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Rutas de Préstamos SDE: ¿Los Mina Despega o se Ahoga en Violencia?

📅 15 de julio de 2026
✍️ Carlos Méndez
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Noticias Rutas de Préstamos SDE: ¿Los Mina Despeg Santo Domingo Este - El Farol al Día
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En Los Mina, la calle tiene su propia economía, esa que no sale en los informes bonitos del banco. Raúl, motoconchista de la zona, lo sabe bien en este abril de 2026. Gana su dinerito, pero la mitad ya tiene dueño: los cobradores de las "rutas".

Aquí, cuando el banco te cierra la puerta, el prestamista de la guagua o la motorita te la abre de par en par. La necesidad es grande, y la banca formal, para la gente de a pie en Invivienda y Charles de Gaulle, es como un sueño lejano.

Raúl paga dos préstamos a la vez. Uno de 5,000 pesos, 250 diarios por 24 días. Otro de 25,000 pesos, 2,550 semanales por trece semanas. Es un ciclo que lo tiene agarrado, como a miles en Ensanche Ozama.

Por todo Santo Domingo Este, desde Sabana Perdida hasta la Carretera Mella, el calor de abril se mezcla con el ruido de motores y la prisa. En cada parada de carro público, en cada colmado de Los Trinitarios, se respira esa tensión.

La gente de Invivienda siente el impacto directo. Esos "Rapiditos" o "Cuartos Rápidos" que prometen solución, muchas veces traen problemas mayores. El miedo a no pagar se vuelve un peso más grande que la misma deuda.

"Imagínate una mujer que te diga que no tiene leche pa’ el niño. Hay que buscar los cuartos obligao", dice Raúl, con una risa que esconde la presión. Él mismo recibió un celular de un prestamista cuando se quedó sin uno, y sigue pagándolo.

Según datos de la Policía Nacional, se conoció que entre 2020 y mayo de 2026, la cosa se puso fea de verdad. Los conflictos por deudas dejaron 52 homicidios y 110 heridos en todo el país. Solo en 2025, fueron 13 asesinatos y 31 lesionados.

Las armas de fuego estuvieron presentes en 102 de esos casos. En el barrio se habla de cómo la facilidad de un préstamo termina en sangre. Es un patrón que afecta directamente la seguridad de nuestros barrios.

Uno de los casos que más sonó, trascendió a principios de año, fue el de Santiago. Hallaron enterrados a Reini Rodríguez y Rodolfo Martínez, cobradores de una empresa de préstamos, desaparecidos mientras hacían su trabajo.

Los expedientes policiales, según los vecinos del sector, muestran una misma historia: discusiones que escalan, represalias brutales, cobros compulsivos. La presión es tanta que la violencia se vuelve la última opción.

Carmen, que vive en Sabana Larga y ha caído en estas redes, cuenta cómo empiezan con poco. "Comienzan con 5,000 pesos. Después prestan 50,000 y hasta 100,000", dice. La confianza que dan al principio es una trampa.

A veces, la humillación es el arma. "Lo peor es cuando ponen letreros frente a la casa que dicen: ‘Mala paga, págame mi cuarto’." Esto se supo de buena fuente que pasa en Villa Mella y en la Entrada de las Palmas.

La cobranza del miedo es real. Raúl lo confirma: "Meten su terror psicológico. ‘Uaa, uaa, te voy a matar’. Pero mentira; nadie quiere matar a nadie", dice, tratando de minimizarlo, pero el temor está ahí.

Estas "rutas" ya no son un negocito de barrio. Se armó el avispero y ahora son una red organizada que llega a Samaná, Nagua, La Romana, y claro, a todo SDE. Desde Los Tres Brazos hasta San Isidro, pasando por la Av. Venezuela.

Los cobradores, la mayoría de las veces, no son los dueños de la plata. Son intermediarios que ganan su comisión. Usan aplicaciones móviles, emiten recibos con dispositivos como verifones. Se han modernizado.

Hasta cinco personas viajan en una guagua de estas: conductor, cobradores, secretaria y seguridad. Es una estructura que compite con la banca formal, pero con sus propias reglas y sus propios riesgos.

Víctor, que empezó prestando en Sabana Perdida hace diez años, ahora tiene su ruta en Los Tres Brazos, Los Mina y San Isidro. Atiende a 150 clientes por semana. Él ve la otra cara de la moneda.

"Estos préstamos tampoco favorecen al que no está bien económicamente, pero es la única forma porque la situación está muy crítica", explica Víctor. La gente está en grito por la falta de opciones.

El vacío que deja la banca formal es el caldo de cultivo perfecto. Don Máximo, vendedor de mangos en el Mercado Nuevo de Villa Francisca, lo resume: "El prestamista solo te pregunta cuánto necesitas".

Con los bancos, es otra historia. Te piden garante, referencias, comprobantes, y después de días de espera, te dicen que no calificas o te dan menos de lo que pediste. "Si solicitas 20,000 pesos, te dicen que calificas para 10,000".

Esta banca paralela es un síntoma de un problema más profundo en nuestra economía. La gente necesita acceso a crédito, y si el sistema formal no lo da, el informal lo hace, con todo y sus peligros.

En este abril de 2026, la pregunta para Santo Domingo Este sigue siendo la misma: ¿SDE Despega de verdad si sus barrios están amarrados a este ciclo de préstamos informales y violencia? Es hora de ponerle el ojo a esta realidad.

La seguridad de nuestros ciudadanos, desde Los Mina hasta Charles de Gaulle, está en juego. Las autoridades tienen que mirar más allá de los números y ver la sangre detrás del efectivo. Es un llamado urgente para proteger a nuestra gente.

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