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Internacionales

Grito de Sobrevivientes Venezuela: ¿SDE Aprende en Abril 2026?

📅 2 de julio de 2026
✍️ Roberto Peña
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Internacional Grito de Sobrevivientes Venezuela:  Caribe - El Farol al Día
Internacional Grito de Sobrevivientes Venezuela: Caribe - El Farol al Día — El Farol al Día
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El grito que se escapa de los escombros en Venezuela resuena hasta aquí, en Santo Domingo Este. "Estoy vivo, veo el cielo. Llamen a mi familia". Esa frase, cruda y llena de esperanza, es la realidad que sacude a nuestros hermanos del sur. Aquí, en Los Mina, la gente sabe de luchar para ver la luz. En este Abril de 2026, la noticia nos llega directa al corazón, recordándonos lo frágil que puede ser todo.

La vaina se armó con un doble terremoto que dejó a Venezuela de rodillas. Calles partidas, edificios hechos polvo y miles de almas atrapadas. Lo que empezó como un temblor, se convirtió en una pesadilla de rescates y desesperación. La gente buscaba a los suyos con las manos, mientras la ayuda tardaba en llegar. El mundo entero miraba, pero allá la realidad era otra: una lucha a muerte bajo los cascotes.

Se supo de buena fuente que las historias de los sobrevivientes son de película. Gente que pasó días bajo tierra, sin comida ni agua, aferrándose a la vida. Como el que se mantuvo hablando con su hija por un huequito, o la mujer que cantaba para no volverse loca. Mientras tanto, la indignación crece porque la respuesta de las autoridades ha sido un desastre. Aquí en la Charles de Gaulle, uno se pone a pensar: ¿y si pasa algo así en la Carretera Mella? ¿Estaríamos listos?

Aquí en SDE, la vida sigue su curso. El sol de Abril no perdona, el ruido de los motores en la Avenida Venezuela no se calla. El carro público va lleno hasta la bandera, y en el colmado de Los Trinitarios se juega el dominó con el mismo relajo de siempre. Pero la noticia de Venezuela no se escapa. Se cuela por las ventanas, por las radios viejas, por los celulares que no paran de sonar. Es un recordatorio de que la desgracia no tiene pasaporte.

En Invivienda, la gente lo comenta en los pasillos de los edificios. Las doñas, mientras barren la acera, hablan de la fortaleza de esos venezolanos. "¿Te imaginas lo que es estar bajo una losa así?", dice una vecina. Se genera una conversación seria: ¿qué haríamos nosotros si el suelo empieza a temblar de verdad? Hay un miedo silencioso, pero también una admiración por la resistencia de esa gente que, como nosotros, se aferra a la vida con uñas y dientes.

Los residentes dicen que la noticia les ha caído como un cubo de agua fría. "La doña del colmado en Ensanche Ozama me dijo: 'Dios nos libre de algo así, pero uno ve que la gente lucha con lo que sea para sobrevivir'", cuenta Pedro, un motoconcho de Sabana Larga. "Un amigo de Villa Mella me comentó que es una pena lo que están pasando, que esa gente está en grito y que la falta de ayuda es lo que más duele. Aquí en el barrio se habla mucho de eso, de la fuerza de espíritu", agregó. Es un sentimiento de hermandad y preocupación que trasciende las fronteras, llegando hasta los rincones de El Almirante.

Este desastre en Venezuela nos pone a pensar en la realidad de la región. América Latina y el Caribe, un pedazo de tierra tan hermoso como vulnerable. No somos ajenos a los temblores ni a los fenómenos naturales. Lo que pasa allá, es un espejo para nosotros en República Dominicana. Es una llamada de atención para exigir a nuestras autoridades que los planes de emergencia no sean solo papel, sino una realidad palpable. Que las construcciones sean seguras y que la respuesta ante una catástrofe sea rápida y efectiva. No podemos darnos el lujo de que se repita la misma historia de abandono.

Lo que viene para Venezuela es un camino largo de reconstrucción y de sanar heridas. Para nosotros en SDE, es una lección. Una lección de resiliencia y de la importancia de estar preparados. Que el "SDE Despega" no sea solo un eslogan, sino una realidad en cada plan de prevención, en cada estructura, en cada mano amiga que se pueda tender. Es hora de mirar lo que pasa fuera y aprender, para que nuestra gente de Los Mina, Invivienda y Sabana Perdida siempre vea el cielo, viva y con su familia, sin tener que gritarlo desde los escombros. La vigilancia y la solidaridad son claves para que SDE Despega de verdad, cuidando a su gente en este Abril de 2026 y siempre.

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