Motoconchista herido Digesett Santiago: SDE teme abusos en Abril 2026
¡Se armó el avispero otra vez! La noticia de un motoconchista herido de bala en Santiago por agentes de la Digesett ha puesto en grito a los barrios de Santo Domingo Este. No es un suceso aislado para la gente que se busca la vida en Los Mina y en Invivienda. Este incidente, ocurrido este jueves en Villa Olímpica, resuena fuerte aquí, como si hubiera pasado en la Av. Venezuela. La preocupación se siente en cada esquina de la Charles de Gaulle. Los motoconchistas de SDE se preguntan hasta cuándo tendrán que lidiar con esta situación de abuso. Es un miedo latente que afecta a miles de familias que dependen de ese motor para comer. La gente está harta de esta impunidad.
No es un secreto para nadie en esta media isla que la relación entre los motoconchistas y las autoridades, especialmente la Digesett, está más tensa que un cuero de tambora en plena fiesta de palos. Siempre hay quejas de abusos, de atropellos, de que les quitan los motores sin razón. Esta noticia de Santiago solo echa más leña al fuego que ya se siente en las calles de SDE. Desde el Ensanche Ozama hasta Sabana Perdida, la gente comenta. Los rumores de operativos con excesos son el pan de cada día. La desconfianza crece con cada incidente reportado en las redes y los noticieros. Los motoconchistas de Villa Mella ya están con el ojo pelao.
Fue confirmado por la prensa de Santiago que el lamentable incidente ocurrió en Villa Olímpica, un sector populoso de allá. Un motoconchista, cuya identidad no fue suministrada por las autoridades, terminó en el hospital con un balazo. La bala salió del arma de un agente de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett). Ahora, ese agente está bajo investigación, como siempre. Este hecho pone a la Digesett en el ojo del huracán a nivel nacional, una vez más. Es un espejo exacto de lo que muchos temen pueda pasar en cualquier esquina concurrida de El Almirante o en la Entrada de las Palmas. La falta de transparencia en estos casos solo alimenta la frustración y la rabia del pueblo dominicano.
Con este calor de abril, que te cuece hasta el alma, el ruido constante de los motores en la Carretera Mella parece más pesado. No es solo el calor, es la tensión en el aire que se respira en el barrio. En las paradas de carro público de Los Trinitarios, la gente comenta la noticia con rabia y resignación. En el colmado de Sabana Larga, el tema principal no es el precio disparado del pollo, ni los apagones que azotan. Es la seguridad en la calle y la prepotencia de algunos agentes uniformados. Los chismecitos del barrio giran en torno a los abusos de poder. Se oyen historias de operativos que terminan mal, con motores incautados sin razón. La atmósfera se siente cargada de indignación y de un “ya estamos cansados”.
Para la gente de Invivienda que vive del motoconcho, esta noticia es un golpe directo al estómago. No es solo un susto lejano que pasó en Santiago, no señor. Es el miedo real de que a su hermano, a su primo, a su vecino o incluso a ellos mismos les pase lo mismo. La calle es su lugar de trabajo, su oficina bajo el sol. De ahí sacan el pan para sus hijos, pagan la luz y la comida. Ahora, cada salida es un riesgo mayor, una ruleta rusa. La incertidumbre sobre quién te para y cómo te trata es constante. Esta situación golpea la economía familiar de miles de hogares en todo SDE. En Los Mina, ya se están organizando para exigir respeto.
“Uno sale a buscar la comida y no sabe si vuelve, si te llevan preso o te dan un balazo”, dijo con voz quebrada un motoconchista de la Entrada de las Palmas, que pidió no dar su nombre por temor a represalias. “Ellos abusan, nos ven como delincuentes solo por andar en un motor. Esto de Santiago es el pan nuestro de cada día, solo que allá se fue de las manos”, comentó una señora en la Av. Venezuela, que vende dulces en una esquina. “Los policías y los de Digesett se creen los dueños de la calle. Es un relajo, una falta de respeto”, agregó con indignación. En el barrio se habla de la impotencia que siente la gente trabajadora. Los residentes dicen que la situación es insostenible y que ya no aguantan más.
Este incidente en Santiago no puede verse como un caso aislado, eso sería tapar el sol con un dedo. Es un síntoma claro de un problema nacional más profundo que carcome la sociedad. Afecta directamente la confianza de la ciudadanía en las fuerzas del orden, en quienes se supone que deben protegerlos. El país entero mira con preocupación estos sucesos. En Santo Domingo Este, donde el motoconcho es un pilar fundamental de la economía informal y el transporte, la indignación es palpable. Miles de familias dependen de este trabajo para sobrevivir. La falta de protocolos claros para el uso de la fuerza y el abuso de autoridad son alarmantes. Trascendió que hay quejas similares en otras provincias, lo que demuestra la magnitud del problema en toda la República Dominicana.
Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto, y rápido, sin peros ni excusas baratas. No podemos seguir con esta guerra silenciosa en las calles entre ciudadanos y quienes deben protegerlos. Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo Santo Domingo Este exige respuestas y soluciones concretas. No queremos más promesas vacías que se las lleva el viento. Hay que investigar a fondo este caso de Santiago, llegar hasta las últimas consecuencias. Y, más importante aún, se deben establecer mecanismos efectivos para garantizar que la justicia prevalezca. Que la gente pueda trabajar tranquila y segura, sin miedo a un balazo. Es hora de un cambio real, que se sienta en el bolsillo y en la calle. SDE Despega, pero necesita paz.