Femicidio Abril de Jesús: SDE y Los Mina Exigen Justicia Este Abril 2026
El dolor y la rabia han golpeado de frente a Santo Domingo Este este Abril 2026. La noticia del brutal asesinato de Abril de Jesús, una joven de apenas 16 años, en Villa Altagracia, ha calado hondo en cada rincón del barrio, desde Los Mina hasta Invivienda. No es solo una tragedia lejana; es un espejo que nos recuerda la fragilidad de la vida de nuestras muchachas, y la urgencia de que la justicia se haga sentir. Este caso, que ha conmocionado a todo el país, nos toca directamente, porque el miedo y la indignación no tienen fronteras cuando la vida de una de las nuestras es arrebatada de forma tan cruel.
La historia es de esas que te rompen el alma. A finales de este Abril, se supo de buena fuente que Abril de Jesús fue ultimada, presuntamente por su pareja, Raudy Jiménez, de 24 años. La tragedia se desató en Los Arroyones de Básima, cerca de San José del Puerto, en San Cristóbal. Lo que más duele es escuchar a su madre, Deyanira Puello, decir que su hija nunca le contó nada de maltrato. "¡Ay, mi hija! Yo le preguntaba: ‘Niña, ¿te están tratando bien?’, y ella me decía: ‘Sí, mami’", lamentaba entre lágrimas. Una promesa de visita a casa materna que nunca llegó a cumplirse, dejando un vacío que no se llena con nada.
Los detalles son crudos y nos llenan de impotencia. Abril, la número seis de ocho hermanos, una joven alegre y tranquila, según su madre. Llevaba solo cuatro meses con Raudy, un hombre que sus padres ni siquiera conocían. Gabino Mieses, el padre, se enteró de la relación por un comentario casual de su hija en una parada de motores. "Papi, me casé; luego te lo voy a enseñar", le dijo Abril. Esa promesa, ahora, es un eco doloroso en medio de la humilde vivienda de Sabana Mina, en Villa Altagracia, donde fue velada. La Policía Nacional confirmó la entrega de Raudy Jiménez Dicent, alias "Ayendi", quien acudió a las autoridades con un familiar. Se espera la autopsia para confirmar la causa exacta de la muerte, aunque los primeros reportes hablan de estrangulamiento.
Aquí en SDE, el calor de abril siempre trae consigo el bullicio de los motores, el ir y venir de la gente en las paradas de carro público en la Charles de Gaulle, y las conversaciones en los colmados de la Carretera Mella. Pero este año, el ambiente está cargado de otra cosa: preocupación. La gente en Ensanche Ozama y Sabana Perdida comenta la noticia con un nudo en la garganta. No hay quien no se pare a hablar del tema, de cómo una muchacha tan joven puede perder la vida así, y de la rabia que da ver que estos casos se repiten una y otra vez. Se siente en el aire esa mezcla de tristeza y la imperiosa necesidad de que algo cambie.
Este femicidio golpea directamente el corazón de la gente en Invivienda, Los Trinitarios y todo Santo Domingo Este. Muchas familias aquí tienen hijas adolescentes, primas, hermanas. La noticia genera un miedo palpable: ¿están nuestras jóvenes seguras? ¿Cómo podemos protegerlas si ni siquiera las propias madres se enteran de lo que pasa en la relación? Es un recordatorio doloroso de que la violencia machista no discrimina, y que el peligro puede estar acechando donde menos se espera. La gente está en grito, exigiendo más que palabras, pidiendo acciones contundentes para frenar esta ola de violencia.
"Pedimos justicia; esto es algo terrible. Que no se quede impune el caso", manifestó Teófilo Puello, familiar de Abril, y sus palabras resuenan fuerte en SDE. "Estamos en el mes cinco y todos los días matan a una mujer. Queremos justicia; ya van más de 30 mujeres muertas por sus parejas". Andreina Puello, hermana de la víctima, también exigió: "Mi madre está destrozada. Yo pido justicia; eso es lo único que yo quiero". En el barrio se habla, se comenta en las esquinas de Villa Mella y El Almirante, que si no se actúa ahora, estos casos seguirán ocurriendo. Los residentes dicen que ya no aguantan ver más madres llorando a sus hijas por la violencia machista.
Este caso no es un hecho aislado, sino parte de una triste estadística nacional. La República Dominicana sigue lidiando con una epidemia de femicidios que nos avergüenza como sociedad. Cifras alarmantes muestran que cada mes, varias mujeres pierden la vida a manos de sus parejas o exparejas. Esto no es un problema de "pareja", es un problema social que exige una respuesta coordinada de las autoridades, de la policía, del sistema judicial, y de nosotros mismos como comunidad. Trascendió que la pareja tenía un comportamiento "normal" en la finca donde vivían, según un vecino. Esto subraya lo difícil que es detectar la violencia a tiempo.
Desde El Farol al Día, la voz de Santo Domingo Este, exigimos a las autoridades que este caso de Abril de Jesús sea investigado a fondo y que se aplique todo el peso de la ley. No podemos permitir que la impunidad siga alimentando este ciclo de violencia. Es hora de que SDE Despega de la indiferencia, de la pasividad, y se levante como un solo pueblo para proteger a nuestras mujeres y exigir un futuro donde nuestras hijas puedan crecer sin miedo. La justicia para Abril debe ser un antes y un después. Que su muerte no sea en vano.