← INICIO
Nacionales

Menos Ciclones en RD: ¿SDE Respira Aliviado o Mantiene la Alerta?

📅 17 de junio de 2026
✍️ Carlos Méndez
👁 2 vistas
Noticias Menos Ciclones en RD: ¿SDE Respira Alivi Santo Domingo Este - El Farol al Día
Noticias Menos Ciclones en RD: ¿SDE Respira Alivi Santo Domingo Este - El Farol al Día — El Farol al Día
PUBLICIDAD

La noticia cayó como un soplo de aire fresco en medio del calor pegajoso de abril. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) entregó al presidente Abinader el plan crucial.

Se trata de la estrategia nacional para la temporada ciclónica de 2026. Lo que más llamó la atención fue la proyección: se espera una actividad menos intensa que otros años.

Aquí en Santo Domingo Este, donde cada aguacero es un desafío, la gente de Los Mina y de Invivienda no saben si soltar un grito de alivio o mantener la mirada desconfiada.

¿Menos ciclones y tormentas? Suena a música para los oídos de quienes han perdido enseres y pasado noches sin luz. Pero la experiencia enseña a ser cauteloso.

¿Estamos realmente listos, o nos cogerán de sorpresa si la naturaleza decide darnos un susto, a pesar de los pronósticos? Esa es la pregunta que se hace el barrio.

Cada año, al acercarse junio, el aire se carga de preocupación. La temporada de huracanes es un fantasma que ronda en las conversaciones del día a día.

En las paradas de la Charles de Gaulle, se arma el avispero. Los taxistas, los buhoneros, los vecinos: todos recuerdan los últimos palos de agua que han azotado el país.

Nadie olvida cómo las calles de la Carretera Mella se han convertido en ríos crecidos. Las cañadas, muchas veces desatendidas, se desbordan sin piedad.

Barrios enteros de SDE quedan incomunicados. La gente tiene que ingeniárselas para cruzar, con el agua hasta las rodillas o más arriba.

Los colmados de la Entrada de las Palmas y de Los Trinitarios empiezan a surtir velas, linternas y galletas saladas. Es una rutina que conocemos bien.

Una rutina marcada por la ansiedad y el miedo a perder lo poco que se tiene. El recuerdo de los daños materiales y el peligro para la vida está fresco.

La información fue confirmada por la misma Gloria Ceballos, directora de Indomet. Ella fue la encargada de explicar las proyecciones meteorológicas durante el evento.

Detalló que la República Dominicana podría enfrentar menos fenómenos atmosféricos extremos este año. Esto incluye tormentas tropicales y huracanes de gran intensidad.

Pero la funcionaria fue enfática: "menos no significa cero". La preparación sigue siendo fundamental, sobre todo en las zonas más vulnerables de la geografía dominicana.

El plan de contingencia del COE, entregado al presidente Luis Abinader, incluye acciones específicas. Busca proteger a las comunidades antes, durante y después de cualquier evento.

Aquí en Santo Domingo Este, la aplicación de este plan es vital. Piensen en los barrios como el Ensanche Ozama y Sabana Larga.

Sus residentes sufren constantemente por las crecidas del río Ozama y sus afluentes. Las casas se llenan de lodo, los niños no pueden ir a la escuela.

También en Villa Mella y El Almirante, donde las lluvias fuertes ponen a prueba la infraestructura. Los sistemas de drenaje, muchos de ellos obsoletos, colapsan.

Las calles se anegan, los vehículos se averían. La vida se detiene, y la gente queda a la merced de la inclemencia del tiempo.

Con el sol de abril calentando el asfalto y el ir y venir de los motores de concho subiendo la Avenida Venezuela, la gente se lo toma con calma. Pero la duda persiste en el ambiente.

En la parada del carro público, se escucha a la gente debatir acaloradamente. "¿Será verdad que este año nos salvaremos de un buen chaparrón?", pregunta un pasajero, secándose el sudor.

Doña Ana, que tiene su fritura en el corazón de Los Mina, nos comentó sin rodeos: "Yo no me confío de esos pronósticos. Aquí te sale el sol y en un ratico se te cae el cielo encima".

Es un sentimiento generalizado en todo el barrio. Una mezcla de alivio por el pronóstico favorable, pero también de escepticismo basado en la cruda experiencia del pasado.

Para los residentes de Invivienda, esta noticia es un respiro, aunque con un sabor agridulce. Especialmente para quienes viven cerca de las cañadas y arroyos que atraviesan la zona.

¿Significará menos cortes de luz que duren horas, dejando a las familias a oscuras? ¿Menos pérdidas de enseres y electrodomésticos por las inundaciones en sus hogares?

Son preguntas que rondan en el aire y que exigen respuestas claras. Las familias, sobre todo las madres solteras que luchan día a día para sacar a sus hijos adelante, son las más afectadas.

Un solo ciclón fuerte puede borrar el esfuerzo de meses, incluso años, de trabajo duro. Puede destruir hogares y esperanzas en cuestión de horas.

En el barrio se habla de la importancia de no bajar la guardia, pase lo que pase. La gente sabe que la naturaleza es impredecible, más allá de cualquier pronóstico científico.

"Uno nunca sabe con el tiempo, aquí en la República Dominicana te sale el sol y a los cinco minutos te cae un palo de agua que te deja sin nada", afirmó Juan Pérez.

Juan es un motoconchista que se gana la vida en la zona de Los Trinitarios. Su testimonio refleja la realidad y la sabiduría popular de muchos en Santo Domingo Este.

"Ojalá sea así, pero nosotros tenemos que estar preparados de todas formas", dijo una señora de El Almirante, que prefirió el anonimato, mientras esperaba su turno en la farmacia.

"Un solo ciclón malo puede dañarnos todo el año, mira cómo quedamos la última vez con la tormenta Grace", añadió, con la mirada perdida en la lejanía. La gente está en grito, pero con mucha sensatez.

A nivel nacional, este pronóstico más calmado es, sin duda, una buena señal para la economía dominicana. Menos desastres naturales significan menos gastos en reconstrucción.

💬 COMENTARIOS

DEJA TU COMENTARIO

0/1000
Cargando comentarios...