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Economía

Licencia Cara SDE: Colmados y Frituras de Los Mina en Jaque

📅 16 de junio de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Licencia Cara SDE: Colmados y Fritu - El Farol al Día
Economía dominicana Licencia Cara SDE: Colmados y Fritu - El Farol al Día — El Farol al Día
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De golpe, la Dirección General de Desarrollo Municipal (DGDM) ha soltado una bomba en Santo Domingo Este: una nueva licencia de operación que le está sacando canas a los dueños de colmados, frituras y otros pequeños negocios. La gente de Los Mina y la Carretera Mella está en grito, temiendo por sus emprendimientos que son el pan de cada día en el barrio. Esta medida, que entra en vigor este mismo abril de 2026, amenaza con ahogar la economía local. ¿Cómo va a despegar SDE si le cortan las alas a los emprendedores de a pie con tanta burocracia y cobros excesivos? La incertidumbre se siente en cada esquina, desde el Ensanche Ozama hasta la Entrada de Las Palmas, donde el comercio informal y semi-formal es la columna vertebral de la comunidad.

Desde hace meses, se venía escuchando un runrún sobre nuevas regulaciones y la necesidad de "formalizar" el comercio. El gobierno central y los ayuntamientos, en su afán de modernizar y recaudar, han estado empujando una agenda que, en teoría, busca organizar el sector. Sin embargo, aquí, en las calles vibrantes de Santo Domingo Este, la "formalización" muchas veces se traduce en más trámites, más papeles, más impuestos y, al final, más dolor de cabeza para quien apenas sobrevive. Este golpe llega en un abril de 2026 donde la canasta básica ya está por las nubes y los bolsillos de la gente están más apretados que nunca. La promesa de un "SDE Despega" parece cada vez más lejana para el trabajador común.

La nueva disposición, confirmada por un documento interno de la DGDM al que El Farol al Día tuvo acceso exclusivo, exige una "Licencia de Operación Municipal Unificada" que, según los cálculos de la Asociación de Pequeños Comerciantes de SDE, costará entre RD$7,000 y RD$10,000 anuales para negocios con menos de cinco empleados. Esto representa un aumento de casi el 50% en algunos casos y hasta el doble para otros, una carga insostenible para muchos de estos microempresarios. Además del costo monetario, los requisitos incluyen permisos de uso de suelo actualizados, certificaciones de salubridad expedidas por el Ministerio de Salud Pública, y la asistencia obligatoria a un curso de "buenas prácticas comerciales" que también tiene un costo. Un dueño de colmado en la Avenida Venezuela, por ejemplo, nos comentó que ya gastó RD$3,500 en gestores el año pasado para cumplir con la permisología anterior, y ahora le tocará el doble o más. En la Charles de Gaulle, varios pequeños talleres de mecánica y salones de belleza también se preparan para el impacto de estas nuevas exigencias.

En un día cualquiera de este abril de 2026, el sol pica fuerte en Invivienda. El ruido incesante de los motores de motoconchos y el claxon de los carros públicos es la banda sonora del barrio. Pero lo que no cambia es la vida que gira alrededor del colmado de la esquina o la fritura de la acera. Ahí es donde se compran las habichuelas para el almuerzo, la sal para la cena, el hielo para el refresco y la cerveza del fin de semana. Es el punto de encuentro para el dominó, el lugar donde se fía la compra hasta el próximo cobro, donde se chismea y se arregla el mundo. El olor a fritura, a ese chenchén con pollo o cerdo frito de la esquina de Los Trinitarios, atrae a cualquiera, alimentando a la familia y a los trabajadores. Ahora, toda esa dinámica, esa cultura de barrio, está bajo amenaza por una simple hoja de papel y un cobro excesivo. La gente del Ensanche Ozama no lo puede creer.

En Invivienda, donde los pequeños negocios abundan y son el motor de la subsistencia diaria, el impacto es directo y devastador. Doña Altagracia, una madre soltera que mantiene a sus tres hijos con una pequeña fritura cerca del parque de Invivienda, ahora ve su futuro completamente nublado. "Si tengo que pagar RD$8,000 solo para abrir, ¿qué me queda para la comida de mis muchachitos y para pagar la luz?", nos preguntó, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada. Muchos de sus vecinos y colegas comerciantes hablan abiertamente de cerrar sus puertas o, peor aún, de volver a operar en la completa clandestinidad, aunque eso les traiga más problemas y los exponga a multas y cierres forzosos. La gente ya no sabe si es que quieren que SDE despega o que se ahogue en la burocracia y la desesperanza. Este golpe afecta directamente a la capacidad de ahorro y de inversión en el barrio.

"Esto es un abuso, papá, una barbaridad", sentenció Juan "El Gordo" Rosario, dueño de un colmado en el Ensanche Ozama por más de veinte años, mientras despachaba un cartón de huevos. "Nosotros somos los que movemos la economía del barrio, damos fiao, empleamos a los muchachos del sector para que ayuden. ¿Y ahora nos quieren poner a pagar más, a sacar mil papeles? Esto no tiene ni pies ni cabeza". Según los vecinos del sector de Sabana Larga, "se armó el avispero" apenas la noticia de la nueva licencia se regó como pólvora. Pedro "El Motora", un motoconcho que trabaja en la zona de Villa Mella, sentenció con la cara de pocos amigos: "Al gobierno no le importa si uno come, solo le importa que uno pague. Así es difícil que la gente eche pa'lante". El descontent

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