SDE: Gobierno RD va por 500 casas en Los Mina ¿Paga bien? Abril 2026
Se armó el avispero grande en Los Mina.
La gente de Invivienda no sale del asombro.
El Gobierno, de la noche a la mañana, puso el ojo en miles de terrenos y viviendas.
Aquí mismo, en el corazón de Santo Domingo Este.
La pregunta que se escucha en cada esquina es una sola y bien fuerte: ¿Vienen desalojos masivos?
Todo por un nuevo plan "ecológico" que, según los vecinos, nadie pidió así.
Este es el chisme más caliente, la noticia que tiene a todo el mundo hablando.
Y esto pica y se extiende en este caluroso abril de 2026.
El rumor ya no es un simple murmullo.
Ahora es un grito de alerta que resuena por todo SDE.
Desde hace meses se venía escuchando un runrún bajito.
Un murmullo entre el bullicio de las bancas de lotería.
En los salones de belleza y en los patios donde se comparte el café de la tarde.
Se hablaba de un tal "Corredor Verde del Ozama".
Un proyecto ambicioso, decían, para darle un respiro a la ciudad.
Conectar el río con zonas de recreación.
Pero nadie, ni en sus peores pesadillas, imaginó la magnitud de esto.
Que el plato fuerte del proyecto serían las propias casas de la gente trabajadora.
De los que se han fajado por tener un techo.
Ahora es oficial, se conoció que el plan va en serio.
Y el miedo, la incertidumbre, ya se siente en el aire pesado del barrio.
La gente está en vilo, preguntándose qué pasará con su futuro.
Trascendió, y se supo de buena fuente, que el Ministerio de Obras Públicas está metido hasta el cuello.
Junto al Ministerio de Medio Ambiente, tienen un listado preliminar que quita el sueño.
Un listado que tiene a más de 500 propiedades marcadas con la X.
Entre casas familiares y pequeños negocios que han sostenido a generaciones.
Las áreas que más van a sufrir, según el plano que anda rodando por ahí, son las periferias del río.
Desde la zona de Los Trinitarios, bajando por la Sabana Larga.
Hasta las cercanías de la Charles de Gaulle y más allá.
Los residentes de la Entrada de las Palmas están que no creen lo que ven y oyen.
Sus hogares, su vida entera, ahora en el ojo del huracán de un proyecto gubernamental.
El desasosiego es generalizado.
Bajo el sol que pica y quema con ganas en este abril.
La noticia corrió más rápido que un motorista sin casco en plena hora pico.
En la parada del carro público de la Carretera Mella, el tema era uno solo.
Todos hablaban de lo mismo, con la misma preocupación.
En cada colmado del Ensanche Ozama, la gente no hablaba de otra cosa.
El ruido constante de los motores se mezclaba con las quejas amargas.
Las lamentaciones y las preguntas sin respuesta que flotan en el ambiente.
¿Quién va a pagar esto de verdad?
¿Y dónde nos vamos a mudar, si aquí es donde tenemos nuestras raíces, nuestros amigos, nuestra vida?
El calor sofocante del día solo aumentaba el malestar generalizado.
La gente siente que le están arrancando un pedazo de su historia.
Para los