Mercado SDE Parado: Corrupción Frena Abasto Los Mina Abril 2026
El Mercado Municipal de Invivienda, ese que prometieron abrir en febrero, sigue siendo un esqueleto de concreto. No es por falta de materiales ni de obreros; se supo de buena fuente que la corrupción se tragó más de RD$300 millones, dejando a miles de familias de Santo Domingo Este sin el abasto que tanto necesitan. En Los Mina y Ensanche Ozama, la gente está en grito por esto.
Este mercado, anunciado con bombos y platillos, era la esperanza para bajar los precios de la comida y dar un respiro a los bolsillos apretados del barrio. Se vendió como la solución al caos de los mercaditos improvisados y la falta de higiene. La idea era moderna, con todo su aire acondicionado y parqueos.
Según los documentos que trascendieron, el proyecto tenía un presupuesto inicial de RD$500 millones. Hoy, con la obra paralizada casi al 60%, ya se han desembolsado más de RD$400 millones, pero el avance real no pasa del 30%. Nombres importantes del gobierno están en el ojo del huracán, aunque nadie da la cara en público. El solar, ubicado estratégicamente cerca de la Charles de Gaulle, luce abandonado, con maleza creciendo y equipos oxidados.
En este abril que pica el sol más que nunca, el calor no es solo ambiental. Es el calor de la indignación. El ruido de los motores y el corre-corre en la parada del carro público de la Carretera Mella se mezcla con las quejas por los precios disparados. En cada colmado de Sabana Larga, la gente se pregunta cuándo llegará el bendito mercado. Los comerciantes que vendían en la calle, esperando su local, están desesperados.
Para la gente de Invivienda, el golpe ha sido doble. Tienen que ir a mercados más lejanos, gastando más en pasaje y en el tiempo que no tienen. O pagan más caro en los colmados y frituras del sector. La carne de cerdo sigue por las nubes, y el plátano, ni se diga. Este mercado iba a ser un pulmón económico, y ahora es un hoyo negro que drena sus esperanzas.
"Esto es una burla, mi hermano", dice María, ama de casa de Los Trinitarios, mientras espera el carro. "Nos prometieron un mercado digno, donde la comida fuera más barata. ¿Y qué tenemos? Un elefante blanco que se comió nuestros impuestos. Mis hijos comen menos carne por eso". José, motoconcho de El Almirante, agrega: "Aquí en el barrio se habla que la plata se la llevaron los de arriba. Uno se faja trabajando y ellos robando. Así no hay país que despegue, ni SDE que despegue".
Este caso del Mercado de Invivienda no es un hecho aislado. Es un reflejo de una enfermedad que carcome la infraestructura pública en República Dominicana. Proyectos vitales se quedan en el aire, mientras la corrupción se lleva los fondos destinados a mejorar la calidad de vida de la gente. Es un patrón que se repite en todo el país, desde pequeñas obras hasta mega-proyectos.
La pelota está ahora en el tejado de las autoridades. La Contraloría General de la República y la Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA) tienen que meter mano dura y rápido. SDE necesita respuestas, y sobre todo, necesita que ese mercado se termine y funcione. El pueblo está cansado de promesas vacías y bolsillos ajenos llenos. Es hora de que la justicia actúe y que los responsables paguen. El Farol al Día seguirá de cerca este escándalo.