Sismo 5.0 Sacude RD: ¿Conexión con Venezuela Pone SDE en Alerta?
El mediodía de este viernes 26 de abril de 2026, el susto fue mayúsculo en todo Santo Domingo Este. Un temblor de magnitud 5.0 sacudió la República Dominicana, y la vibración se sintió con fuerza desde Los Mina hasta Invivienda, pasando por la Charles de Gaulle. De golpe, la pregunta que muchos se hacían en voz baja, ahora retumba: ¿Hay una conexión real con los sismos que han golpeado a Venezuela, y qué significa esto para nuestro barrio? La tierra tembló y, con ella, la calma de muchos residentes que vieron cómo sus hogares se movían al compás de la naturaleza.
Desde hace semanas, las noticias internacionales no paraban de reportar los fuertes terremotos en Venezuela, dejando miles de desaparecidos y cientos de muertos. Esa información venía generando una inquietud latente en los hogares de SDE. Muchos tienen familiares allá, otros simplemente se preocupan por la cercanía geográfica. Se hablaba de las "placas" y los "movimientos", pero era algo lejano. Ahora, con el temblor local, esa preocupación se hizo tangible. En las paradas de guaguas y en los salones de belleza del Ensanche Ozama, la gente comentaba sobre la inestabilidad. Era un tema que ya estaba en el aire, pero ahora bajó a tierra, literalmente. La sensación de que algo grande estaba pasando en la región ya estaba instalada, y este sismo solo vino a confirmar esos temores preexistentes.
El sismo de este viernes ocurrió a las 12:06 del mediodía. Su epicentro se ubicó a 58 kilómetros al sur de Boca de Yuma, en la provincia La Altagracia, y tuvo una profundidad de 71.3 kilómetros, según los datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Pero lo que puso los pelos de punta al barrio fue la explicación. Ramón Delanoy, el director de la Oficina Nacional de Sismología de la UASD, fue claro. Dijo que sí, que este movimiento podría tener relación con los terremotos de Venezuela. Explicó que ambos eventos están vinculados a la actividad de la Placa del Caribe. "El temblor ocurrió en la placa del Caribe y los terremotos de Venezuela ocurrieron en el borde de la placa del Caribe, donde colisiona con la placa sudamericana. Así que puede haber alguna relación," fue confirmado por el especialista, sin dejar espacio a dudas sobre la interconexión.
A esa hora, el calor de abril pegaba fuerte en las calles de Sabana Perdida. El ruido constante de los motores de motoconchos y carros públicos era la banda sonora habitual. De repente, esa rutina se rompió. En la Entrada de las Palmas, la gente sintió el vaivén. Los vasos en los comedores de Los Trinitarios se movieron solos, y las lámparas oscilaron. Fue un instante, pero un instante que se sintió eterno. La música de la bocina del colmado de la esquina se detuvo. La gente salió de sus casas, de sus trabajos, con la mirada de asombro. "Se armó el avispero", gritó un vendedor de fritura en la Carretera Mella, mientras veía cómo sus utensilios bailaban. La normalidad del mediodía en Santo Domingo Este se pausó, y el silencio, aunque breve, fue más ruidoso que cualquier bocina.
Para la gente de Invivienda, que vive en edificios altos, la sensación fue doble. La vibración se amplifica, y la incertidumbre crece. ¿Están las estructuras de los apartamentos de Los Mina preparadas para un sismo fuerte? Esa es una preocupación constante que ahora se aviva. En Ensanche Ozama, donde se mezclan construcciones viejas con nuevas, el temor es palpable. Este tipo de eventos impacta la tranquilidad diaria. Los padres se preguntan por sus hijos en las escuelas, los comerciantes por sus mercancías. Es una alerta que nos recuerda que vivimos en una zona sísmica y que la preparación es clave. No es solo un susto; es una llamada de atención sobre la seguridad de nuestras edificaciones y la necesidad de tener un plan familiar de emergencia. El impacto psicológico de un temblor, por corto que sea, no es algo que se olvide fácilmente en el barrio.
La gente está en grito por lo que pasó. "Yo estaba friendo plátanos y sentí que la estufa se me iba a caer", contó Doña Carmen, de Los Mina, con la voz aún temblorosa. "Salí corriendo con los muchachos a la calle, pensando lo peor", añadió un vecino de Charles de Gaulle. Según los residentes de Invivienda, la señal de celular se fue por unos minutos después del sacudón, aumentando la desesperación. En el barrio se habla de la necesidad de saber qué hacer. Un motoconchista de Villa Mella, que estaba parado en la Av. Venezuela, comentó: "Pensé que se había explotado algo, pero vi a todo el mundo con la misma cara de susto. Esto no es de relajo". Estos testimonios reflejan la mezcla de miedo y la urgencia de información clara y precisa para toda la comunidad. La experiencia del temblor se convirtió rápidamente en el tema principal de todas las conversaciones.
El especialista Delanoy fue enfático: es "normal" que, tras un terremoto de gran magnitud en la región, otras zonas del Caribe registren movimientos. Las placas tectónicas, al moverse, quedan inestables y buscan acomodarse. Es como un efecto dominó bajo tierra. Dio como ejemplo un sismo de magnitud 5.1 que ocurrió el mismo viernes frente a la costa del Pacífico de Nicaragua, sin mayores daños. Esto nos dice que estamos en una zona geológicamente activa, y que la actividad sísmica es parte de la dinámica natural de nuestra región. No es algo que se pueda detener, pero sí entender y mitigar sus riesgos. Este análisis nos obliga a ver la situación más allá de un simple susto y a entender la complejidad de los movimientos terrestres que afectan a toda la placa del Caribe, incluyendo nuestra isla y, por supuesto, Santo Domingo Este. La Oficina Nacional de Sismología de la UASD insiste en que estos movimientos son parte de un proceso continuo de ajuste.
Aunque muchas réplicas pueden ser de baja intensidad y pasar desapercibidas, Delanoy advirtió que son posibles. Por eso, el llamado es a mantener la calma, pero también a estar preparados. La recomendación es siempre buscar un lugar seguro: alejarse de ventanales y objetos que puedan caer. Dentro de una edificación, ubicarse cerca de columnas o elementos estructurales fuertes. Y si es posible, salir a áreas abiertas. Esto no es para crear pánico, sino para estar conscientes. El Farol al Día seguirá informando. SDE Despega, sí, con fuerza y optimismo, pero también con la inteligencia y la prudencia que exige vivir en un territorio con estas características. La seguridad de nuestra gente es lo primero, y conocer estos detalles es un paso fundamental para proteger a nuestras familias en Los Mina, Invivienda y todo el barrio.