SDE: Nuevo Viaducto en Charles de Gaulle reducirá viaje 50%
¡Atención, SDE! La espera terminó y la gente puede empezar a celebrar.
Por fin, el tan ansiado proyecto del elevado en la Avenida Charles de Gaulle se confirmó.
Esta es una noticia que promete ponerle punto final al infierno diario que representan los tapones interminables.
Desde hace más de una década, la gente de esta zona oriental ha vivido un verdadero viacrucis.
La Charles de Gaulle, una de las arterias viales más importantes, se convierte en un cuello de botella infernal.
Especialmente en las horas pico de la mañana y la tarde, esto es insostenible.
Miles de conductores y pasajeros pierden horas valiosas cada día.
Madrugar en la oscuridad para intentar llegar a tiempo al trabajo era el pan de cada día para Los Mina, Invivienda y Ensanche Ozama.
Llegar a casa ya de noche, exhaustos y frustrados, también era lo normal.
La quema de gasolina adicional, el desgaste de los vehículos y el estrés acumulado han llevado a que la gente esté en grito por una solución de verdad.
Una que fuera tangible y efectiva, no meras promesas de campaña.
El clamor popular, al parecer, ha sido escuchado finalmente por las autoridades.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) fue quien confirmó la adjudicación de este mega proyecto.
Se trata de la construcción de un viaducto o elevado que se extenderá por aproximadamente 2.5 kilómetros.
Esto será sobre la misma Avenida Charles de Gaulle, una arteria vital para Santo Domingo Este.
Según los planos presentados, la obra arrancará en la entrada de Los Trinitarios.
Se extenderá de manera continua hasta casi la intersección con la Avenida Hípica.
Cubrirá así uno de los tramos más congestionados y conflictivos de nuestra zona.
La inversión inicial para esta infraestructura supera los 80 millones de dólares.
Esto se supo de buena fuente dentro de la institución del MOPC.
El cronograma de ejecución es ambicioso: promete que la obra estará lista y funcionando en un plazo máximo de 18 meses.
El banderazo de inicio de la construcción está programado para mayo de 2026.
Este compromiso de plazos cortos ha generado optimismo entre la comunidad.
Pero también la exigencia de un seguimiento riguroso para que se cumpla lo prometido.
Bajo el sol bravo de abril, que ya se siente con fuerza en la capital, la escena en la Charles de Gaulle es siempre la misma.
El motorista se juega la vida abriéndose paso entre la fila interminable de carros, guaguas y camiones.
El claxon no para de sonar, una sinfonía de impaciencia que resuena por todo el ambiente.
En las paradas del carro público, la gente suda la gota gorda, apretujada.
Esperan el próximo vehículo que los lleve a su destino en la zona oriental.
El olor a gasolina quemada se mezcla con el aroma de la fritura recién hecha del colmado de la esquina.
Mientras tanto, los vendedores ambulantes ofrecen agua fría o dulces.
Intentan hacer más llevadera la espera a los que transitan por la avenida.
Así es la Charles de Gaulle cada tarde, un verdadero hervidero de paciencia al límite.
Es una desesperación contenida para los miles de ciudadanos que vivimos en Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y Villa Mella.
Es una experiencia que agota física y mentalmente a cualquiera que la experimenta.
Ahora, la promesa del elevado trae un aire fresco a este panorama