Pescado Disparado SDE: Bolsillo Los Mina No Aguanta Más Abril 2026
La situación está que quema en Santo Domingo Este, mi gente. Los precios del pescado han subido más que la espuma de una Presidente fría, dejando a miles de familias con la nevera vacía y el plato cojo.
En Los Mina, se armó el avispero. La gente está en grito por el alza imparable que se ha visto en este Abril 2026. Lo que antes era un plato fijo en la mesa, hoy se ha convertido en un lujo que pocos pueden darse en el barrio.
Hace apenas unas semanas, conseguir una buena libra de chillo o colirrubia era posible. El precio, aunque ya venía picando el bolsillo, se mantenía en un rango que la mayoría podía estirar para pagar. Pero eso es historia vieja.
Desde finales de marzo, se supo de buena fuente que los costos de importación se dispararon sin piedad. A eso súmale la escasez de pesca local, que no ayuda en nada. Todo esto ha creado una tormenta perfecta para el bolsillo de la gente de SDE.
La situación venía cocinándose a fuego lento. Los comerciantes ya advertían de los problemas en la cadena de suministro y la logística. Pero nadie en Santo Domingo Este esperaba que en este Abril 2026, el pescado se volviera un artículo de museo.
En el concurrido Mercado de Los Mina, la libra de chillo, que se conseguía a RD$180, ahora ronda los RD$260. Una subida de 80 pesos en un suspiro, de un mes para otro. Imagínense el impacto directo en la compra de la comida diaria.
La popular corvina, favorita para el sancocho o frita con un toquecito de tostones, no se queda atrás. De RD$150, la libra saltó a RD$230. Eso es casi RD$100 más por cada libra en cuestión de apenas unas semanas de este Abril 2026.
Los pequeños puestos de la Carretera Mella y los colmados de Charles de Gaulle confirman la pesadilla. "No se está vendiendo", grita Juan, propietario de una pescadería en la Entrada de Las Palmas. "La gente pregunta, pero cuando oye el precio, se vira y se va sin comprar nada."
Incluso la tilapia, considerada una opción más económica y accesible para muchos, vio su precio subir de RD$120 a RD$180. No hay escape posible. El pescado, sea cual sea la especie, es un lujo que pocos pueden darse en SDE.
Con el sol de abril pegando fuerte, el asfalto hirviendo y el ruido incesante de motores y bocinas, la gente en la parada del carro público se desahoga. Las conversaciones giran en torno a lo mismo: "¿Y el pescado, qué?".
En el colmado de la esquina en Invivienda, el bacalao salado, antes un salvavidas para el almuerzo cuando el dinero no daba, también está por las nubes. Lo que era una opción para salir del paso, ahora también aprieta el bolsillo hasta el máximo.
El olor a pescado fresco, que antes perfumaba las calles cercanas a los mercados de SDE, ahora casi no se percibe. Es un síntoma silencioso pero contundente de la crisis económica. La gente de Sabana Larga y El Almirante siente el golpe cada vez que va a la compra.
La frustración es palpable en cada rostro. El ambiente está cargado de preocupación y desilusión. Las compras se hacen con calculadora en mano, tratando de estirar cada peso hasta el último centavo posible para que la comida alcance.
Para las familias de Invivienda, esta alza es un golpe bajo que desbarata el presupuesto semanal. Muchos dependen del pescado para variar la dieta, buscando opciones más saludables o simplemente para no comer lo mismo de siempre, como el pollo que también está caro.
La Cuaresma ya pasó hace unas semanas, pero el hábito de comer pescado se mantiene en muchos hogares dominicanos. Ahora, esa tradición se ve amenazada. Toca inventar, estirar el pollo o la carne de cerdo, que tampoco es que estén baratos.
Los niños son los más afectados por esta escasez de proteínas y nutrientes esenciales que el pescado aporta a una dieta balanceada. En las escuelas del Ensanche Ozama, los padres se quejan de que ya no pueden enviar un almuerzo tan balanceado como antes.
El bolsillo de la gente de Santo Domingo Este no da para más, mi gente. Entre la luz, el pasaje, los alimentos y ahora el pescado, la vida se ha vuelto un malabarismo constante. Es una lucha diaria para poner la comida en la mesa y que no falte nada.
"Esto es un abuso, mijo. Antes compraba tres libras de chillo para la familia, ahora con suerte compro una y media", dice Doña Martha, residente del Ensanche Ozama por más de 40 años, con voz quebrada y los ojos aguados. "Nos están matando el bolsillo con estos precios".
"Imagínate, uno que vive de esto. Si no se vende, no como", agregó Don Ramón, pescadero de Los Trinitarios, mientras limpiaba su puesto, más vacío que de costumbre. "La gente me dice 'Don Ramón, ¿qué pasó? ¿Usted está atracando?' Y yo les explico que no es culpa mía, es el mercado".
En un pequeño puesto de frituras en Villa Mella, María se lamenta. "Antes vendía pescado frito con papas, pero ya no me sale la cuenta. La gente no lo va a pagar. Tuve que quitarlo del menú y ahora solo vendo pollo frito, que también está caro".
"En el barrio se habla de esto en cada esquina, en cada colmado", comenta Pedro, motoconchista de Sabana Perdida. "Todo sube menos el sueldo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este abuso de los precios?". La gente pide a gritos que las autoridades intervengan de una vez.
Expertos en economía local y nacional señalan que la devaluación constante del peso frente al dólar es un factor clave en esta escalada. Los combustibles, que también han subido de forma alarmante, encarecen el transporte y la distribución de los productos del mar.
No solo el pescado que se importa desde otros países, sino también el que se pesca aquí mismo, se ve afectado por estos factores. Los pescadores artesanales enfrentan costos más altos en insumos como hielo, gasolina para sus botes y equipos de pesca. Esto se traslada directamente al consumidor final.
La falta de una política pesquera robusta a nivel nacional agrava el problema. No hay incentivos suficientes para aumentar la producción local y reducir la dependencia de las importaciones. Esto impacta a todo el país, pero se siente más fuerte en los barrios populares de SDE.
Pequeños restaurantes y comedores económicos en Santo Domingo Este, que ofrecían opciones con pescado fresco, ahora se ven obligados a subir sus precios o eliminar platos enteros de sus menús. Esto afecta no solo a los consumidores, sino también a los negocios que luchan por sobrevivir.
La gente en Santo Domingo Este espera una respuesta clara y urgente del gobierno. No es posible que un alimento tan básico y nutritivo se vuelva inalcanzable para la mayoría de la población. ¿Hasta cuándo seguirá subiendo todo sin control, mi gente?
El Farol al Día seguirá de cerca esta situación que ahoga a SDE, desde Los Mina hasta Invivienda. Hacemos un llamado a las autoridades a tomar medidas concretas y rápidas. El barrio no aguanta más esta escalada de precios que lo tiene de rodillas.
¿Qué hará la libra de pescado el próximo mes? ¿Seguirá "despegando" hacia las nubes, lejos del alcance de nuestras mesas? Es una pregunta que mantiene en vilo a cada hogar de Los Mina, Invivienda y todo el Este. La solución debe llegar pronto, antes de que sea demasiado tarde.