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Economía

Rigoberta Menchú: Alianzas Púb-Privadas Salvan SDE en Abril 2026

📅 15 de abril de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Rigoberta Menchú: Alianzas Púb-Priv - El Farol al Día
Economía dominicana Rigoberta Menchú: Alianzas Púb-Priv - El Farol al Día — El Farol al Día
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Aquí en Los Mina, la gente ya está harta de la basura y el calor que no da tregua. Pero Rigoberta Menchú, una Nobel de la Paz, soltó la bomba: si el gobierno y los empresarios se unen, Santo Domingo Este puede cambiar de verdad, y rápido. La clave, dice ella, está en las alianzas público-privadas para el desarrollo sostenible.

Desde hace rato, en Invivienda y el Ensanche Ozama, se habla de lo mismo. Las calles se llenan de agua con cada aguacero, los apagones son el pan nuestro de cada día y el costo de la vida sube sin parar. La gente está en grito pidiendo soluciones de verdad, que no sean solo promesas de campaña.

Menchú, que sabe de lucha por su gente, dijo clarito que las alianzas entre el sector público y el privado son la clave para enfrentar el cambio climático y avanzar. No es solo hablar de medio ambiente, es meterle el diente a proyectos que beneficien directamente a SDE. Se supo de buena fuente que ya hay conversaciones para atraer más inversiones a barrios como Charles de Gaulle para mejorar el drenaje y la luz, que buena falta hacen. Estos proyectos, si se concretan, podrían ser un respiro para los residentes.

Con este calor de abril 2026 que te derrite, uno en la parada de la Av. Venezuela ve pasar los carros públicos llenos, con la música a to’ volumen. La gente en el colmado se queja de la factura de la luz, de cómo la comida sigue cara. Es en ese ambiente de lucha diaria que la voz de Menchú resuena, prometiendo un aire fresco si se unen los que tienen que unirse para el bien del pueblo.

Para la gente de Invivienda, esto podría significar que por fin se arreglen las calles rotas, que los parques no sean solo tierra y que la basura no se acumule por semanas en cada esquina. Significa que, quizás, veamos inversiones en tecnología para que la energía sea más estable y más barata. Menos dengue por la basura acumulada, más tranquilidad para los niños que juegan en la calle. Un desarrollo que de verdad se sienta en el bolsillo y en la salud.

Doña Ana, de Los Mina, que vende empanadas frente a su casa, dice: “¡Ojalá! Porque aquí uno solo ve promesas y más promesas. Si los empresarios de verdad ponen su dinero y el gobierno hace su parte, a lo mejor mis nietos ven un Los Mina mejor, sin ese lodazal cuando llueve. Yo no creo mucho, pero la esperanza es lo último que se pierde, ¿verdad?”. Don Pedro, motoconchista de Sabana Larga, agregó con un gesto de cansancio: “Si es para que haya más trabajo, menos tapones en la Carretera Mella y menos apagones, que se armen esas alianzas ya. ¡Y que no se queden en papeles!” En el barrio se habla de la necesidad de que las palabras se conviertan en hechos palpables para todos.

República Dominicana siempre ha sido líder en crecimiento económico en la región, la economía más grande de Centroamérica y el Caribe, un orgullo que todos celebramos. Pero ese crecimiento, que ha sido constante por décadas, no siempre llega igual a todos los bolsillos ni a todos los rincones del país. Las palabras de Rigoberta Menchú empujan a que RD, y en especial SDE, no solo crezca en números que solo entienden los economistas, sino también en calidad de vida para la gente de a pie. Es hora de que el desarrollo sea sostenible, para que no solo unos pocos se beneficien, sino que se sienta en cada hogar de Villa Mella y El Almirante.

La propuesta de alianzas público-privadas, vista desde la óptica de Santo Domingo Este, es más que una simple estrategia económica. Es una oportunidad para abordar problemas urgentes y crónicos. Imaginen proyectos que transformen la gestión de residuos en Los Trinitarios, donde la basura a veces parece formar parte del paisaje. O iniciativas que traigan energía renovable a las comunidades de Sabana Perdida, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y, por ende, el impacto de los precios internacionales de la gasolina, un tema que siempre nos tiene en alerta. La implementación de estas alianzas podría significar la construcción de infraestructura verde, como parques y áreas de esparcimiento en zonas densamente pobladas, mejorando la calidad del aire y ofreciendo espacios dignos para las familias.

El impacto no sería solo ambiental, sino profundamente económico y social. Más allá de la promesa de agua 24/7 que el presidente ha puesto sobre la mesa para Santo Domingo Este, estas alianzas podrían asegurar que la infraestructura hídrica sea realmente moderna y eficiente, llegando a cada casa sin interrupciones. Esto generaría empleos locales, desde la planificación hasta la ejecución y mantenimiento de los proyectos, impulsando la economía de los barrios. Además, la inversión en sostenibilidad a menudo atrae tecnologías innovadoras, posicionando a SDE como un líder en la región en la adopcción de prácticas amigables con el medio ambiente, y generando oportunidades para jóvenes emprendedores.

En la Entrada de las Palmas, por ejemplo, los vecinos han estado pidiendo a gritos una solución para el drenaje pluvial. Con una alianza público-privada, se podría conseguir la inversión necesaria para un sistema moderno que evite inundaciones cada vez que caen cuatro gotas. Los empresarios podrían ver un beneficio en la estabilidad y el desarrollo de la zona, mientras el gobierno cumple con su rol de asegurar el bienestar de los ciudadanos. Esto no es ciencia ficción, es lo que Rigoberta Menchú ha visto funcionar en otros lugares, y lo que ella cree firmemente que puede replicarse aquí.

La idea es sencilla: el gobierno pone las reglas claras y el terreno, los privados ponen el capital y la experiencia. Juntos, pueden construir un mejor futuro para Santo Domingo Este. Esto va más allá de un simple acuerdo, es un pacto de desarrollo que busca equidad y prosperidad compartida. En abril de 2026, la conversación sobre cómo mejorar SDE está más viva que nunca, y la voz de la Nobel de la Paz le ha dado un nuevo giro, enfocándose en la cooperación.

Ahora toca ver si el mensaje de la Nobel de la Paz cala hondo entre los que toman las decisiones. Si los líderes de aquí, tanto del gobierno como del sector privado, escuchan y actúan con la misma visión. El Farol al Día estará vigilante, porque Santo Domingo Este merece que esas alianzas público-privadas se traduzcan en un mejor futuro, con menos problemas y más oportunidades, y no se queden solo en papel o en discursos bonitos. ¡Que se pongan las pilas, que el barrio no espera!

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