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Economía

Precios Medicinas SDE: Los Mina Paga Caro por Salud en Abril 2026

📅 20 de junio de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Precios Medicinas SDE: Los Mina Pag - El Farol al Día
Economía dominicana Precios Medicinas SDE: Los Mina Pag - El Farol al Día — El Farol al Día
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El Farol al Día te lo canta claro. Se armó el avispero, pero de verdad. Los precios de las medicinas en Santo Domingo Este se fueron por las nubes.

En Los Mina, la gente ya no sabe qué hacer. Las farmacias están pelando los ojos. Un golpe duro al bolsillo de todos los vecinos.

Abril de 2026 está siendo un mes amargo para muchos. La salud, que ya era cara, ahora es un lujo. Esto afecta a miles de familias.

Desde que el mes comenzó, los rumores corrían por los barrios. Por las calles de Invivienda, en los carros públicos, en los salones de belleza. Se escuchaba la misma cantaleta.

Que los distribuidores iban a subir los precios. Que la cosa venía fuerte de nuevo. La gente no quería creerlo, pero la incertidumbre crecía.

Pero ya la realidad nos cayó encima sin avisar. Ahora, ir a la farmacia es como entrar a un casino. Nunca sabes cuánto vas a pagar por lo que necesitas.

Se supo de buena fuente que el aumento es brutal. Algunos medicamentos básicos subieron hasta un 25%. Es una barbaridad que golpea duro a los más vulnerables.

Estamos hablando de la Aspirina, el Paracetamol. La Amoxicilina, tan necesaria cuando los niños cogen gripe o sufren de alguna infección.

Y ni hablar de los remedios para la presión alta o la diabetes. Esos que la gente mayor no puede dejar de tomar ni un solo día. Son esenciales para su vida.

En la Farmacia La Bendición, por la Entrada de las Palmas, la gente está en grito. Los precios marcados en los estantes son una locura que nadie puede creer.

Muchos se quedan mirando las etiquetas, sin creer lo que ven sus ojos. La impotencia se les nota en la cara. Otros se van con las manos vacías.

También en la Farmacia San Judas Tadeo, cerca de la Sabana Larga, la situación es idéntica. Los dependientes no saben ni qué decir ante las quejas de los clientes.

La lista de precios cambió de un día para otro. Sin previo aviso, sin ninguna explicación clara. Un verdadero zafarrancho económico para la gente.

Con este calor de abril apretando, la gente suda la gota gorda. Pero no solo por el sol que quema el asfalto. También por la preocupación que les carcome.

El ruido de los motores en la Av. Venezuela no para en todo el día. Pero en cada esquina, en cada colmado del Ensanche Ozama. La conversación es la misma.

"¡Qué caro está todo, mi hermano!" dice un vecino con frustración. "Ahora, ni enfermo uno se puede poner, porque las medicinas no se pueden pagar." La impotencia se siente en el aire caliente.

Las paradas de carro público están llenas, como de costumbre. La gente va y viene, buscando el pan de cada día. Pero la carga mental pesa más que las fundas del supermercado.

Este golpe afecta directo a la gente de Invivienda. Muchos viven del día a día, con lo que se ganan vendiendo empanadas o haciendo motoconcho. Un simple dolor de cabeza ahora es un problema mayor.

Un catarro fuerte puede significar no comer ese día en la casa. Porque el dinero de la medicina sale directo del presupuesto para la comida. Es una situación insostenible para el bolsillo.

Los abuelos de Charles de Gaulle están en un callejón sin salida. Sus medicinas para el corazón o la diabetes son vitales para seguir viviendo. No pueden faltar bajo ninguna circunstancia.

Ahora, tienen que elegir. Compran la medicina que les mantiene vivos o compran comida para la semana. Una decisión cruel que nadie debería verse obligado a tomar. El estrés ya está causando estragos.

"Esto es un abuso y una falta de respeto al pueblo," dijo María Núñez con la voz quebrada. Ella es de Los Trinitarios, y su cara lo dice todo. La indignación es palpable.

"Mi mamá necesita su medicina para el corazón todos los días. Antes pagaba 500 pesos, ahora son casi 650. ¿De dónde lo saco si mi pensión es la misma y apenas me da para comer?"

"Ya no sabemos qué hacer," comentó Pedro Alcántara, dueño de un pequeño colmado en el Ensanche Ozama. Él ve la cara de la gente a diario, y la impotencia es la misma.

"La gente viene a preguntar por los precios de las pastillas. Y salen con la cabeza gacha, algunos hasta con lágrimas en los ojos. Es desesperante ver eso todos los días."

"Se conoció que muchos están comprando menos dosis de las recetadas por el médico," nos dijo una empleada de una farmacia en Villa Mella, pidiendo no ser identificada. "O simplemente dejando de comprar las que no consideran 'urgentes' para sobrevivir. Es muy triste ver cómo la gente sufre en silencio."

"Aquí en Sabana Perdida, la situación es crítica para los viejos como yo," afirmó Doña Carmen, sentada en la acera de su casa. "Si me enfermo, prefiero aguantar el dolor en la casa. No tengo para la consulta y mucho menos para las pastillas. Que Dios nos ampare a todos."

Este problema no es solo de SDE, que quede claro. Esta subida afecta a todo el país. Desde la capital hasta el último rincón de la República Dominicana. Es un problema nacional con impacto local devastador.

Las autoridades dicen que la culpa es de la inflación global, que los costos de las materias primas farmacéuticas subieron en el mercado internacional. Pero en el barrio, esa explicación no compra la medicina. No alivia el bolsillo de nadie.

La gente de a pie lo que ve es que su dinero rinde menos cada quincena. Que la vida se pone más dura cada día que pasa sin control. Y que la salud, que es lo más importante, no espera por nadie ni por explicaciones lejanas.

Expertos del sector farmacéutico, según trascendió en reuniones a puerta cerrada, alertan sobre la compleja cadena de suministro internacional. Pero al final del día, el consumidor final es el que paga los platos rotos, sin importar de dónde venga el problema.

El gobierno ha prometido revisar la situación y buscar soluciones. Pero hasta ahora, la promesa no ha bajado ni un centavo los precios en las farmacias. La gente espera acciones concretas, no solo palabras bonitas en los noticieros.

El Farol al Día seguirá con los ojos bien abiertos. Estaremos informando de cada movimiento, de cada cambio. La gente está en grito y con razón, y merecen ser escuchados.

El gobierno tiene que actuar ya. No pueden dejar que la salud se convierta en un lujo inalcanzable para la mayoría. SDE necesita respuestas, y las necesita ahora mismo.

¿O SDE seguirá pagando el doble por su salud y bienestar? ¿Vamos a permitir que la gente se enferme sin poder medicarse por falta de recursos? Es hora de presionar.

Mantente atento a nuestras próximas ediciones. Tu salud y tu bolsillo son lo primero para nosotros. ¡El Farol al Día no se calla, el barrio no se rinde!

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