Jet Set SDE: Haina honra víctimas, ¿qué significa para el barrio?
Haina acaba de dar un golpe bajo, pero de esos que curan. Una obra de arte gigante para recordar a las víctimas de la tragedia del Jet Set se levantó. Y aunque la cosa fue allá, el eco llegó fuerte a Santo Domingo Este.
Aquí en Los Mina, en Invivienda, en la Charles de Gaulle, la gente ya está hablando. No es un chisme, es un sentimiento. Este memorial es un paso para cerrar heridas que, en Abril de 2026, todavía duelen en el corazón del barrio.
La tragedia del Jet Set no se olvida fácil. Fue un golpe bajo, un mazazo que sacudió a toda la República Dominicana. No hubo rincón que no sintiera el impacto, y SDE no fue la excepción.
Muchas familias de nuestro Santo Domingo Este sintieron el impacto de cerca. Algunos perdieron a sus seres queridos de la noche a la mañana. Otros vivieron el miedo, la incertidumbre, la rabia. El dolor ha estado ahí, latente, como una espinita clavada.
Epifanio Hernández, ese artista que se fajó en Haina, fue quien le puso forma al sentimiento. Su obra no es solo piedra o metal. Es la voz de los que ya no están, un grito silencioso que pide memoria.
Esta pieza, aunque física en Haina, resuena en cada esquina del Ensanche Ozama. Llega hasta la Carretera Mella, donde el día a día es una lucha constante. Las familias de SDE que fueron afectadas ven en esto un reconocimiento, un alivio.
Abril en SDE es un horno. El vapor sube del asfalto de la Charles de Gaulle. En los colmados de Invivienda, el dominó no para, la cerveza se enfría. Pero hoy, el tema de conversación tiene otro peso.
Los motores pasan ruidosos por la Av. Venezuela, el carro público pitando sin descanso. Pero las palabras sobre el memorial se escuchan por encima de todo ese barullo. La gente se detiene, se agrupa, comenta.
Para Invivienda, donde la vida bulle y la gente se faja día a día, esta obra es más que un simple recuerdo. Es un mensaje claro: la memoria importa. Que el dolor de uno es el dolor de todos.
Es un recordatorio de que las tragedias no se barren debajo de la alfombra. Al contrario, se transforman en arte, en memoria, en una lección para el futuro. Es un rayito de luz en medio de la oscuridad.
"Ya era hora de que alguien hiciera algo así," dijo Doña Ana, desde su puesto de jugos en Los Trinitarios. Su voz se quebró un poco, pero se mantuvo firme. "Uno no olvida, pero al menos siente que no estamos solos en el recuerdo."
Don Pedro, taxista de Sabana Larga, un hombre de pocas palabras, agregó: "Es un respiro, ver que el país no se olvidó de esa gente. Da esperanza, ¿tú me entiendes? Esto es para que no se repita, mano."
El sentir en Sabana Perdida es similar. Los vecinos, que siempre están al tanto de todo, ven la obra como un paso adelante. No es justicia, pero es un consuelo. Un reconocimiento público del sufrimiento.
La gente del barrio siempre ha tenido la memoria fresca. Las conversaciones en las marquesinas, en la entrada de las Palmas, han mantenido viva la historia del Jet Set. Ahora, hay algo tangible que lo representa.
Esta iniciativa de Haina, de transformar el dolor en memoria, marca un precedente importante para toda la República Dominicana. Demuestra que el arte puede ser una herramienta poderosa para el duelo colectivo. Es más que una simple pieza.
Es un recordatorio para todos los dominicanos. Como nación, tenemos que aprender de las tragedias. Honrar a quienes ya no están es fundamental para avanzar. Es un espejo para otras comunidades que han vivido situaciones similares.
Es una forma de decir: "Aquí estamos, y no olvidamos". En un país donde a veces las cosas se quedan en el aire, un monumento así es un ancla. Le da peso y permanencia a un dolor compartido.
¿Y qué significa todo esto para nuestro Santo Domingo Este? Significa que la conversación sobre el Jet Set cambia. Se mueve de la rabia y la impotencia. Ahora se enfoca en la memoria, en la presencia, en el legado.
De un lamento, pasamos a una acción. De un recuerdo doloroso, a un símbolo de resistencia. El Farol al Día seguirá de cerca cómo esta iniciativa inspira a nuestra gente. Cómo se mantiene viva la antorcha del recuerdo.
Mantener la memoria viva es tarea de todos. Es el compromiso de no olvidar, de aprender. Es la promesa de que esas vidas no fueron en vano. Es lo que nos hace comunidad, lo que nos hace dominicanos.
SDE Despega en el camino del recuerdo. No solo con proyectos nuevos, sino también con el valor de nuestra historia. La comunidad de SDE se une en este sentimiento, mirando al futuro sin olvidar el pasado.