Irán-EEUU: ¿SDE Paga el Patos o la Paz? Precios en Alerta Abril 2026
La gente de Santo Domingo Este no sale de una para entrar en otra. Ahora el avispero se armó lejos, entre Irán y Estados Unidos, pero aquí en Los Mina y Invivienda, ya se siente la sombra en el bolsillo. La cuestión es simple: ¿diplomacia o confrontación? Y la respuesta, créanme, nos pega directo.
Desde hace tiempo venimos arrastrando la soga con el conflicto en esa zona del mundo. Usted recuerda cuando se habló del uranio, o cuando la gasolina pegó un brinco por los aires. Pues ahora, la situación llegó a un punto de quiebre, donde la decisión de allá puede significar un respiro o un apretón más aquí.
El viceministro iraní, Gharibabadi, no se anduvo con rodeos. Les soltó a los embajadores del mundo que EE.UU. tiene que elegir: o se sientan a hablar la vaina como gente civilizada, o seguimos en esta pelea que a nadie le conviene. Eso fue confirmado por Noticias SIN, una voz que aquí en el barrio siempre escuchamos.
Mientras tanto, en la Charles de Gaulle, el calor de abril aprieta más que la situación internacional. El ruido de los motores de los carros públicos no para, y en el colmado de la esquina en Sabana Larga, ya la gente está en grito por lo que cuesta el plátano y el arroz. Es que cualquier cosa que pase allá, aquí se traduce en un peso más.
¿Y cómo le cae esto a la gente de Invivienda? Directo, mi hermano. Si la cosa se pone tensa, los precios de la gasolina suben sin avisar. Eso significa que el motoconcho te sale más caro, el pasaje del carro también, y hasta el delivery de la cena te cuesta un ojo de la cara. Sin mencionar que las remesas pueden sufrir un golpe, dejando a muchas familias con el agua al cuello.
"Ya no sabemos ni qué hacer", soltó Doña Ana, una residente de Los Trinitarios, mientras esperaba su turno en el cajero automático de la Avenida Venezuela. "Cada vez que hay un lío lejos, aquí nos castigan con los precios. Uno trabaja duro y no le da el dinero para nada". Otro, un motoconchista de la Entrada de las Palmas, añadió: "Si la gasolina sube más, me guayé. A ver si la gente de allá se pone en eso y no nos jode a nosotros".
La verdad es que la economía dominicana, como la de cualquier país chiquito, es como una patana sin frenos en bajada si el mundo se pone de cabeza. Dependemos de las importaciones, del petróleo, de las remesas que mandan nuestros hermanos. Un conflicto así no solo afecta la gasolina, sino todo: desde el pan hasta los materiales de construcción. El país entero se resiente, y SDE, que es el corazón de la gente trabajadora, lo siente doble.
Así que, mientras los líderes de allá deciden si van por la paz o por la confrontación, aquí en Santo Domingo Este nos toca estar pilas. El Farol al Día seguirá con los ojos abiertos, porque la esperanza de que la diplomacia haga despegar a nuestro SDE no se pierde. Hay que estar atentos a lo que viene, porque lo que pasa lejos, aquí se paga con el sudor de la frente.