Decreto Salud Pública encarece comida SDE: ¿Los Mina paga más?
Se armó el avispero en SDE: ¿Comerse un pica pollo o una empanada será un lujo en Los Mina a partir de este Abril 2026? Esa es la pregunta que ronda en cada esquina, en cada colmado y en cada puestecito de fritura que alimenta el día a día de nuestro barrio.
La vaina es que, según se supo de buena fuente, el Ministerio de Salud Pública soltó un Decreto (el 15-2026) que está poniendo a temblar a los pequeños comerciantes. Dicen que es pa' mejorar la higiene y la calidad, pero la gente del barrio ya le ve la segunda intención: encarecer la vida y sacar del medio a los más chiquitos.
Este decreto pide de todo: desde neveras especiales con termostatos digitales que cuestan un ojo de la cara, hasta extractores de grasa de última generación y cursos obligatorios con certificaciones que no son nada baratas. En la Carretera Mella, en Sabana Larga y en la Av. Venezuela, los colmados y puestos de fritura están en grito.
Imagínense el ambiente en SDE. El calor de abril pega como un puño, los motores de los conchos y las motos suenan sin parar, y en cada esquina de Ensanche Ozama o Villa Mella, el olor a fritura te jala, te invita a resolver el hambre. Esa es la vida del barrio, el sabor dominicano que nos identifica, pero ahora, la incertidumbre se siente más que el humo del carbón.
Para la gente de Invivienda y Charles de Gaulle, esto es un golpe bajo directo al bolsillo. Las madres que compran el desayuno o la cena rápida pa' los muchachos antes de ir a la escuela o de la calle, ahora tienen que hacer números y estirar los pocos pesos que tienen. El presupuesto familiar ya estaba apretao por la inflación que golpea SDE, y ahora con esto, la cosa se pone color de hormiga. Es un impacto directo en la economía de cada hogar.
"¿De dónde voy a sacar yo esa plata pa' comprar esos equipos y pagar esos cursos?", nos dijo doña Ana, que tiene su puesto de empanadas en Los Trinitarios hace veinte años, con la voz quebrada. "Esto es pa' que los pequeños cierren y solo los grandes puedan vender. Nos quieren dejar sin nada", comentó un vecino de Sabana Perdida, mientras esperaba su moro de guandules con pollo. Los residentes dicen que si la comida sube, menos gente va a comprar, y al final, todos perdemos.
A nivel nacional, este tipo de medidas siempre genera debate. Mientras el gobierno habla de modernización, salud pública y estándares internacionales, los economistas de barrio y la gente de a pie ven cómo se achica la economía informal. Esa misma economía que es el motor de muchos sectores en RD, la que da sustento a miles de familias que no tienen un empleo formal. Se supone que SDE despega, pero parece que despega para unos pocos.
La comunidad no se quedará con los brazos cruzados. Se espera que los vendedores y dueños de pequeños negocios se organicen para protestar y buscar un diálogo con las autoridades. El Farol al Día seguirá de cerca este avispero que amenaza con cambiar la forma en que comemos en SDE. Manténganse conectados, SDE. Que la comida no se nos ponga inalcanzable. Es hora de que las autoridades escuchen la voz del barrio. El bolsillo de Los Mina y de todo Santo Domingo Este no aguanta otro golpe.