Pasaje por las Nubes SDE: ¿Bolsillo Los Mina Aguanta Otro Golpe Abril 2026?
El golpe llegó sin avisar, como un palo de ciego en medio de la cancha. Desde este mismo abril de 2026, el pasaje en todo Santo Domingo Este se disparó, dejando a miles de bolsillos en Los Mina, Invivienda y Ensanche Ozama temblando. La noticia corrió más rápido que un motorista por la Av. Venezuela en hora pico, y en cada parada se armó el avispero. La gente está en grito, no hay otra forma de decirlo. Este aumento repentino, sin un anuncio oficial claro del gobierno, ha dejado a la comunidad preguntándose quién se beneficia y quién paga el pato. Es un mazazo directo a la economía de la gente trabajadora de SDE.
Ya la cosa venía caliente, con la canasta básica pesando más que una yunta de bueyes. Con el café por las nubes, los alquileres disparados en Sabana Larga y hasta el pan de cada día subiendo sin freno, la gente apenas podía respirar. Se hablaba desde hace semanas en los corrillos de que los transportistas andaban detrás de un aumento, metiendo presión por el costo del combustible y las piezas. Pero nadie, ni el más pesimista, creyó que lo soltarían así, de golpe y porrazo, justo cuando el presupuesto familiar ya estaba en terapia intensiva. La inflación general ya era un monstruo que devoraba los salarios.
Fue confirmado por varias de las principales rutas que cruzan SDE: el pasaje regular sube RD$10. Ahora, ir de Invivienda al centro de SDE, o desde Los Mina hasta la Charles de Gaulle, cuesta un dineral extra cada día. Las guaguas que van a la Carretera Mella, los carros públicos que recorren la Sabana Perdida y hasta las voladoras que conectan El Almirante con Villa Mella, todas se montaron en el mismo barco. Se supo de buena fuente que el Sindicato de Choferes Unidos de SDE (SICHOSDE) y otras federaciones lograron su cometido, presionando sin tregua a las autoridades del INTRANT.
En la parada de la Carretera Mella, a la altura de la Entrada de las Palmas, el calor de abril no era lo único que sofocaba. La gente esperaba bajo el sol de medio día, el ruido de los motores llenaba el ambiente, y cuando el chofer de una guagua anunciaba el nuevo precio, se armó el avispero de verdad. "¡Pero ven acá, ¿tú estás loco?!", gritó una señora con su funda de plátanos y víveres. "¡Esto es un abuso descarado!", replicó otro desde la cola del carro público, que ya estaba full. En el colmado de la esquina, el tema no era otro; la radio del local solo repetía la noticia, mientras los vecinos del sector se quejaban amargamente.
Para la gente de Invivienda, que muchos trabajan lejos en la Capital y cogen dos y hasta tres carros diarios, este aumento es un golpe bajo que los deja sin aire. Imagínate sumar RD$20 o RD$30 extra al día solo en transporte. Eso significa menos comida en la mesa, menos para los útiles escolares de los muchachos, menos para la medicina de los viejos, menos para todo lo esencial. Su presupuesto familiar, que ya estaba al límite, ahora mismo se reventó por completo, dejando a muchas familias con la soga al cuello. Los sueños de ahorrar para algo importante se esfuman con cada viaje.
"Con esto no se puede vivir, mi hermano, ¡es imposible!", soltó Juan Pérez, un obrero de la construcción residente de Los Trinitarios, mientras esperaba su carro público con la frente arrugada. "Uno trabaja de sol a sol, partiendo el lomo para ganar el mínimo, y al final se lo llevan en pasaje y comida. ¿Qué le queda a uno?", añadió María, madre soltera de tres, quien vive en Ensanche Ozama y trabaja en un supermercado. Los residentes dicen que la situación es insostenible, que sienten que los están exprimiendo al máximo. "Ya uno no sabe ni qué hacer", dijo un comerciante de Villa Mella.
En el contexto nacional, el gobierno siempre ha estado entre la espada y la pared con los poderosos sindicatos de transportistas. La economía dominicana, aunque las cifras oficiales muestran un crecimiento constante y se presenta como la más grande de la región, no se traduce en un alivio real para el bolsillo de la gente de a pie. Este aumento en el pasaje es una muestra clara de que la presión de los gremios del transporte pesa más que la situación económica precaria de miles de familias. Parece que los intereses de unos pocos prevalecen sobre el bienestar de la mayoría que usa el transporte público.
¿Qué viene ahora para SDE? Es probable que se armen protestas, que la gente salga a la calle a exigir una revisión inmediata de esta medida. El Farol al Día estará vigilante, reportando cada movimiento. SDE Despega, sí, pero con estos golpes tan duros al bolsillo, ¿hacia dónde va a despegar la gente? La comunidad debe mantenerse unida, alzar su voz y exigir respuestas claras y soluciones. No podemos quedarnos callados mientras nos aprietan el cinturón hasta el ahogo. Esto no es solo un aumento de pasaje, es un ataque a la calidad de vida de todo Santo Domingo Este.