SDE en Alerta: Drama en Montellano Pone a Pensar al Barrio Abril 2026
El drama que sacude Montellano, Puerto Plata, con esas inundaciones que se llevaron todo, tiene a Santo Domingo Este en modo alerta. Aquí en Los Mina, Invivienda, y hasta por la Av. Venezuela, la gente no deja de comentar la situación. Es un espejo cruel que nos recuerda lo vulnerable que somos ante los aguaceros. Este Abril 2026, el barrio mira con preocupación lo que pasa lejos.
Hace apenas una semana, el río Camú se armó de valor y se desbordó con una furia inaudita en Montellano. Cientos de familias, de repente, se encontraron sin nada. El sector El Samán, en particular, está en ruinas. Casas enteras quedaron bajo el lodo, con todo su interior inservible.
Los ajuares, electrodomésticos, y hasta los recuerdos, se perdieron en la corriente. Colchones mojados, neveras inservibles, lavadoras dañadas. La gente está durmiendo en el suelo, como si la vida les hubiera dado un golpe bajo. Es una escena desoladora, que duele hasta verla en la televisión.
Jordania Sena Batista, una valiente mujer del sector, no tuvo pelos en la lengua al hablar. "Aquí la situación es muy crítica porque el río se metió con fuerza en todas las casas", relató con la voz quebrada. Ella lo perdió todo: la cama, la nevera, la lavadora, el televisor.
Imagina tener que salir con una niña de apenas 10 meses en brazos, con el agua hasta la cintura. Jordania, viuda y sin ingresos, ahora no tiene ni estufa ni nevera. Otro afectado, con su colmadito destrozado, lamentó que "la nevera, la cama, todo se dañó". El agua le llegó hasta la mitad del cuerpo.
La situación es tan cruda que hasta Petronila, una señora con discapacidad visual y problemas de salud, se quedó sin nada. "No tengo cama, ni comedor, ni nevera", manifestó. En total, más de 4 mil familias están damnificadas. Y por si fuera poco, el puente que une Montellano con Santiago se cayó, dejando la zona aislada.
Mientras la desgracia golpea en Montellano, aquí en Santo Domingo Este, la vida sigue su curso, pero con un ojo puesto en el cielo. El sol de abril sigue calentando el asfalto de la Carretera Mella, y el ruido de los motores es la banda sonora de cada día. La parada del carro público en la Av. Venezuela, como siempre, es un hormiguero de gente.
En los colmados de Los Trinitarios y Sabana Larga, entre el reguetón y el merengue que suenan a todo volumen, la conversación cambia. La gente comenta las noticias de Montellano. "Uff, qué vaina", se escucha. La incertidumbre, esa que siempre ronda cuando se habla de lluvias, se siente en el ambiente. El olor a fritura se mezcla con la preocupación.
Pero que nadie se confunda, lo que le pasó a Montellano no es un cuento ajeno para SDE. Aquí, en barrios como Invivienda, Villa Mella o el Ensanche Ozama, la gente sabe lo que es ver el agua subir hasta el balcón. Las cañadas desbordadas, las calles convertidas en ríos.
La infraestructura de drenaje, la planificación de las construcciones, y la capacidad de respuesta de las autoridades. Todo eso se pone en tela de juicio cuando vemos el drama de Montellano. Si allá el río se llevó todo, aquí en SDE, un aguacero fuerte puede armar el avispero en cuestión de minutos.
Es un llamado de atención. ¿Estamos realmente preparados para una emergencia similar? Las comunidades más vulnerables de SDE, esas que siempre sufren, se preguntan lo mismo. El miedo a perderlo todo, a quedarse sin nada, es real. La gente está en grito por esto.
"Uno ve esas imágenes de Montellano y se le aprieta el corazón", comentó Doña María, que vive en Los Mina, mientras esperaba en la fila del banco. "Aquí en la Entrada de las Palmas, si el arroyo se llena, estamos igualitos. Las autoridades siempre aparecen cuando ya pasó la desgracia". Sus palabras resonaban en la calle.
En Charles de Gaulle, Juan "El Flaco" Pérez, un motoconchista conocido, agregó su sentir. "El gobierno dice que tiene planes, que ayuda, pero uno nunca sabe si esa ayuda llega de verdad a la gente que la necesita. Allá en Montellano dicen que la ayuda no llega. Ojalá aquí estén más listos si el agua nos sorprende en este Abril 2026".
Los vecinos de Sabana Perdida, por su parte, están en grito. Dicen que la prevención es la única salida. "No podemos esperar a que pase el desastre para reaccionar", afirmó un comerciante de la zona. "Hay que limpiar las cañadas, arreglar los desagües, y que se dejen de promesas vacías". Se supo de buena fuente que la preocupación es general.
Según trascendió en los pasillos de la Gobernación, el Gobierno ya tiene un contratista para levantar ese puente caído en Montellano. Y el Presidente, incluso, ha estado haciendo recorridos por las zonas más afectadas. Eso está bien, claro. Pero la pregunta que se hace la gente aquí en SDE es otra.
¿Esas acciones son suficientes? ¿Se están invirtiendo los recursos necesarios para fortalecer las infraestructuras en todo el país? ¿O solo se apaga el fuego donde ya ardió, sin prevenir futuros incendios? La vulnerabilidad de nuestras comunidades es innegable.
Este tipo de desastres nacionales pone al descubierto las debilidades. Es un momento para que los líderes miren más allá de la emergencia inmediata y piensen en soluciones duraderas. Los residentes dicen que la paciencia se acaba.
Mientras las familias de Montellano siguen con el grito al cielo, pidiendo comida, electrodomésticos y camas, aquí en SDE la cosa no se ve tan lejana. Siete días después del desastre, muchos siguen sin ver la ayuda prometida. Es una situación que no podemos ignorar.
La alerta por lluvias fuertes sigue vigente en el país, y la experiencia de Montellano es un recordatorio crudo. ¿Estamos preparados, Santo Domingo Este, para enfrentar una emergencia así? La gente se pregunta si los planes de contingencia son solo papel mojado en este Abril 2026.
Es hora de exigir respuestas claras a nuestras autoridades. Necesitamos planes concretos y acciones preventivas. No podemos esperar a que el drama nos alcance de lleno. El tiempo corre, y el barrio no está para más sorpresas desagradables. ¡SDE merece estar seguro!