SDE: Aranceles suben 30% precios; Los Mina no aguanta más
La cosa está que arde en Santo Domingo Este. No es solo el calor de abril, sino la calentura que tiene la gente con los precios. Una guerra comercial lejos, entre dos potencias, nos está apretando el cuello aquí mismo, en Los Mina y en todo SDE. Los nuevos aranceles a nivel global están disparando el costo de todo lo que llega de fuera. El bolsillo del dominicano ya no da más.
Se supo de buena fuente que este avispero se armó por tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que subieron impuestos a una lista enorme de productos. Estas medidas, que comenzaron a aplicarse en febrero y se intensificaron en abril de 2026, buscan proteger sus mercados, pero el efecto rebote nos llegó de lleno. Lo que antes era un chisme de las noticias internacionales, ahora es una puñalada en el presupuesto familiar.
Los detalles son alarmantes. En las ferreterías de la Carretera Mella, el hierro y el cemento importado han subido un 25%. En los mercados de la Charles de Gaulle, los repuestos para vehículos, desde gomas hasta piezas de motor, están casi un 30% más caros. Hasta los electrodomésticos, esos que la gente compraba a crédito, ahora son un lujo inalcanzable. Nombres como el acero, plásticos y ciertos químicos son los que más han recibido el golpe.
Por las calles de Invivienda, el ruido de los motores se mezcla con las quejas. El dueño del colmado, sudando la gota gorda, ve cómo sus clientes se van con las manos vacías. La gente está en grito. En la parada del carro público, se habla de que el pasaje también podría subir, porque el aceite y las piezas de los carros están por las nubes. El ambiente es de desesperación, de no saber qué más apretarse.
El impacto local es devastador para las familias de Invivienda y Ensanche Ozama. La señora que antes compraba para la semana, ahora lo hace para el día, y aún así le cuesta. Los padres ven cómo el dinero no rinde ni para la comida básica, mucho menos para los útiles escolares de sus hijos o el pago de la luz. Los pequeños negocios, que dependen de esas importaciones para operar, están al borde del cierre. El sueño de mejorar, de tener una vida digna, se ahoga en este mar de precios.
Los testimonios no se hacen esperar. “Esto es un abuso, ¿hasta cuándo vamos a estar pagando los platos rotos de los problemas de otros países?”, dijo María Rodríguez, ama de casa en Los Mina, con la voz quebrada. Pedro Gómez, motoconchista de Sabana Larga, añadió: “El gobierno tiene que hacer algo, no podemos seguir así. Antes, con lo que me hacía en el día, compraba la cena; ahora, apenas me da para el desayuno”. En el barrio se habla de protestas si la situación no mejora.
A nivel nacional, la situación es crítica. El gobierno dominicano, según trascendió, está buscando alternativas, negociando con otros países y explorando mercados menos afectados por esta guerra de aranceles. Sin embargo, la dependencia de importaciones en la República Dominicana es alta, y el peso de la crisis se siente en cada rincón del país. La devaluación del peso dominicano, aunque leve, ya empieza a preocupar a los economistas. Estamos en el medio de una tormenta que no provocamos.
¿Qué viene ahora para SDE? La gente espera respuestas, soluciones concretas, no promesas vacías. Es el momento de que las autoridades demuestren que están del lado del pueblo, buscando cómo amortiguar este golpe internacional. De lo contrario, los bolsillos de Los Mina, Invivienda, y toda la zona oriental seguirán desangrándose. El Farol al Día seguirá alumbrando esta realidad. ¿Podrá el barrio aguantar la presión? El tiempo lo dirá.