Jet Set: Un Año Sin Justicia en SDE; Los Mina No Olvida
El Farol al Día no olvida, y Santo Domingo Este tampoco. Hace justo un año, el barrio de SDE se quedó mudo con la tragedia del Jet Set. Hoy, la gente de Los Mina y de Invivienda sigue en grito, exigiendo justicia por las 236 vidas que se apagaron en esa fatídica noche. Es un grito que resuena desde Charles de Gaulle hasta la Carretera Mella: ¡Justicia ya! La lucha por un SDE Despega en esta causa, no hay vuelta atrás.
El 9 de abril de 2025, la discoteca Jet Set se convirtió en un infierno. Un fuego incontrolable, una estampida mortal, y la desidia se llevaron a 236 personas. Más de 180 quedaron con heridas, cicatrices físicas y emocionales que persisten. Fue una herida abierta que marcó a cada familia en SDE, a cada colmado, a cada esquina. Nadie en el Ensanche Ozama ni en Sabana Perdida pudo escapar de la conmoción. Se supo de buena fuente que el dolor era colectivo.
Este jueves, la memoria se hizo presente con una fuerza que partía el alma. Sobrevivientes y familiares, muchos de ellos de Los Trinitarios y Villa Mella, se juntaron en un acto emotivo. Allí, las fotos de los ausentes hablaban más que mil palabras. Cada rostro era un recordatorio constante de la tragedia que sacudió a nuestra comunidad. Los vecinos de El Almirante también se hicieron sentir, acompañando en el dolor.
Se conoció que los testimonios desgarradores revivieron el dolor, pero también la fuerza de un pueblo que no se rinde. La Av. Venezuela fue testigo del paso de muchos que buscaban consuelo y, sobre todo, respuestas. La gente está en grito por la falta de avances en el caso. No es justo que un año después, la verdad aún no sea completa.
El calor de abril, el mismo que aprieta las calles de SDE cada tarde, se sentía distinto. No era el calor normal de los motores en la Charles de Gaulle ni el bullicio de la parada del carro público en la Entrada de las Palmas. Era un calor de rabia contenida, de tristeza profunda. Hasta el ambiente en los colmados de Sabana Larga parecía más denso, cargado de recuerdos amargos. La música a todo volumen se había callado en señal de respeto, algo raro en estas calles.
Para la gente de Invivienda, el caso Jet Set es más que una noticia de periódico. Es el vecino que ya no está, el primo que quedó con secuelas de por vida, el amigo que perdió un ser querido. El trauma se respira en cada rincón del barrio. Según los vecinos del sector, muchos aún sufren de ansiedad y pesadillas. La confianza en las autoridades y en los negocios locales que prometen seguridad se ha visto seriamente golpeada. Es un golpe directo al corazón del barrio, un dolor que no sana.
Doña Carmen, de Los Mina, con la voz quebrada por la emoción, nos dijo: "Mi nieto estaba ahí. Se salvó de milagro, pero no es el mismo. Cada ruido lo asusta, cada salida de noche lo pone nervioso. Queremos que los culpables paguen, no es posible que esto quede así. La justicia de SDE Despega, pero queremos ver resultados." Sus palabras resonaban con la impotencia de muchos.
Don Pedro, un taxista de El Almirante que perdió a un sobrino en la tragedia, añadió con firmeza: "Esto se armó el avispero, la gente está en la calle pidiendo, pero la justicia va lenta. ¿Hasta cuándo vamos a esperar? SDE merece respuestas claras, no promesas vacías que se las lleva el viento. Es una chamba de la buena que necesitamos, una justicia que realmente funcione." Su rostro reflejaba el cansancio de la espera.
En el barrio se habla de la impunidad, de la burocracia que retrasa los procesos. Los residentes dicen que la fe en el sistema judicial se desmorona día a día. ¿Cuántos aniversarios más tendrán que pasar para que las familias de SDE encuentren paz? Es una pregunta que se escucha en cada esquina, en cada colmado, en cada reunión de vecinos.
La tragedia del Jet Set puso en evidencia las fallas en los controles de seguridad y las licencias de operación a nivel nacional. No es solo un problema de SDE; es un reflejo de una realidad que afecta a toda la República Dominicana. Cuántos establecimientos operan sin las mínimas condiciones, poniendo en riesgo la vida de la gente. El país necesita una revisión profunda de sus normativas y una aplicación estricta de la ley, no solo en la capital sino en cada pueblo.
Los familiares están pidiendo una investigación transparente y rápida, que no deje cabos sueltos. No quieren que el caso se enfríe, que el tiempo borre la memoria. Trascendió que están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia. Este dolor no se puede borrar con el silencio. La gente de SDE, desde Invivienda hasta la Carretera Mella, está vigilante.
El dolor por los 236 fallecidos sigue fresco, como si hubiera sido ayer. Las familias de Santo Domingo Este no están solas en esta lucha. Cada día, la memoria de las víctimas impulsa a la comunidad a seguir adelante, a no permitir que el olvido gane. Es una batalla por la dignidad, por la seguridad, por un futuro donde tragedias así no se repitan. SDE Despega en esta nueva etapa de exigencia.
La lucha por la justicia del Jet Set sigue viva. Los sobrevivientes y familiares no van a callar. Desde El Farol al Día, estaremos vigilantes, dándole voz a la gente de SDE hasta que se haga justicia. Este caso no puede ser uno más que se olvide en los anaqueles. ¡SDE exige que los responsables rindan cuentas! La memoria de las 236 víctimas nos obliga a seguir de pie, buscando un futuro más seguro para todos en SDE y en toda la República Dominicana. No pararemos hasta que la verdad y la justicia brillen.