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Economía

Huevos Por Las Nubes en SDE: Bolsillo Los Mina No Aguanta Más

📅 11 de mayo de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Huevos Por Las Nubes en SDE: Bolsil - El Farol al Día
Economía dominicana Huevos Por Las Nubes en SDE: Bolsil - El Farol al Día — El Farol al Día
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El cartón de huevos amaneció más caro, y se armó el avispero en Santo Domingo Este. La gente en Los Mina ya no sabe qué inventar para poner la comida en la mesa, con este nuevo golpe al bolsillo. Los huevos, ese salvavidas barato para el desayuno y la cena de miles, ahora son un lujo inalcanzable para muchos.

La noticia corrió como pólvora en todos los barrios. Desde Invivienda hasta el Ensanche Ozama, la queja es una sola: el precio de este alimento básico se disparó. Esto es más que un simple aumento, es una patada directa a la canasta básica que ya venía sufriendo.

Desde principios de año, los precios venían subiendo poco a poco, pero constante. Primero fue el arroz que se puso imposible, después el pollo que no baja de precio, y ahora este mazazo con los huevos. Se supo de buena fuente que los productores estaban avisando de problemas serios en la cadena de suministro.

La subida del maíz y la soya, ingredientes clave para el alimento de las gallinas, afectó duro la producción. También el combustible para transportar los productos desde las granjas hasta los mercados. Todo eso se traduce en un costo mayor que, al final, paga el consumidor de a pie, especialmente en SDE.

La cadena de precios está rota y el eslabón más débil es la gente. Los pequeños negocios y los hogares dominicanos no tienen de dónde sacar más para cubrir estos gastos. La situación se vuelve insostenible día tras día.

En el mercadito de la Carretera Mella, ese que la gente de Los Trinitarios y Sabana Larga visita a diario, el cartón de 30 huevos que costaba RD$180 la semana pasada, hoy se vende hasta en RD$330. Eso es un brinco de RD$150 de un día para otro, ¡casi el doble!

Los comerciantes en Invivienda y Charles de Gaulle confirman la misma historia. En los colmados de El Almirante, el huevo individual, que antes era una opción rápida, ahora está casi a precio de oro. Ni los huevos blancos ni los morenos se salvan de esta escalada.

El pequeño comerciante se siente acorralado, sin saber cómo explicarle al cliente que el costo ya no es el mismo. La gente de a pie lo siente en carne propia, cada vez que va a la pulpería o al supermercado. Es una lucha diaria contra la inflación.

Con este calor de abril, que ya de por sí pone a uno a sudar la gota gorda, el ruido de los motores en la Av. Venezuela parece más molesto que nunca. En la parada del carro público, la gente comenta la vaina, con la cara larga y el ceño fruncido. La frustración es palpable.

En el colmado de la Entrada de las Palmas, ya no se ve la misma alegría ni el mismo bullicio de antes. Los huevos eran la salvación para resolver una comida rápida o completar el desayuno de los muchachos. Ahora, la gente solo mira las neveras de los huevos y suspira.

El ambiente en las calles de SDE es de preocupación, de incertidumbre. La gente se pregunta qué será lo próximo en subir, y cómo van a hacer para llegar a fin de mes. La tranquilidad de antes se ha ido, reemplazada por la angustia económica.

¿Cómo afecta esto directamente a la gente de Invivienda, Ensanche Ozama o Villa Mella? Simple: menos proteína en el plato, menos opciones para alimentar a la familia. Los niños que dependen de un huevo frito o revuelto para el desayuno, o un par de huevos duros para la merienda escolar, ahora se quedan con el antojo.

Las madres tienen que estirar el chele como chicle, quitando de aquí para poner allá. Significa que, si antes se compraba un cartón completo, ahora se compran por docenas o medias docenas. Para muchos, incluso eso es un lujo que ya no pueden darse. El presupuesto familiar ya no da para más, está en la lona.

Esto obliga a las familias a buscar alternativas más baratas, que a menudo son menos nutritivas. La calidad de la alimentación se ve comprometida, afectando la salud y el bienestar de los hogares. Es una crisis silenciosa que se vive en cada cocina.

Según los vecinos del sector Ensanche Ozama, "esto es un abuso, uno ya no puede comprar nada, ni lo más básico", dijo Doña Carmen, una ama de casa con cinco nietos a cargo. "Antes resolvía con un huevo frito, ahora tengo que inventar con una sardina o un salami para que los muchachos coman", añadió, con la voz quebrada por la impotencia.

Otro residente de Sabana Larga, Pedro el motoconcho, soltó: "Ni pa' un sancocho alcanza la vaina, con lo que uno se busca en la calle. Esto es un relajo, la gente está en grito por esta situación". Un joven estudiante de Los Mina, en el pasillo del supermercado, comentó: "Ya ni los huevos son baratos, ¿qué vamos a comer entonces? ¿Aire?". La indignación es palpable en cada esquina, en cada conversación.

Este repunte drástico en el precio de los huevos no es solo un problema aislado de SDE, es un reflejo de una situación que se vive a nivel nacional. La inflación sigue golpeando la canasta básica con una fuerza que desgarra el bolsillo dominicano. La gente siente que no hay tregua.

Aunque el gobierno insiste en que la economía dominicana es la que más crece en la región, ese crecimiento macroeconómico no se traduce en alivio para la gente de a pie. Los números en los informes oficiales chocan de frente con la realidad que se vive en los colmados y mercados de los barrios. La gente está en grito por todo el país, sintiendo que los logros económicos no les llegan directamente a ellos.

La desconexión entre las cifras y el día a día es enorme. Mientras los economistas hablan de crecimiento, las familias luchan por conseguir los alimentos más básicos. Es una paradoja que genera mucha frustración y desconfianza.

Las autoridades, hasta el momento, no han dicho nada concreto sobre medidas efectivas para controlar esta subida sin freno. No hay un plan visible para proteger al consumidor de esta escalada de precios. La falta de acción genera más incertidumbre y desesperación.

El Farol al Día seguirá monitoreando la situación de cerca, dándole voz a la gente que sufre en su día a día. Es hora de que alguien dé la cara y explique qué está pasando con los precios, y lo más importante, qué se va a hacer para frenar esta escalada. Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo Santo Domingo Este esperan respuestas y soluciones urgentes. El bolsillo no aguanta más, y la paciencia se está agotando.

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