Fraude Senasa SDE: ¿Salud de Los Mina en el aire Abril 2026?
Se armó el avispero con la noticia: desmantelan otra red de fraude contra Senasa. Esta vez, el golpe es más duro, directo al corazón de los más vulnerables en SDE. Hablamos de pacientes de cáncer.
Esto no es un chisme de colmado. El Ministerio Público confirmó la operación. Se llevaron a tres exdirectivos del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer.
A estos señores se les acusa de robar millones. Millones que debieron ir a tratamientos, a medicinas, a dar una esperanza a la gente.
En SDE, la gente siente el calor de abril y la rabia. Por la Avenida Charles de Gaulle, los motores no paran. Pero la conversación en las paradas y en los carritos es una sola: la corrupción.
El procurador Wilson Camacho fue claro. Esta es la tercera estructura que cae por el fraude a Senasa. Ya en el pasado, se habló de Santiago Hazim y más gente.
Esto significa que el problema es profundo. No es un caso aislado. Es una cadena que afecta a todo el que depende del Seguro Nacional de Salud.
Para las familias de Los Mina y Invivienda, esto es un golpe bajo. ¿Cuántos vecinos no han batallado con el cáncer? ¿Cuántos no han tenido que vender lo poco que tienen para costear un tratamiento?
Cada peso robado a Senasa es un dolor más para un paciente. Es una cita que se atrasa. Es una quimioterapia que no llega a tiempo.
"¡Es una vergüenza!", gritó Doña Míriam, residente de Invivienda. "Mi tía está enferma y cada vez que vamos al hospital es un relajo. Ahora entendemos por qué".
En el barrio se habla de la impotencia. "Con lo difícil que es conseguir una cita o una medicina, para que estos bandidos se roben la plata", dijo un motoconcho de Sabana Larga. "Eso da es ganas de gritar".
La operación incautó de todo: dinero en efectivo, armas, vehículos, computadoras. Una muestra de cómo vivían a costa del dolor ajeno.
Los nombres que suenan son Héctor Antonio Lora Cruceta, expresidente del patronato. También su esposa, Luisa Yasiris Guzmán, de la fundación Tócate RD.
Y no se queda ahí. También detuvieron a Dilcia Isabel Vargas Sánchez, exesposa de Lora Cruceta. Parece que el fraude era un asunto familiar, según las autoridades.
Los cargos son pesados: asociación de malhechores, estafa al Estado, soborno, delitos de alta tecnología y lavado de activos. La justicia les viene cayendo atrás.
Lora Cruceta, dicen, se mantuvo en la presidencia hasta octubre de 2025. Los estatutos decían que solo por dos años. ¿Cómo es que nadie se dio cuenta antes en SDE?
Esta estructura, según el Ministerio Público, no actuaba sola. Tenía otros empleados y relacionados. Era una red bien montada para vaciar las arcas del patronato.
El Patronato Cibaeño Contra el Cáncer existe desde 1964. Su misión es prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer. Imagínense el daño a la confianza.
La gente de SDE, de Los Mina a Ensanche Ozama, depende de estos servicios. Si el dinero se desvía, ¿quién vela por la salud del pueblo?
En la parada de la Av. Venezuela, se escucha la preocupación. Muchos dicen que esto es la punta del iceberg. Que hay más gente robando con la salud.
La pregunta en el aire es: ¿Hasta cuándo va a durar este relajo? ¿Cuándo de verdad la salud en SDE va a despegar?
El caso de Santiago Hazim ya había puesto a Senasa en la mira. Esto solo confirma lo que muchos ya sospechaban: la corrupción en la salud es un mal que no se va.
El Ministerio Público promete seguir investigando. La Fiscalía de Santiago y la Pepca están al frente. Esperamos que lleguen hasta el final.
La gente de Invivienda exige transparencia. Quieren saber qué pasará con el dinero. Quieren ver a los culpables pagar.
Que se recupere cada centavo robado. Que ese dinero vaya a los que de verdad lo necesitan. A los pacientes de cáncer que luchan cada día.
Es hora de que las autoridades pongan mano dura. Que estos casos sirvan de ejemplo. Que nadie más se atreva a jugar con la salud del pueblo dominicano.
El Farol al Día seguirá de cerca este caso. Les mantendremos informados de cada paso. Porque la salud de SDE no tiene precio.
Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo Santo Domingo Este merecen un sistema de salud limpio. Un sistema donde cada peso llegue a su destino.
¿Podrá SDE despegar de esta cadena de fraudes? Es la esperanza que tiene la gente. Es el grito que se escucha en cada esquina. La justicia tiene la palabra.