Maternidad Los Mina en Apuros: SDE sufre por falta de insumos Abril 2026
El avispero se armó de nuevo en la Maternidad de Los Mina. No es un secreto para nadie en el barrio. La gente de Santo Domingo Este está en grito por la crisis que la sacude. En este abril de 2026, la salud de nuestras madres y de los recién nacidos está más en jaque que nunca. Se habla sin tapujos de una alarmante falta de insumos básicos y de personal médico. Esta situación golpea con fuerza a Los Mina, a Invivienda y a cada rincón de nuestro gran Santo Domingo Este. La situación es crítica, es insostenible y exige respuestas claras y rápidas de las autoridades.
Desde hace ya varios meses, se venían escuchando rumores preocupantes. Murmullos que corrían de boca en boca por los colmados de la Charles de Gaulle y las paradas de la Av. Venezuela. Las enfermeras, con rostros cansados, hablaban por lo bajo entre ellas. Los problemas de abastecimiento no son, para nada, un tema nuevo en los hospitales públicos de la República Dominicana. Hemos visto esto antes, y siempre la gente humilde paga el pato. Pero ahora la olla de presión, que venía calentándose a fuego lento, explotó de verdad. La Maternidad de Los Mina, un centro que es un pulmón vital para todo SDE, ha llegado a su límite. Ya no aguanta más esta situación precaria.
Trascendió de buena fuente que varias salas vitales del hospital, incluyendo la de pre-parto y la de post-parto, operan bajo mínimos extremos. Faltan cosas tan elementales como jeringuillas para administrar medicamentos a las parturientas. No hay suficientes guantes limpios para el personal que atiende a las madres en los momentos más delicados. Incluso, medicamentos esenciales, esos que salvan vidas y evitan complicaciones, escasean de manera alarmante. Según los vecinos del sector Ensanche Ozama, y también de Sabana Perdida, hay días que las mujeres que van a dar a luz tienen que esperar horas y horas para ser atendidas. El personal médico, ya de por sí reducido y mal pagado, está desbordado y bajo una presión inhumana. La escena es caótica y desesperante para cualquiera que la presencie.
El calor de este abril de 2026 pega fuerte en la Carretera Mella, como es costumbre en esta época del año. Los motores de las pasolas y los carros públicos pasan a toda velocidad, creando el ruido característico de nuestro barrio. El sonido de las guaguas y los pitos de los tapones es constante, una banda sonora inconfundible de nuestro día a día. Pero dentro de las paredes del hospital, el ambiente es diferente. Es denso, pesado, cargado de tensión y angustia que se puede cortar con un cuchillo. La preocupación se palpa en cada pasillo, en cada sala de espera donde las familias aguardan noticias. Afuera, la vida en Los Mina y El Almirante sigue su ritmo acelerado, con su bullicio y su trajín diario. Pero para muchas familias humildes de Sabana Larga y Los Trinitarios, la Maternidad de Los Mina es, literalmente, su única esperanza de un parto seguro y con las mínimas garantías de salud.
¿Cómo afecta esta grave situación a la gente de Invivienda? La respuesta es simple y dolorosa para todos nosotros. Las mujeres embarazadas de ese sector, y de zonas como Los Trinitarios, no tienen a dónde más ir en caso de una emergencia. La Maternidad de Los Mina es, y ha sido siempre por generaciones, su centro de referencia más cercano y accesible. No todas nuestras vecinas tienen la posibilidad económica de pagar una clínica privada, ni mucho menos una emergencia de última hora. Este golpe tan duro a la salud pública de SDE significa un riesgo inminente y directo para miles de vidas, tanto de las madres como de sus bebés que vienen al mundo. Las consecuencias de esta negligencia por parte de las autoridades pueden ser, sin exagerar ni un poco, fatales para nuestra comunidad. Es una realidad cruda que nos duele a todos los que vivimos aquí.
"Esto es un abuso, Redactor Jefe, un abuso que no tiene nombre. Mi hija tuvo que parir casi en el pasillo, sin las atenciones debidas y con un miedo terrible", dijo doña Carmen, con la voz quebrada por la impotencia, residente de la Entrada de las Palmas desde hace más de cuarenta años. "Uno viene aquí porque es lo que hay, es nuestra única opción que nos queda, pero así no se puede seguir. Es un peligro para todas las que llegamos buscando ayuda", comentó Juanita, una joven con su barriga de ocho meses, visiblemente angustiada y con lágrimas en los ojos. "La gente está desesperada, vemos la impotencia en sus ojos todos los días y no podemos hacer más", afirmó un médico residente que prefirió no identificarse, temiendo represalias y ser señalado por denunciar la verdad. La voz del barrio es clara y unánime: la situación es completamente insostenible y alguien tiene que dar la cara.
Esta crisis que hoy vive la Maternidad de Los Mina no es un problema aislado que solo afecta a Santo Domingo Este. Más bien, refleja un problema sistémico y profundo que afecta a la salud pública en toda la República Dominicana. El presupuesto que el gobierno destina a los hospitales públicos parece, a todas luces, no ser suficiente para cubrir las necesidades básicas de nuestra gente. O, peor aún, el dinero sí está, pero no se gestiona de la manera más eficiente y transparente, y se pierde en el camino. La gente en los barrios se pregunta con justa razón: ¿dónde está el dinero que se supone es para nuestra salud? ¿Por qué nuestros hospitales siguen sumidos en esta precariedad crónica, mientras otros reciben atenciones de lujo? La política de salud del país debe revisarse con urgencia, seriedad y una verdadera vocación de servicio.
La comunidad entera de Santo Domingo Este, junto a El Farol al Día, exige acciones inmediatas y contundentes. No podemos permitir, bajo ninguna circunstancia, que la Maternidad de Los Mina colapse por falta de recursos y de atención adecuada. Este centro es vital para el futuro de nuestra gente, para la vida de los que están por nacer. Es hora de que las autoridades competentes pongan los ojos, y los recursos necesarios, donde realmente hacen falta: en el barrio. La vida y el bienestar de nuestras mujeres y de nuestros niños dependen directamente de ello. Queremos ver a SDE Despegar de verdad, pero para eso, necesitamos una salud digna y accesible para todos, sin exc