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Economía

Pagos Digitales Ahogan Colmados SDE: ¿Adiós al Menudeo en Los Mina?

📅 27 de junio de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Pagos Digitales Ahogan Colmados SDE - El Farol al Día
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¡Atención, gente de Los Mina! Se armó un avispero que está haciendo temblar los bolsillos de todo el mundo. Esto no es relajo, la cosa va en serio.

Es por esa nueva ola de pagos digitales. Sí, esos códigos QR que ahora vemos pegados en cada colmado, en cada fritura. Parecía que venían a resolvernos la vida.

Pero la verdad es otra. Están poniendo a los pequeños negocios contra la pared aquí en Santo Domingo Este. No todo lo que brilla es oro.

Y en SDE, la economía del barrio está sintiendo el golpe más duro este abril de 2026. La gente está en grito bajito, pero se oye.

Desde hace meses, los bancos y varias empresas de tecnología financiera (fintech) han estado empujando fuerte la digitalización. Prometieron que era para modernizar.

Decían que iba a traer más seguridad, menos efectivo, y que así, SDE despegaría de verdad. Muchos en Invivienda y Ensanche Ozama vieron la comodidad de pagar con el celular.

Sin andar con los bolsillos llenos de efectivo, parecía una bendición. Era el futuro, sin dudas, para el comercio de la Carretera Mella y más allá.

Pero lo que no se dijo tan alto es que cada transacción, cada vez que un cliente pagaba un refresco o un aguacate con el QR, venía con una comisión.

Una pequeña parte, sí, un porcentaje chiquito. Pero que se va sumando y sumando. Día tras día, venta tras venta.

Juan Pérez, dueño del colmado “El Buen Vecino” en la Av. Venezuela, nos cuenta la verdad sin pelos en la lengua. “De cada cien pesos que me pagan con QR, dos o tres se quedan en el banco”, explica.

Eso es plata que sale directamente del bolsillo del pequeño comerciante. Dinero que no regresa, que se evapora en el sistema.

Y eso, en un negocio donde se vive del menudeo, donde cada centavo cuenta, es un golpe bajo. Un gancho al hígado de la economía local.

Con este calor de abril, el motorista de paso para Invivienda se baja, sudando, del motor. Entra al colmado y pide una Presidente bien fría.

Va a pagar con el celular, como ya es costumbre. Pero la cara de Juan no es la misma que hace unos meses. Hay una preocupación nueva en su mirada.

Se oye el bullicio de la parada del carro público por la Sabana Larga. El vaivén de la gente en Charles de Gaulle. Y en cada esquina de SDE, la misma historia.

El dinero que antes quedaba completo para reponer la mercancía, para el pago del empleado, ahora se va en comisiones bancarias.

Para los dueños de salones en Invivienda o las frituras de la Entrada de las Palmas, la situación es igual de apretada. Nadie se escapa.

Doña Ana, que tiene su salón “Estilo Caribeño” en Invivienda desde hace veinte años, nos confiesa que tuvo que hacer ajustes. “Subí un poquito los precios de los rolos y el blower”, dice con resignación.

¿Por qué? Porque esas comisiones la estaban ahogando. Estaba trabajando para el banco, no para su negocio ni para su familia.

Esto afecta directo al bolsillo de las familias de SDE. Porque si al negocio le suben los costos, al final, el cliente es quien paga más.

El refresco, el platano frito, el corte de pelo. Todo se encarece, aunque sea un poquito. Y ese poquito, sumado, pesa en la quincena.

“Esto es un abuso, mijo. Nos obligan a modernizarnos, pero nos quitan la ganancia”, dijo Don Pedro, propietario de un pequeño puesto de víveres en Los Trinitarios.

Don Pedro lleva toda una vida detrás de su mostrador. Conoce el barrio como la palma de su mano. Y sabe cuándo la cosa no está bien.

“Antes, la gente compraba más menudo. Ahora, por diez pesos, si pagan con QR, ya es una pérdida. Uno se busca la vida y estos bancos se la llevan fácil”, añadió con un tono de indignación que cala hondo.

Se supo de buena fuente que varios comerciantes de Ensanche Ozama están pensando seriamente en volver solo al efectivo. O al menos, poner límites al uso del QR para montos pequeños.

No es que no quieran la modernidad. Es que no pueden costearla. La digitalización, como está planteada, los está asfixiando poco a poco.

La Asociación de Comerciantes de Santo Domingo Este ha recibido un sinnúmero de quejas. Los teléfonos no paran de sonar. El malestar es generalizado.

Esta situación no es solo de SDE, aunque aquí se sienta más duro por la cantidad de pequeños negocios. A nivel nacional, la economía dominicana, que ha estado creciendo fuerte.

Ahora enfrenta este reto. La digitalización es clave para que República Dominicana siga despegando en el concierto mundial. Es un paso necesario.

Pero si no se piensa en los más pequeños, en el corazón del comercio de barrio, el crecimiento no será parejo. No será justo para todos.

Se necesita una solución que beneficie a todos. Que los bancos y las fintech revisen sus políticas de comisiones. Que se cree un equilibrio.

Que la tecnología sea una herramienta para crecer, no una carga que hunda a los que ya luchan por salir adelante. El barrio se merece un trato justo.

El Farol al Día ha contactado a la Asociación de Comerciantes de Santo Domingo Este para ver qué plan de acción tienen. La presión está aumentando.

Los residentes dicen que esperan una pronta respuesta de las autoridades. ¿Será que el Banco Central o el Ministerio de Industria y Comercio intervendrán?

Se espera que pongan freno a esta sangría que afecta a nuestros colmados, a nuestras frituras, a nuestros salones. A la vida misma del barrio.

Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo SDE esperan que se tomen medidas. Seguiremos de cerca este tema porque el barrio no se rinde y exige soluciones ya.

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