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SDE Seco: 72 Horas Sin Agua Golpean Los Mina y Invivienda Ahora

📅 18 de junio de 2026
✍️ Carlos Méndez
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Noticias SDE Seco: 72 Horas Sin Agua Golpean Los  Santo Domingo Este - El Farol al Día
Noticias SDE Seco: 72 Horas Sin Agua Golpean Los Santo Domingo Este - El Farol al Día — El Farol al Día
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El grifo seco, una vez más, tiene a Santo Domingo Este con los nervios de punta. En pleno abril de 2026, el Acueducto Oriental ha fallado, dejando a miles de hogares en Los Mina y Invivienda sin una gota de agua. La situación es crítica, un verdadero desastre que afecta la rutina de todo el mundo.

Se armó el avispero en cada esquina, desde la Charles de Gaulle hasta la Carretera Mella, con la gente lamentándose y buscando soluciones de emergencia. El calor no ayuda a calmar los ánimos, y el descontento se siente en el aire. Es un golpe duro para el día a día de miles de familias de SDE.

Desde hace meses, la gente viene quejándose de la presión del agua, que sube y baja como la marea en la costa de Boca Chica. Los reportes de tuberías viejas, fugas constantes y un servicio intermitente eran el pan de cada día en muchos sectores. Pero esta vez, la situación es diferente, es un parón total, un silencio hídrico que nadie esperaba.

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) confirmó el daño mayor, no es un simple bajón; es una interrupción completa del servicio que ha dejado a la mitad de SDE con la boca seca. Los rumores de problemas en la red ya se escuchaban en las paradas de guaguas y en los salones del barrio.

Según se supo de buena fuente en la misma CAASD, una tubería principal de 60 pulgadas, vital para el abastecimiento de todo Santo Domingo Este, sufrió una rotura considerable. El incidente, que ha provocado este caos, ocurrió específicamente cerca del kilómetro 12 de la Carretera Mella, en un tramo poco visible, donde el flujo se interrumpió por completo.

Esto afecta directamente a barrios enteros y populosos: Los Mina (completo, desde Los Mina Norte hasta Los Mina Sur), Invivienda, Ensanche Ozama, Sabana Larga, Los Trinitarios (I, II y III) y gran parte de la Charles de Gaulle. La CAASD estima al menos 72 horas para reparar el daño, un plazo que a la gente le parece una eternidad y que ya está generando desesperación.

El director de operaciones de la CAASD, Ingeniero Juan Pérez, confirmó la magnitud del problema y aseguró que equipos pesados ya están en la zona trabajando contrarreloj. Dijo que se están haciendo todos los esfuerzos para minimizar el impacto, pero la reparación es compleja y requiere tiempo.

Con el calor de abril apretando sin piedad, el sol rajando el asfalto de las calles y el ruido constante de los motores en la avenida Venezuela, la falta de agua se siente doble. Los lavaderos de carros en la Charles de Gaulle están parados, con las mangueras enrolladas. Los salones de belleza en el Ensanche Ozama han tenido que cerrar o trabajar a media máquina.

En los colmados, la gente anda desesperada preguntando por camiones cisterna, que, como siempre, están haciendo su agosto con los precios. Un tanque de 55 galones, que antes de la crisis costaba unos 150 pesos, ahora se vende por 300 o hasta 400 pesos, una estafa para el bolsillo del barrio. La parada del carro público en la Entrada de las Palmas es un hervidero de quejas, donde todos comentan la misma desgracia.

En Invivienda, donde ya la vida es una lucha diaria contra los problemas, la crisis del agua ha paralizado todo. Madres no pueden cocinar los alimentos para sus familias, los niños no pueden ir a la escuela limpios, con el uniforme planchado. La higiene personal se vuelve un lujo inalcanzable para muchos.

Los negocios de comida rápida, las populares frituras en la calle, las cafeterías, todos sienten el golpe directo, con clientes que se quejan y ventas que caen en picada. Varias escuelas han tenido que mandar a los estudiantes a casa por falta de condiciones sanitarias adecuadas.

Incluso hospitales y clínicas de la zona, como el Darío Contreras, están bajo presión, teniendo que recurrir a sus propias cisternas y racionar el uso del vital líquido. La situación es insostenible para el sistema de salud local.

"¡Esto es el colmo, jefe! Llevamos dos días sin agua, y ni un camión ha pasado por aquí por Los Mina Viejo. ¿Acaso no existimos para ellos?", exclamó María Altagracia, residente de Los Trinitarios II, con el rostro sudado y visiblemente molesta, mientras cargaba un balde vacío. Su testimonio refleja el sentir general.

"En el barrio se habla de que siempre somos los mismos los que pagamos los platos rotos. Los que vivimos en la parte alta de Sabana Perdida somos los primeros en quedarnos secos y los últimos en recibir ayuda", añadió Pedro Rosario, un motoconchista de Sabana Larga, limpiándose el sudor de la frente. Su experiencia es compartida por muchos.

"Uno no puede ni lavarse las manos bien después de trabajar en la calle. El negocio de las frituras está por el piso, ¿cómo voy a freír sin agua para limpiar?", dijo Juana Estévez, dueña de una fritura en Ensanche Ozama, con la voz quebrada por la impotencia. "Nos sentimos abandonados por las autoridades", sentenció un vecino de El Almirante, reflejando la frustración colectiva.

Esta situación no es nueva en el país, y cada vez que ocurre, pone en evidencia las debilidades de la infraestructura. La red hídrica de la República Dominicana, aunque ha recibido algunas inversiones a lo largo de los años, sigue siendo vulnerable a la antigüedad de las tuberías y la falta de una planificación a largo plazo.

Expertos en ingeniería civil, como la Dra. Ana Rosario, catedrática de la UASD, señalan la falta de mantenimiento preventivo y la expansión urbana descontrolada de Santo Domingo Este como causas principales de estos colapsos recurrentes. Es un problema nacional con un sabor amargo bien local, que se repite cada cierto tiempo, generando frustración y desconfianza en las instituciones.

La presión demográfica en zonas como Villa Mella y El Almirante, con nuevos proyectos habitacionales que demandan más y más agua, agrava aún más el panorama de la demanda de este recurso esencial. La solución no es sencilla y requiere un plan integral.

Mientras la CAASD promete trabajar sin descanso, con la esperanza de restablecer el servicio antes de lo previsto, la gente de SDE se pregunta hasta cuándo seguirá esta agonía de vivir sin agua. Se espera que los trabajos duren todo el fin de semana, afectando no solo planes familiares sino también los bolsillos de quienes deben comprar agua embotellada o de camiones.

La paciencia se agota, y la comunidad exige soluciones definitivas, no parches temporales. ¿SDE despega de una vez por todas con un futuro de servicios básicos garantizados, o el gobierno seguirá dejando al barrio sediento? El Farol al Día seguirá informando de cerca cada movimiento. No se quede seco, manténgase conectado a El Farol al Día.

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