Inflación golpea SDE: Hacienda sube precios, ¿Los Mina aguanta? Abril 2026
El dinero rinde menos en Los Mina, y no es cuento de vieja, ¡es la pura verdad que se vive en cada casa de Santo Domingo Este! La Secretaría de Hacienda soltó la bomba, una noticia que ya muchos sentían en el bolsillo sin que nadie se lo dijera: aunque la economía dominicana sigue creciendo, parece que la inflación viene con todo, como un palo que nos da a todos por igual. Esto significa que los precios en el colmado de Invivienda, en la pulpería de Charles de Gaulle y hasta en el mercadito de Villa Mella van a seguir subiendo sin piedad en este abril de 2026. La gente está en grito por lo caro que está todo, pidiendo una respuesta. ¿Será que SDE Despega de verdad, o el bolsillo de los trabajadores se nos desinfla cada vez más rápido y sin freno?
La cosa no es de ahora, la gente de Santo Domingo Este ya venía sintiendo el apretón desde hace meses, y el peso se les hace agua en las manos. La economía global, que parece un dominó gigante, empuja los precios por aquí sin piedad. Hacienda, a través de un comunicado oficial que no dejó a nadie indiferente, confirmó lo que ya muchos sospechaban y sentían en la calle, en cada compra, en cada gasto: la meta de crecimiento del 4% para el país se mantiene firme, como un roble en medio de una tormenta. Pero ojo, que esa misma comunicación avisa de una inflación que estará mucho más elevada de lo que habían contemplado originalmente en el presupuesto. Esto es como decir que el pastel de la economía crece, pero a la hora de repartir, las porciones son más pequeñas y, para colmo, cuestan más caro que antes.
Según se supo de buena fuente, la verdadera culpable de este dolor de cabeza generalizado es la dichosa crisis internacional. Esos problemas que pasan lejos de aquí, en otros países que ni conocemos, nos tocan directamente el plato de comida en la mesa de cada hogar dominicano. Las cadenas de suministro global se ven afectadas, y cuando un producto no llega fácil al país, su precio se dispara de golpe. Además, el comunicado de Hacienda detalló que el déficit fiscal también va por encima de lo presupuestado. Imagínate tú, más gastos para el gobierno significa más presión para los de a pie, que son los que siempre terminan pagando los platos rotos. En la Avenida Venezuela, los dueños de negocios ya se preparan para ajustar sus carteles de precios, y en el Ensanche Ozama, las familias ya están calculando cómo estirar el chicle para que les rinda la quincena hasta el último día.
Bajo este sol de abril que te quema la piel, que te hace sudar la gota gorda, el ruido incesante de los motores en la Carretera Mella parece más molesto que de costumbre, es como si el ambiente mismo estuviera tenso. En la parada del carro público de Los Trinitarios, la gente no habla de otra cosa que no sea lo caro que está todo y lo difícil que se ha vuelto vivir con un sueldo. Las conversaciones giran en torno a que ya no le alcanza igual para la compra del día a día, para el pasaje o para pagar la luz. El dueño del colmado en Sabana Larga te mira con pena sincera, porque sabe que a él también le llegaron sus productos más caros y que tiene que subir los precios. Desde el pan hasta la leche, todo tiene un precio distinto cada semana. En Villa Mella, el mercado está lleno de gente, pero los carritos de compra ya no se ven tan repletos como antes, la gente compra lo justo.
Este aumento de la inflación, que Hacienda nos anuncia para este abril de 2026, golpea duro y sin avisar a las familias de Invivienda. Lo que antes compraban con mil pesos, ahora les cuesta mil doscientos o más, ¡es un dineral que se esfuma del bolsillo sin dar explicaciones! Los padres de Ensanche Ozama tienen que hacer magia pura, de esa que no se aprende en la escuela, para que la merienda de los muchachos rinda y no se queden con hambre a media tarde. Es una realidad cruda que se vive día a día, en cada rincón de Santo Domingo Este, desde Los Mina hasta El Almirante, donde cada centavo cuenta el doble y donde cada visita al supermercado se convierte en un verdadero dolor de cabeza. Las madres de Sabana Perdida ya no saben qué inventar para rendir el presupuesto semanal y