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Muertes por Motores SDE: 213 Vidas Perdidas en RD Abril 2026

📅 19 de mayo de 2026
✍️ Carlos Méndez
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Noticias Muertes por Motores SDE: 213 Vidas Perdi Santo Domingo Este - El Farol al Día
Noticias Muertes por Motores SDE: 213 Vidas Perdi Santo Domingo Este - El Farol al Día — El Farol al Día
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La calle se tiñe de luto. Los motores, que son el pan de cada día para muchos en Los Mina, Invivienda y Charles de Gaulle, se han convertido en una sentencia de muerte.

Ya van 213 vidas perdidas en accidentes de motores en el país. Esto en menos de cuatro meses de este 2026.

La cifra, confirmada por el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) hasta el 23 de abril, prende las alarmas en todo Santo Domingo Este.

Es un 31.4% de todos los fallecidos en las calles. Casi uno de cada tres muertos en un accidente, iba en motor.

En el 2025, la situación fue peor. 1,945 personas murieron en motores. El 65% del total de muertes en las vías.

En el barrio se habla de la tragedia. La gente está en grito por lo que ven a diario.

Desde la Entrada de las Palmas hasta la Carretera Mella, el sonido de los motores es constante. Un recordatorio del peligro que acecha.

Este drama no es nuevo. Entre 2021 y 2025, más de 9,000 personas perdieron la vida en accidentes de motor en la República Dominicana.

El parque de motores sigue creciendo sin control. Pasamos de 2.8 millones en 2021 a más de 3.8 millones el año pasado.

Más motores, más riesgo. Así de simple. Es una bomba de tiempo que ya explotó en nuestras calles.

El calor de abril no calma los ánimos, ni frena la velocidad. El humo de los mofles se mezcla con el aire pesado.

En cada esquina, en cada parada de carro público, se ve a los motoconchistas jugándose la vida. Son héroes sin capa, pero con el casco de adorno.

El colmado de la esquina en el Ensanche Ozama es testigo. Cada día, los chismes y las noticias giran en torno a un nuevo accidente.

La situación golpea duro a la gente de Invivienda. Muchos jóvenes dependen del motor para buscar el sustento.

Trabajan como delivery, mensajeros, o llevan y traen gente. Se exponen a un riesgo constante.

Pero, ¿quién paga cuando el accidente ocurre? La factura es alta, y el bolsillo del barrio no da para tanto.

El Hospital Ney Arias Lora, aquí mismo en Santo Domingo Norte, está que explota. Es un reflejo de lo que pasa en SDE.

Reportaron 12,002 ingresos por emergencia solo en los primeros meses de 2026. Una barbaridad.

Los traumatismos craneales encabezan la lista con 1,267 casos. Le siguen lesiones en tobillos, pies, rodillas y piernas.

Esos son los golpes que se llevan los nuestros. Fracturas múltiples, golpes severos, heridas que marcan de por vida.

Según los vecinos del sector Los Trinitarios, "cada vez que un motorista sale, uno cruza los dedos. La vuelta al hogar es una lotería".

María, dueña de un puesto de fritura en Sabana Larga, nos dijo: "Mi sobrino está en el Ney Arias Lora por un accidente. Llevamos semanas sin trabajar y la cuenta sube como la espuma".

"El médico nos dijo que el costo es de cientos de miles de pesos. ¿De dónde lo vamos a sacar?", se lamentó.

Trascendió que la mayoría de las víctimas son hombres jóvenes. Entre 18 y 29 años, concentran el 36% de los fallecidos.

Entre 30 y 39 años, otro 18%. Son nuestros jóvenes, el futuro del barrio, los que están cayendo.

El 89.9% de los muertos son hombres, y casi el 87% eran los que manejaban. Gente trabajadora o muchachos echando vaina.

El alcohol y la velocidad son la combinación mortal. Y el casco, el bendito casco, sigue brillando por su ausencia.

El doctor Juan Luis Rosario Pérez, director médico del Hospital Juan Bosch en La Vega, lo confirmó. "Generalmente todo politraumatizado que llega aquí tiene trauma craneoencefálico por el poco uso del casco protector", dijo.

Los domingos son los días más peligrosos. Noche, sin casco, y bajo los efectos del alcohol. Esa es la radiografía del desastre.

El Opsevi señaló que el 85% de los fallecidos no usaba casco. Una imagen que se repite a diario en la Av. Venezuela.

Niños sin protección, familias enteras montadas en un motor. La imprudencia se ha vuelto parte del paisaje.

Pero no todo es culpa individual. Se supo de buena fuente que hay fallas estructurales.

Falta de regulación, crecimiento desordenado de los motores, poca educación vial. El Estado tiene su parte de responsabilidad.

Pero la familia también. "¿Dónde estaban los padres cuando un joven de 16 años estaba calibrando motores borracho?", cuestionó el doctor Rosario.

No se puede prohibir el motor, es el transporte más económico. Eso lo sabemos bien aquí en SDE.

Pero sí se puede exigir prudencia. Se puede decir no al alcohol al manejar. Y sí al casco protector.

La solución pasa por la educación vial. Por más fiscalización. Por que se cumplan las reglas de tránsito.

Pero el reto es más grande. Es cultural. Mientras el casco sea una opción y la velocidad una diversión, la tragedia seguirá.

Porque detrás de cada estadística, hay una silla vacía en la mesa de una familia en Los Mina. Hay un futuro truncado en Invivienda.

Y en Santo Domingo Este, la muerte sobre dos ruedas sigue avanzando demasiado rápido.

La crisis tiene un costo. Un paciente en la UCI por accidente de motor puede costar hasta RD$400,000 diarios.

Una fractura simple, entre RD$500,000 y RD$600,000. Son cifras que ahogan a cualquier familia.

En el Hospital Juan Bosch, un trauma craneal severo en UCI cuesta entre RD$70,000 y RD$80,000 al día.

Incluso si no necesita ventilador, son RD$45,000 a RD$55,000 diarios. ¿Quién lo aguanta?

Algunos pacientes duran meses. La ayuda de Senasa subsidiado alivia, pero muchos llegan sin nada.

El desafío de salvar vidas es de todos. Es hora de que SDE se ponga el casco, antes de que sea demasiado tarde.

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