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Madre e Hijo Sin Vida en Piantini: ¿Invivienda Teme Airbnb en Abril 2026?

📅 13 de junio de 2026
✍️ Carlos Méndez
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Noticias Madre e Hijo Sin Vida en Piantini: ¿Invi Santo Domingo Este - El Farol al Día
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La noticia cayó como un rayo en el corazón de Santo Domingo Este. En los patios de Los Mina, en los carros públicos que recorren la Charles de Gaulle, el chismoteo no cesa. Dos vidas se apagaron de forma misteriosa en un apartamento de lujo en Piantini: una madre y su hijo, hallados sin vida en lo que se supone era un alquiler de Airbnb. La pregunta que flota en el aire, pesada como el calor de Abril 2026, es directa: ¿Qué tan seguros estamos, de verdad, en cualquier punto de la capital? Este suceso, lejos de ser ajeno, pone en alerta a toda la gente de SDE.

Raisa Yulisa Serrano Mendoza, de 49 años, había cruzado el charco desde Providence, Rhode Island, llena de ilusiones. No venía sola; la acompañaban su hijo, Yadhir Nael Cornelio, de 24, y la novia de este, Carolyn Milagros Pérez. El motivo del viaje era celebrar un logro, recibir una villa que Raisa había adquirido en el polo turístico de Punta Cana. Era un sueño americano, o dominicano, que se esfumó en un instante. Un viaje de alegría y esperanza que se transformó en una tragedia que nadie, ni en sus peores pesadillas, pudo haber imaginado.

El descubrimiento fue macabro. Una empleada de limpieza, contratada por la operadora de alquileres de Airbnb, fue quien se topó con la escena. Cerca de las once de la mañana, mientras el sol de Abril 2026 ya picaba fuerte, la trabajadora entró al apartamento para hacer lo de siempre: limpiar y preparar el lugar para los próximos huéspedes. Pero lo que encontró no era polvo ni desorden, sino la quietud de la muerte. Raisa Yulisa y Yadhir Nael yacían sin vida. Carolyn Milagros, la novia del joven, fue hallada con vida, pero en un estado de desorientación total, una imagen que se quedó grabada en la memoria de los primeros en llegar. Este hecho, que ocurrió en una torre de Piantini, es un espejo que nos hace mirar con recelo nuestros propios sectores. ¿Qué tan vulnerables estamos en nuestros propios barrios de SDE, desde Invivienda hasta el Ensanche Ozama, frente a lo desconocido?

Mientras el eco de la sirena de las patrullas aún resuena en la distancia, en las calles de Sabana Larga y la Carretera Mella, la vida sigue su curso, pero con un nudo en la garganta. El aroma a pan de agua recién horneado de la panadería de la esquina, el bullicio de la parada del carro público en la Av. Venezuela, el reggaetón a todo volumen de un colmado en Los Trinitarios; todo esto convive con la sombra de la incertidumbre. La gente en SDE no es de las que tragan entero. Aquí, si algo huele a misterio, se le busca el porqué. Se supo de buena fuente que la policía ya está apretando tuercas, pero en el barrio se habla de muchas cosas. ¿Intoxicación alimentaria? ¿O hay gato encerrado? La calle no se conforma con lo primero que dicen.

Esta tragedia, aunque ocurrió en Piantini, un sector que a veces sentimos como de otra ciudad, nos golpea directo aquí en Santo Domingo Este. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros tenemos familiares que vienen de fuera, que se quedan en este tipo de alojamientos. O incluso, pensamos en invertir en algo así para tener un ‘extra’. Pero ahora, con este caso, la confianza se tambalea. En Invivienda, por ejemplo, donde hay tantos edificios nuevos y apartamentos que se alquilan, la gente se pregunta: ¿quién garantiza que un lugar sea seguro? ¿Quién vigila lo que pasa puerta adentro? Este suceso prende las alarmas y nos obliga a pensar en la seguridad de nuestros propios espacios y de aquellos que nos visitan en SDE.

‘Yo tengo a mi sobrina que viene de España y siempre se queda en un Airbnb por aquí cerca de la Entrada de las Palmas’, nos comenta doña Altagracia, quien vende frituras en la acera. ‘Ahora mismo estoy pensando llamarla para que se quede en casa de su tía. Uno no sabe lo que puede pasar. Si eso le pasó a gente en un sitio de lujo, ¿qué no le puede pasar a uno aquí? La gente está en grito pidiendo que esto se aclare, que no lo dejen en el aire como otras veces’. Un joven universitario de Sabana Perdida, mientras esperaba su guagua, añadió con preocupación: ‘Esto es un wake-up call. El gobierno tiene que meter mano con la regulación de esos sitios. No puede ser que cualquiera ponga un anuncio y ya. Queremos transparencia. En el barrio se habla de que la investigación debe ser seria, sin chapuzas, para que la verdad salga a la luz y se evite otra desgracia. Queremos saber qué falló’.

El caso de Piantini, con la muerte de Raisa Yulisa y Yadhir Nael, es más que un simple suceso lamentable. Es un foco rojo para la industria del turismo y los alquileres de corta estancia en la República Dominicana. El país, que vive del turismo, no puede permitirse que la sombra de la inseguridad planee sobre sus alojamientos. ¿Están las plataformas de alquiler haciendo su trabajo en verificar las propiedades? ¿Existen protocolos de emergencia claros? ¿Qué medidas se toman para garantizar la salud y seguridad de los huéspedes, más allá de la limpieza básica? Este incidente exige una revisión profunda de cómo operan estos negocios, para proteger tanto a los visitantes como a la reputación del país. La confianza, una vez rota, es difícil de reconstruir, y si no se actúa con rapidez, el impacto podría sentirse mucho más allá de las torres de Piantini, afectando indirectamente el flujo económico en barrios como El Almirante y Villa Mella.

La Policía Nacional y el Ministerio Público tienen la obligación moral y legal de llegar al fondo de este misterio. La gente de Santo Domingo Este, desde Los Mina hasta Charles de Gaulle, pasando por Invivienda, no se va a conformar con medias verdades. Queremos saber con exactitud qué causó la muerte de Raisa y Yadhir, y qué se hará para que ninguna otra familia tenga que vivir un calvario similar. Se necesita mano dura y decisiones firmes para garantizar la seguridad de todos. Solo así, con respuestas claras y acciones contundentes, podremos empezar a reconstruir la confianza y asegurar que la tranquilidad vuelva a ser la norma, permitiendo que SDE Despega en un ambiente de verdadera paz y seguridad para todos sus ciudadanos en Abril 2026. La comunidad está vigilante y espera que la justicia no tarde en llegar.

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