EE.UU. e Irán: ¿Paz lejos? SDE en vilo por impacto global
La vaina se puso tensa lejos, pero aquí en Santo Domingo Este ya la gente está en grito por lo que pueda pasar. Desde Los Mina hasta Invivienda, el chisme corre: Estados Unidos e Irán, dos potencias que se tienen ganas, no lograron ponerse de acuerdo en las negociaciones de paz. Esto no es un simple relajo, es una noticia que puede explotar en el bolsillo de cada familia de SDE si las cosas se complican más.
Se supo de buena fuente que llevaban días en un tira y jala, sentados en la misma mesa por primera vez en décadas, buscando calmar las aguas. La esperanza en el mundo era que por fin se dieran la mano y se acabara el pleito que tiene al planeta con los nervios de punta, especialmente por el tema del petróleo y la estabilidad global. Pero na', que la cosa no cuajó como se esperaba. El vicepresidente de EE.UU. salió a decir que los iraníes no aceptaron sus condiciones, que se quedaron en la terquedad. Y los de Teherán, por su lado, no se quedaron callados: acusaron a Washington de pedir demasiado, de pasarse de la raya con sus exigencias, haciendo imposible llegar a un punto medio.
El comunicado oficial que soltó la BBC fue claro y contundente: no hay paz definitiva por ahora. Los gringos se retiraron de las conversaciones, dejando eso sí, una "última oferta" en la mesa, como quien dice "ahí te la dejo, piénsalo bien". Esto no es un simple chismecito de la esquina de la Av. Venezuela o un rumor que se oye en el mercado de Los Mina; es un tema mundial que, aunque parezca lejano, nos toca a todos aquí en SDE. La falta de acuerdo entre estas dos naciones, con su historial de tensiones, es una señal de alerta. Aquí en Invivienda y por los lados de Charles de Gaulle, la preocupación ya se siente en el ambiente, porque saben que los problemas de los 'grandes' siempre terminan afectando a los 'chiquitos'.
El sol de abril sigue pegando duro en el asfalto caliente de la Carretera Mella, y el ruido incesante de los motores de carros y motores no para, formando la banda sonora de nuestro día a día. La gente en la parada del carro público, sudando la gota gorda mientras espera su ruta hacia el Ensanche Ozama o Sabana Larga, lo que menos quiere es escuchar que la vida se va a poner más cara por un pleito de otros. En cada colmado del barrio, desde Villa Mella hasta El Almirante, ya se comenta la noticia. La radio está prendida con el volumen alto, y aunque hablen de cosas de afuera, todos los residentes saben que, al final, la factura por la inestabilidad global nos la pasan a nosotros, directamente a nuestro bolsillo.
¿Cómo nos afecta directamente esto a la gente de Invivienda, Los Trinitarios o Sabana Perdida? Simple, mi gente: cuando hay líos internacionales y la incertidumbre crece, el precio del petróleo se dispara en el mercado global. Y si el petróleo sube, la gasolina aquí, que ya está cara, se va al cielo sin escalas. Y si la gasolina sube, ¡ay Dios!, todo lo demás le sigue los pasos. Desde el pasaje en la guagua que usamos para ir al trabajo hasta el plátano que compramos para el desayuno en el mercado, todo se encarece. Las madres de Sabana Larga ya están sacando cuentas y la calculadora les da un dolor de cabeza solo de pensar en el presupuesto familiar.
SDE Despega, sí, estamos viendo avances y el progreso se siente, pero con estos problemas globales de fondo, es como tratar de volar con un ancla pesada atada a los pies. La estabilidad internacional es un motor fundamental para que nuestra economía siga creciendo sin sobresaltos. Cada tensión en el mundo se traduce en un peso más para la gente trabajadora de nuestro Santo Domingo Este, que ya hace malabares para estirar cada centavo.
Según los vecinos del sector de Los Trinitarios, específicamente los que viven cerca de la calle Primera, "esto es lo que faltaba, uno aquí fajándose de sol a sol para llegar a fin de mes y ahora con estos problemas de allá afuera que nos caen encima como un baldazo de agua fría". La gente está clara que el bolsillo es el que siempre paga los platos rotos de los conflictos lejanos. Doña Ana, que tiene su puestecito de fritura en la Entrada de las Palmas, justo al lado de la escuela, me dijo con la cara larga: "Si la gasolina sube más, tengo que subir el precio del aceite, del pollo, de todo lo que uso. ¿Y después, quién me compra mi fritura? La gente ya no tiene ni para lo básico". Ella tiene toda la razón, se armó el avispero y la preocupación es real.
Un motoconchista de Villa Mella, que prefería no dar su nombre para evitar problemas, comentó con frustración: "Si la gasolina se pone más cara, ¿cómo uno le sube al pasaje sin que la gente se queje y se arme un pleito? Es un abuso, siempre los de abajo somos los que pagamos el pato de lo que hacen los de arriba, y ahora los de afuera también nos afectan".
Para República Dominicana, la estabilidad en el precio del petróleo y la paz en regiones clave del mundo son temas de vida o muerte para nuestra economía. Somos un país que importa casi todo el crudo que consume, así que cualquier movimiento, por pequeño que sea, en el mercado internacional nos golpea directo y sin piedad. El gobierno dominicano, se supo, está siempre con un ojo puesto en lo que pasa en esos países conflictivos. Un conflicto como este, que se alarga y no encuentra solución, no solo afecta la economía global, también puede mandar una señal de inestabilidad que a nadie le conviene, ni a los inversionistas extranjeros que miran a RD ni a la gente de a pie que lucha día a día por un mejor futuro.
Trasciende que las autoridades dominicanas ya están monitoreando la situación de cerca, analizando los posibles escenarios. Nadie quiere que los precios se disparen justo en este momento cuando SDE Despega con nuevas inversiones, proyectos de infraestructura y un crecimiento que todos queremos mantener. La economía del barrio depende en gran medida de un ambiente global tranquilo.
Ahora solo queda esperar qué pasa con esa "última oferta" que EE.UU. dejó en la mesa y si Irán decide retomarla para evitar que la situación escale. Mientras tanto, aquí en SDE, la gente se mantiene alerta, esperando que la paz internacional no se convierta en una guerra silenciosa contra su presupuesto familiar. La incertidumbre es el peor enemigo del bolsillo. El Farol al Día seguirá con los ojos bien abiertos, pegado a la noticia, para informarte de cualquier novedad. Te avisaremos al instante si hay algún cambio que pueda mover los precios de la comida o la gasolina en Los Mina, Invivienda, Charles de Gaulle y todo nuestro querido Santo Domingo Este. ¡No te despegues de tu periódico, que aquí estamos para ti!