Mujeres de SDE buscan control financiero en Abril 2026
Se armó el avispero en los barrios de Santo Domingo Este con el tema de los chelitos. Las mujeres, que son las que estiran la pensión y el sueldo en la casa, andan buscando cómo no quedarse en cero antes de fin de mes. En Los Mina y en Invivienda, el grito es el mismo: hay que aprender a manejar la paca.
La verdad es que la situación no es nueva. Desde hace rato, la gente de SDE viene sintiendo la presión. Los precios suben que da miedo, la gasolina no baja y el supermercado es un dolor de cabeza. Las madres solteras, las trabajadoras, las dueñas de colmado, todas necesitan una luz para que el dinero rinda un poco más. Esto no es solo de ahora, sino una lucha constante en cada hogar del Este.
En medio de esta marea, se supo de buena fuente que el Banco Popular, en combo con la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales (ADCS), montó un encuentro virtual. La vaina se llamó “Finanzas personales para mujeres: consejos prácticos y recomendaciones”. Aunque fue para periodistas y comunicadoras, el mensaje es claro: la educación financiera es la clave. La actividad, aunque enfocada en un grupo específico, puso el dedo en la llaga de una necesidad urgente que se siente en cada esquina de la Charles de Gaulle.
Con el calor de abril apretando, y el ruido de motores que no para ni un segundo en la Avenida Venezuela, uno ve a la gente en la parada del carro público con la cara de preocupación. En el colmado de la esquina, mientras se compra el cafecito, el tema de conversación es el mismo: "¡Ay, mi madre, cómo está la comida de cara!". Los chismes del barrio se mezclan con la angustia de no llegar a fin de mes. Es una realidad palpable en Ensanche Ozama y Sabana Larga, donde el día a día es una batalla.
¿Y cómo afecta esto a la gente de Invivienda? Directo, mano. Si una mujer aprende a hacer un presupuesto, a no caer en préstamos abusivos, a ahorrar aunque sea un chin, eso se siente en la casa. Significa que los muchachos pueden tener sus útiles, que no falta la comida, que se puede pagar la luz a tiempo. Es un respiro para la economía familiar que hace la diferencia entre comer con decencia o pasar trabajo. Cada peso cuenta cuando se maneja con inteligencia, y eso lo saben bien las mujeres de Invivienda.
“Mira, yo soy de Los Trinitarios, y aquí uno brega como puede”, nos dijo María, ama de casa y emprendedora. “Si yo supiera más de cómo guardar los chelitos, de no gastar en lo que no importa, mis hijos estarían mejor. Una se cansa de estar en cero”. En el Ensanche Ozama, Juana, dueña de un salón, añadió: “Lo de las finanzas es algo que deberían enseñar en la escuela del barrio. Una brega, pero a veces no sabe cómo hacer que el negocio prospere sin endeudarse. Necesitamos ese tipo de talleres aquí, no solo virtual para los que tienen internet de primera”. Sus palabras reflejan la necesidad urgente en el corazón de SDE.
A nivel de todo el país, se conoció que República Dominicana tiene una economía que despunta en la región, pero eso no siempre se traduce en el bolsillo de la gente común. El crecimiento del PIB es una cosa, y el día a día en Sabana Perdida es otra muy distinta. La educación financiera, especialmente para las mujeres que son el pilar de la economía doméstica, es clave para que ese crecimiento se sienta de verdad. Es una inversión social que puede reducir la pobreza y fortalecer la clase media. La estabilidad económica de las familias en SDE es un reflejo directo de la estabilidad del país.
Así que, la próxima vez que el Banco Popular o cualquier otra institución quiera montarse en el carro de la educación financiera, que no se olviden de los barrios. Que traigan los talleres a Los Mina, a Villa Mella, a la Entrada de las Palmas. Que sea presencial, que sea accesible. Porque la gente está lista para aprender, para echar pa'lante. Y en SDE, las mujeres están más que puestas para tomar el control de sus finanzas y asegurar un futuro mejor para los suyos. El Farol al Día seguirá alumbrando estas iniciativas.