Paz Barrial SDE Baja 15% Delincuencia Juvenil en Los Mina
Se acabó el relajo en las esquinas de Los Mina Norte.
El barrio entero está hablando de cómo el 'Programa Paz Barrial SDE' está virando la tortilla.
La juventud de Santo Domingo Este, esa que antes no veía futuro claro, ahora tiene una luz encendida.
En este abril de 2026, los números no mienten: la delincuencia juvenil ha bajado en picada.
La gente respira un aire diferente, de tranquilidad.
Esto no es cuento de camino, es la realidad que se vive y se siente en cada calle de SDE, desde la Sabana Larga hasta la Entrada de las Palmas.
Antes de que esto arrancara, la cosa estaba apretá de verdad.
Las madres tenían el corazón en la boca cada vez que sus hijos, especialmente los varones, salían a la calle.
No sabían si volverían a salvo o en problemas.
Los chamacos, muchos sin opciones de estudio o trabajo, a menudo caían en lo malo, en el tigueraje de las esquinas.
Las calles de la Carretera Mella y la Avenida Venezuela, por ejemplo, eran puntos calientes.
Pequeños atracos y pleitos mantenían a todos en vilo.
Se sentía una desesperanza pesada, como una sábana mojada que cubría el espíritu del barrio.
El desempleo y la falta de actividades sanas para los jóvenes eran un caldo de cultivo perfecto para que la calle los absorbiera.
Les ofrecía el camino fácil que casi siempre terminaba mal.
La preocupación era una constante, una sombra que seguía a cada hogar de Santo Domingo Este.
Era un ambiente difícil, donde la esperanza parecía escasa.
La comunidad clamaba por soluciones.
El éxito rotundo se lo debe al 'Programa Paz Barrial SDE'.
Una iniciativa que nació y creció desde la misma comunidad, no impuesta desde arriba.
Esto no es solo más policía.
Aunque ya los 500 agentes blindando SDE hicieron un trabajo importante, bajando los delitos generales.
Este programa va más allá, busca transformar vidas desde adentro.
Liderado por doña Carmen Peralta, una veterana de Los Mina que tiene más canas que años de lucha, el programa arrancó.
Fue con el apoyo firme del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, hace apenas seis meses en Los Mina Norte.
Incluye talleres de oficios prácticos como electricidad, plomería, barbería y costura.
Además de ligas deportivas de baloncesto y béisbol, y sesiones de consejería para manejar la presión de la calle.
Ya se está hablando con fuerza de expandirlo al Ensanche Ozama y Los Trinitarios antes de que termine el año.
La inversión inicial fue modesta, unos RD$5 millones.
Pero el retorno en paz social y en vidas rescatadas no tiene precio ni se puede medir en billetes.
El sol de abril, fuerte y brillante como siempre en nuestro Caribe, ilumina ahora unas calles.
Donde la tensión ha bajado considerablemente.
Antes, el ruido de los motores de pasola o motor con mofle abierto traía a veces una punzada de miedo.
Hoy, ese mismo ruido se mezcla con las risas y los gritos de los muchachos jugando baloncesto en la cancha recién remodelada del sector.
O con el sonido de los martillos en los talleres de carpintería.
En el colmado de Don Pedro, ese punto de reunión obligado, la gente comenta, 'esto es otra cosa, compadre'.
Se siente un ambiente más liviano, más de barrio en el buen sentido.
Sin esa zozobra que antes te apretaba el pecho y te hacía mirar por encima del hombro.
La parada del carro público en la Charles de Gaulle, que solía ser un punto de encuentro para el 'relajo' y los mirones, ahora tiene un aire de normalidad y una sensación de seguridad que no se veía hace tiempo.
El impacto positivo de este programa se siente mucho más allá de las fronteras de Los Mina Norte.
Llega hasta Invivienda y otros barrios cercanos.
Aunque el programa piloto empezó aquí, la buena vibra y las noticias de su éxito se propagan rápido.
Padres de Invivienda ya están preguntando en las juntas de vecinos y en el ayuntamiento cuándo llegará este programa a sus sectores.
Ansiosos de que sus hijos también tengan esas oportunidades.
Dicen que sus muchachos tienen ahora más referentes positivos.
Ven a los jóvenes de Los Mina que antes estaban en