a la realidad de muchos sectores aquí.
Hace una semana, los sismos sacudieron Venezuela. Mientras el mundo hablaba de La Guaira, comunidades enteras en otras regiones quedaron a su suerte. Sin agua, sin luz, sin comida, esperando una ayuda que nunca llega o llega tarde.
Ese olvido que sienten allá, es un espejo para la gente de aquí. En Invivienda, por ejemplo, donde los edificios son viejos y las calles a veces se rompen solas. La misma preocupación se siente en Charles de Gaulle.
Con el calor de abril apretando, y el ronroneo constante de los motores en la Carretera Mella, la vida sigue su curso. Pero la noticia de Venezuela no es un chisme más de colmado. Es una alerta.
¿Qué pasaría si un temblor fuerte pega aquí? ¿Se armaría el avispero? La gente de Sabana Larga sabe lo que es sentirse apartado, esperando soluciones que se eternizan.
Las imágenes de esas zonas venezolanas desasistidas dan escalofríos. Familias completas con sus casas en el suelo, sin techo, sin comida. Y nadie les hace caso.
Se supo de buena fuente que en varias de esas localidades, la ayuda oficial brilla por su ausencia. Los habitantes afirman sentirse abandonados.
Es la misma historia de siempre: cuando el foco mediático se apaga, la realidad cruda de la gente sigue ahí, pero nadie la ve.
Aquí, en Villa Mella, la gente está en grito por cualquier cosa que pase. Imagínense si llega una catástrofe.
La pregunta pica: ¿y nosotros? ¿Estamos preparados en República Dominicana para un desastre de esa magnitud? ¿O seremos también "las otras zonas olvidadas"?
Los residentes de Los Trinitarios comentan que los simulacros son escasos. Dicen que no hay una cultura de prevención real.
"Aquí se habla mucho, pero se hace poco", dice María, que vende plátanos en la entrada de las Palmas. "Si un temblor fuerte nos cae, ¿quién nos va a ayudar? ¿O nos dejarán como a esos pobres en Venezuela?"
Ella lo tiene claro: la confianza en las autoridades no es mucha. "Uno tiene que resolverse solo, como siempre".
En el barrio se habla de la falta de inversión en infraestructuras. De la calidad de las construcciones, sobre todo en zonas de alto riesgo.
¿Tenemos rutas de evacuación claras? ¿Hay refugios seguros y bien equipados en SDE? ¿Los hospitales de Ensanche Ozama pueden con una emergencia masiva?
Según los vecinos del sector, las respuestas a esas preguntas no son muy alentadoras. La gente siente que está a merced de lo que pase.
"Uno ve lo de Venezuela y piensa: Dios nos libre, pero si pasa, ¿quién se acordará de Sabana Perdida?", comenta un motoconcho en la Av. Venezuela. "Aquí la ayuda llega al que grita más duro, no al que más la necesita".
Esa sensación de vulnerabilidad es palpable. No es solo un sismo, es la incertidumbre de la respuesta.
El Plan Nacional de Gestión de Riesgos de RD debería ser un tema de mesa en cada casa de SDE. No podemos darnos el lujo de ignorar lo que pasa fuera.
Lo que le pasa a Venezuela, nos puede pasar a nosotros. Es un llamado de atención para las autoridades de Santo Domingo Este y a nivel nacional.
La visión de la ética, que se pide a los graduados, también aplica aquí. ¿Dónde está la ética en dejar a la gente sola?
Es hora de que se hable de esto en serio. De que se invierta en prevención, en educación ciudadana, en infraestructura que aguante.
No podemos esperar a que se arme el avispero aquí para empezar a correr. La negligencia tiene un precio muy alto.
La gente de Los Mina no aguanta otro golpe. Ya con la inflación y el pasaje por las nubes, la vida es dura. Una catástrofe sin preparación sería fatal.
Trascendió que hay planes, claro. Pero del papel a la realidad hay un trecho muy largo. Y ese trecho es el que preocupa a la gente.
¿SDE Despega o SDE se queda atrás en materia de prevención y respuesta a desastres? La pregunta queda en el aire de este abril de 2026.
Es un momento para la reflexión. Para que los líderes del SDE pongan sus barbas en remojo y vean lo que ocurre en otros países.
Que no tengamos que lamentar el día que la tierra se mueva y nos encuentre tan desasistidos como a esos hermanos en Venezuela.
La comunidad debe exigir respuestas, planes concretos y simulacros reales. No es solo una noticia, es una lección.
¿Qué vamos a hacer al respecto, Santo Domingo Este? La pelota está en nuestra cancha. Que este llamado de atención no se quede en el vacío.