Conflicto Gaza SDE: ¿Niños de Los Mina Sienten el Dolor en Abril 2026?
La noticia fría, de sangre, que llega desde la lejana Franja de Gaza, pegó duro hasta en los callejones de Los Mina. Un ataque con dron, dos muertos y siete heridos, entre ellos niños inocentes. Y uno se pregunta aquí, en medio del ajetreo de Santo Domingo Este: ¿será que el grito de esos chiquitos se oye hasta en la Charles de Gaulle, en este abril de 2026? La vaina está tan lejos, pero el dolor, a veces, no tiene fronteras.
Mawasi, al sur de Gaza, se volvió a teñir de rojo. No es la primera vez que escuchamos de estas barbaridades. Desde hace meses, la violencia no da tregua en esa tierra, y la gente aquí, aunque con el plátano en la boca, lo sigue por las redes, por la televisión que se ve en el colmado de la esquina. La cosa está fea por allá, un pleito que no tiene fin y que siempre se lleva a los más débiles de por medio.
Los reportes de Noticias SIN, que siempre están pilas, confirmaron el desastre: un dron israelí, preciso y mortal, fue el responsable. Dos vidas se fueron, cortadas de golpe. Siete quedaron marcadas para siempre. Niños, ¡imagínese usted! Esos que deberían estar jugando con una pelota vieja en la calle, como los que corren por la Entrada de las Palmas o en los solares de Invivienda, buscando un futuro mejor, terminaron en un hospital o peor.
Aquí, en SDE, el sol de abril pica sin piedad, quemando la piel y el asfalto. El ruido de los motores de las pasolas y los carros públicos es el pan nuestro de cada día, una sinfonía de bocinas y reggaeton. En la parada de la Charles de Gaulle, la gente espera, sudando la gota gorda, hablando de la luz que se va, del pasaje que no para de subir. Pero hoy, entre chisme y chisme, también se supo de buena fuente lo de Gaza, y la vaina puso a pensar a más de uno.
¿Y cómo nos toca esto a nosotros, a la gente que se faja día a día en Ensanche Ozama o en Sabana Perdida? Uno ve esas imágenes, esos niños con la mirada perdida, esas familias desbaratadas, y no puede evitar pensar en los suyos. Es un recordatorio, un golpe de realidad, de que la paz es un lujo que hay que cuidar con uñas y dientes, aquí en nuestro barrio y en cualquier rincón del mundo. La violencia, por más lejos que esté, siempre nos hace reflexionar sobre la que tenemos cerca.
Doña Ana, que vende empanadas calientes en la Carretera Mella desde que amanece, suspiró hondo al enterarse. "¡Ay, mi madre! Tanto sufrimiento en el mundo. Aquí uno se queja de la comida que está cara, pero allá se quejan de la vida misma, de que se las quitan sin piedad. ¿Qué culpa tienen esos angelitos?", dijo con la voz entrecortada, casi llorando. En Villa Mella, un joven estudiante de la UASD, que pidió no dar su nombre, comentaba con los panas: "Es que la vaina está mala en el mundo entero. Uno ve eso y le da más valor a lo que tenemos, aunque sea con dificultades y el bolsillo vacío." En el barrio se habla de la impotencia, de ver tanta injusticia a través de una pantalla.
La República Dominicana, un país que siempre ha abanderado la paz y la solidaridad entre los pueblos, no puede ser ajena a estos gritos de dolor que vienen de tan lejos. Aunque estemos geográficamente distantes, lo que pasa en un rincón del mundo tiene su eco. A veces, las tensiones internacionales pueden mover el precio del petróleo, la comida, los fletes, y al final, es el bolsillo del dominicano, el de Los Trinitarios o Sabana Larga, el que aguanta la presión de la inflación y las malas noticias. Es un efecto mariposa que llega hasta nuestros colmados.
Así que mientras aquí en SDE la vida sigue su curso, con sus tranques, sus risas y sus problemas del día a día, no podemos cerrar los ojos a la realidad global. La tragedia de Gaza, la de esos niños que perdieron la vida o quedaron heridos, es un espejo. Nos recuerda que "SDE Despega" no es solo tener más edificios y mejores carreteras, sino también más conciencia, más empatía y más humanidad. Hay que estar pilas, mi gente, y no olvidar que el dolor no tiene fronteras ni pasaporte. ¿Qué vamos a hacer, SDE, para que ese grito de inocencia no se quede en el aire, sino que nos impulse a ser mejores?