SDE: 3 Robos Diarios en Paradas, Los Mina en Pánico Total
Se armó el avispero en Santo Domingo Este: la gente está en grito por la nueva ola de atracos. Los motoristas andan sueltos, haciendo de las suyas a plena luz del día.
Los Mina, Invivienda y hasta la Charles de Gaulle sienten el golpe. La delincuencia se ha vuelto descarada en este abril de 2026.
Antes, se hablaba de atracos. Ahora, es una constante. Cada día trae una historia nueva de alguien que perdió el celular o la cartera.
La cosa viene de tiempo, pero en estas últimas semanas se ha disparado. Los reportes, aunque muchos no se denuncian, muestran un patrón.
Motoristas, casi siempre dos, aparecen de la nada. Te quitan lo tuyo en un abrir y cerrar de ojos y se pierden entre los callejones.
La Av. Venezuela, la Sabana Larga y las paradas de guaguas son los puntos calientes. Ahí es donde los pillos están haciendo su agosto.
En el barrio se habla de un promedio de tres asaltos diarios en zonas clave. Eso es solo lo que trasciende, la cifra real puede ser mayor.
La gente anda con el Jesús en la boca. El celular no se saca en la calle, y el dinero se guarda en mil sitios.
Esto ha cambiado la rutina de todos. Nadie quiere caminar solo, menos al atardecer o bien temprano en la mañana.
Los colmados de Los Mina y Ensanche Ozama están cerrando más temprano. Los dueños tienen miedo de ser el próximo objetivo.
Según los vecinos del sector, la situación es insostenible. “No podemos vivir así, con este miedo pegado al cuerpo”, dijo una señora de Invivienda.
El calor de abril se mezcla con la tensión. El ruido de cualquier motor ahora pone a todo el mundo en alerta máxima.
En la parada de la Entrada de las Palmas, por ejemplo, ya es común ver gente mirando para todos lados. Buscan cualquier señal de peligro.
Los residentes dicen que la policía no aparece. “Uno llama y tardan en llegar, si es que llegan”, comentó un joven de Villa Mella.
La impotencia es palpable. Los padres tienen los hijos encerrados, por miedo a que los atracadores los agarren en la calle.
Esto afecta directamente el bolsillo. Si la gente no sale, no compra. Los pequeños negocios sufren la baja.
Las guagüitas de concho y los motoconchos también están en la mira. Han sido víctimas y, a veces, los vehículos se usan para los atracos.
Fue confirmado por varios comerciantes que las ventas han bajado. La gente sale solo a lo esencial y se encierra.
La sensación es que la delincuencia le ha ganado la batalla a la tranquilidad. El barrio se siente desprotegido.
El impacto en Invivienda es grande. Las canchas, los parques, que antes estaban llenos, ahora se ven más vacíos cuando cae la noche.
Los estudiantes de la UASD en Ensanche Ozama también están preocupados. Ir y venir de la universidad se ha vuelto un riesgo.
Se supo de buena fuente que las autoridades policiales están al tanto. Pero hasta ahora, los operativos no han dado el resultado esperado.
¿Qué se está haciendo para frenar esto? Esa es la pregunta que se hace la gente en cada esquina, en cada colmado.
La situación va más allá de SDE. Es un problema nacional, sí, pero aquí en el Este se siente con más fuerza.
La densidad poblacional, el fácil acceso a vías rápidas para escapar, todo eso juega a favor de los delincuentes.
La falta de oportunidades y el desempleo también son un caldo de cultivo. Los jóvenes sin futuro son presa fácil para el crimen.
En un contexto más amplio para RD, la seguridad ciudadana sigue siendo el gran reto. SDE es un espejo de esa realidad.
Es hora de que la Policía Nacional, junto al Ministerio de Interior y Policía, se pongan los pantalones bien. Esto no puede seguir así.
Los operativos deben ser constantes, no flor de un día. La presencia policial tiene que sentirse en cada barrio, en cada calle.
La comunidad debe organizarse, pero también necesita el apoyo de las autoridades. No se puede luchar solo contra esto.
¿Qué viene ahora? O la delincuencia sigue ganando terreno, o el Estado demuestra quién manda en las calles de Santo Domingo Este.
La pelota está en la cancha de la Policía Nacional. Los residentes de Los Mina, Invivienda y Charles de Gaulle esperan una respuesta urgente.
Es momento de actuar, antes de que el pánico se convierta en desesperación total. La gente de SDE necesita vivir en paz.