SDE a oscuras: 8 horas sin luz en Los Mina; ¿quién paga el daño?
Los apagones volvieron. Duro, muy duro en SDE.
Abril 2026 trajo la oscuridad de nuevo.
Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle. Todos a oscuras.
Horas y horas sin una chispa.
La gente está en grito. El barrio no aguanta más.
Esto no es un chisme de colmado. Es la pura verdad.
Los cortes de electricidad siempre han sido un dolor de cabeza.
Una vaina que nos tiene hartos desde hace años.
Pero ahora, la cosa se puso peor. Mucho peor.
Un aumento drástico en la duración y en la frecuencia.
Nadie sabe cuándo ni por cuánto tiempo se va la luz.
La incertidumbre tiene a SDE en un puño.
Se habla de tandas de hasta ocho horas seguidas.
Un día completo de trabajo o de escuela perdido.
En la Entrada de las Palmas, la luz se fue desde las 10 de la mañana.
No regresó hasta las 6 de la tarde. Un infierno.
Los residentes de la calle 17 en Sabana Larga vivieron lo mismo.
Las quejas se multiplican. Contra Edenorte y contra Edesur.
Los recibos llegan puntuales, pero el servicio no.
El barrio exige una explicación. Ya.
Con este calor infernal de abril, la vaina se pone fea.
El sudor corre a chorros. La ropa se pega al cuerpo.
El ruido de los motores de las plantas eléctricas aturde.
Parece una guerra de generadores en cada esquina.
Los colmados pierden la mercancía. La nevera se calienta.
La carne, los jugos, todo se daña rápido.
La vida en el barrio se paraliza.
Al caer la noche sin luz, la calle se vuelve boca de lobo.
La gente con miedo a salir, con miedo a todo.
La gente de Invivienda no sabe qué hacer ya.
Los pequeños negocios, que viven al día, tienen que cerrar.
Las ventas bajan a cero. ¿Cómo se sobrevive así?
Los niños no pueden estudiar. Las tareas se quedan sin hacer.
Las madres cocinan a la carrera antes de que llegue el corte.
El bolsillo de la gente se aprieta más y más.
Por la comida que se daña. Por el gasto en velas.
O por la gasolina para las plantas. Un abuso.
El dinero no da para tanto. SDE está en aprietos.
"Esto es un abuso, una falta de respeto", dijo Doña Juana.
Ella vive en Los Trinitarios. Tiene un salón de belleza.
"Pagamos la luz más cara que nunca y no la tenemos. ¿Cómo trabajo yo así?"
La voz le temblaba de la rabia y la impotencia.
Un motoconchista de la Av. Venezuela, El Flaco, comentó:
"Sin luz no hay trabajo, la gente no sale. ¿Y mis hijos qué comen?"
Los testimonios son de desesperación. De cansancio.
La gente está harta de las promesas incumplidas.
A nivel nacional, la crisis energética es un tema viejo.
Un cuento de nunca acabar.
Las autoridades prometen soluciones, proyectos nuevos.
Pero los apagones persisten. Más fuertes que antes.
Se supo de buena fuente que la red eléctrica está en jaque.
Vencida por la demanda. Por la falta de inversión real.
Los técnicos hablan de "mantenimiento preventivo".
Pero en el barrio, lo que vemos es la oscuridad.
Y el bolsillo cada vez más vacío.
¿Hasta cuándo aguantará SDE esta situación?
La gente exige soluciones, no más excusas baratas.
Se espera un pronunciamiento oficial, claro y contundente.
No más paños tibios. No más promesas al aire.
La paciencia se está agotando. Ya no queda casi nada.
El barrio necesita luz para seguir adelante.
SDE Despega, sí. Pero con luz. Que no nos quiten la chispa.
El Farol al Día seguirá alumbrando.