Redondo Llenas sale libre: SDE y Los Mina reviven dolor Abril 2026
La noticia cayó como un plomo en el corazón de Santo Domingo Este.
Mario José Redondo Llenas, el nombre que por tres décadas ha sido sinónimo de uno de los crímenes más horrendos del país, sale libre.
Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle, cada barrio, cada callejón de SDE, siente la punzada profunda.
En este Abril de 2026, la memoria del caso Llenas Aybar, ese dolor nacional que marcó a una generación, vuelve a sacudirnos.
No hay quien no recuerde la historia, y ahora, el responsable directo de esa tragedia regresa a las calles de nuestra República Dominicana.
Una sombra que se extiende desde la Sabana Larga hasta El Almirante, dejando a la gente pensativa y con el alma en un hilo.
Esto no es cuento, mi gente, ni chisme de colmado de esquina.
Estamos hablando del brutal secuestro y asesinato de José Rafael Llenas Aybar, un niño de apenas 12 años.
Corría mayo de 1996 cuando la República Dominicana entera se paralizó, pegada a los noticieros y con el corazón en la mano.
Un plan macabro, ideado por su propio primo, Mario José Redondo Llenas, y su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez.
Ambos, jóvenes de familias acomodadas, de 18 y 19 años en ese entonces, urdieron la maldad con la intención de hacerse ricos.
La idea original era pedir un rescate millonario, una fortuna de diez millones de pesos de la época a la familia del niño.
Pero la avaricia y la crueldad se torcieron de la peor manera imaginable, dejando un país en shock y una familia destrozada.
La confirmación llegó clara y concisa desde los tribunales: la jueza Miolany Herasme Morillo, de Ejecución de la Pena de San Cristóbal, ordenó su inmediata liberación.
Será efectivo este martes 5 de mayo de 2026, una fecha que ya está marcada en la mente de muchos dominicanos.
Redondo Llenas, con 49 años de edad, cumplió los 30 años exactos que le impusieron por su participación directa en el crimen.
Treinta años por la vida de un niño que recibió 34 puñaladas, principalmente en su espalda, un detalle que heló la sangre de todos.
Su cuerpo fue hallado el 4 de mayo de 1996 en un arroyo del kilómetro 24 de la autopista Duarte, un día después de haber desaparecido.
Un acto que conmocionó profundamente, desde la Av. Venezuela hasta la Entrada de las Palmas en SDE, y en cada rincón del país.
Moliné Rodríguez, su cómplice en el homicidio agravado, ya había salido en 2016, después de cumplir 20 años de cárcel.
Ahora, el principal autor, Mario José, también pisa la calle, en medio de la mirada atenta y preocupada de la nación.
El sol de este abril de 2026 se siente más caliente que el asfalto de la Carretera Mella a mediodía, hirviendo bajo nuestros pies.
Pero el calor que se siente en el alma de la gente es por esta noticia que revuelve el estómago y trae malos recuerdos.
En cada colmado de Los Mina, en cada parada de guagua de Invivienda, en cada esquina de Ensanche Ozama, la gente habla sin parar.
Los comentarios suben y bajan como los precios del pollo y el arroz que nos tienen en alerta por las nubes este mes.
El ruido de los motores parece gritar la indignación colectiva de un pueblo que no olvida y que exige justicia.
"¿Y después de eso, lo sueltan como si nada hubiera pasado? ¡Eso no tiene nombre!", se escucha en voz alta en los corrillos de la Charles de Gaulle.
Se armó el avispero en el barrio, y el tema es el único en boca de todos, desde los viejos que recuerdan el caso, hasta los jóvenes que apenas lo conocen.
¿Cómo dig