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Economía

Combustible SDE: La Galonera a RD$300, Golpea bolsillos en Los Mina

📅 26 de junio de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Combustible SDE: La Galonera a RD$3 - El Farol al Día
Economía dominicana Combustible SDE: La Galonera a RD$3 - El Farol al Día — El Farol al Día
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El golpe llegó sin avisar, como un tablazo en la nuca, directo al bolsillo de los que se matan trabajando cada día. La gasolina en Santo Domingo Este amaneció por las nubes este abril de 2026, marcando un hito preocupante. Los motoconchistas de Los Mina, esos que se fajan bajo el sol y la lluvia, y los choferes de carro público de Invivienda, que mueven la ciudad, tienen la cabeza más caliente que motor de guagua sin agua. Esto es un desastre, un verdadero calvario para la economía familiar.

Desde hace ya varios meses, se venía sintiendo la presión. Los rumores corrían de boca en boca por los colmados y las esquinas del barrio. Cada viernes, la gente esperaba el anuncio de los nuevos precios de los combustibles con el corazón en la mano, como quien espera un veredicto. Las autoridades, desde el Palacio, siempre salían con el mismo cuento: que era por el aumento del petróleo a nivel internacional, que si la guerra por allá en Ucrania o el Medio Oriente, que si el dólar seguía subiendo como la espuma. Pero la realidad en la calle es otra: el dominicano común, el de a pie, el que sale a buscar el pan, es el que termina pagando el pato de todas esas justificaciones lejanas. La paciencia se agota.

La información, según se supo de buena fuente en las oficinas del Ministerio de Industria y Comercio, confirmaba lo peor. La gasolina premium superó la barrera psicológica de los RD$300 por galón, algo nunca antes visto en mucho tiempo en la República Dominicana. La regular no se quedó atrás, coqueteando peligrosamente con los RD$280. Y el gasoil, combustible vital para el transporte de carga y las guaguas, también experimentó un alza considerable, afectando directamente la cadena de suministro de todo, desde la comida hasta los materiales de construcción. En las estaciones de servicio de la populosa Charles de Gaulle, cerca de la entrada de Los Trinitarios, y en las bombas de la Carretera Mella, el ambiente era de pura indignación. Las filas eran largas, pero la cara de los que echaban gasolina no era de prisa, sino de pura resignación y frustración. Los despachadores apenas levantaban la vista.

El calor bochornoso de abril se siente más pesado cuando la cartera aprieta, cuando el sudor se mezcla con la preocupación. El ruido incesante de los motores en la Av. Venezuela, que antes era la banda sonora de la vida del barrio, ahora parece un lamento colectivo. En la parada del carro público de la Entrada de las Palmas, los choferes no hablaban de pelota ni de chismes, solo de cómo iban a llegar a la cuota del día. En el colmado de la esquina de Sabana Larga con la San Vicente de Paúl, los comentarios no paraban, eran el tema principal de cada conversación. "Esto no hay quien lo aguante, compadre", decía un señor de edad, moviendo la cabeza con desilusión mientras compraba un refresco para calmar la sed y la rabia. La tensión se podía cortar con un cuchillo.

¿Cómo afecta esta subida brutal a la gente de Invivienda, de Sabana Perdida, de Ensanche Ozama? La ecuación es simple y dolorosa: el pasaje del transporte público sube, o el motoconcho te cobra más, a veces hasta el doble. Si tienes tu motorcito, ese fiel compañero de trabajo y diligencias, para ir a ganarte el sustento, el viaje que antes te costaba RD$50 ahora te sale en RD$70, o incluso RD$80, dependiendo de la distancia. Y eso, amigo lector, se multiplica por dos veces al día para ir y venir, por cinco o seis días a la semana. En un mes, es una fortuna, un agujero negro que se traga los pocos pesos que quedan. Las familias de Ensanche Ozama y de Los Trinitarios sienten el mismo golpe en el centro de su mesa. Menos comida, menos para los útiles de la escuela, menos para la ropa, menos para la salud. La calidad de vida, que ya es precaria, se va por el piso.

"Esto es un abuso, papá, una falta de respeto con los trabajadores", soltó Juan "El Flaco", un motoconchista conocido en todo Los Mina por su buen humor, pero que ahora tenía el ceño fruncido y la visera de su gorra hacia atrás, un gesto de fastidio. "Nosotros no podemos trabajar así. Si subimos el pasaje, la gente se queja, nos insultan. Si no lo subimos, no comemos, no llevamos el moro a la casa. Estamos entre la espada y la pared, sin salida". María "La Reina del Frito", que tiene su puestecito en la calle Mella, cerca del mercado, añadió con voz cansada: "Todo lo que uso en mi negocio depende del transporte. El aceite, los plátanos, la carne que compro en el mercado, la yuca. Si el carro público cobra más, tengo que subir mis precios. Y entonces, ¿quién me compra? La gente ya no tiene ni para lo básico". En el barrio se habla de protestas, de paros. Se armó el avispero, la gente está en grito.

Esta escalada de precios de los combustibles no es un problema aislado de Santo Domingo Este, ni de la capital. Es un reflejo crudo de la realidad económica que vive la República Dominicana en abril de 2026. Aunque el PIB crezca y los números macroeconómicos digan que la economía dominicana es la de mayor crecimiento de la región, como pregonan los funcionarios, la gente del barrio no ve ese crecimiento en su día a día. Al contrario, lo que sienten es un ajuste constante del cinturón. Los costos operativos de los pequeños negocios, que son el motor de la economía barrial, se disparan. La comida, el transporte, la educación, la salud; todo sube sin control. Trascendió que economistas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) alertaron sobre una posible espiral inflacionaria si el Gobierno no toma medidas urgentes y efectivas para contener esta situación. La presión sobre las autoridades es inmensa y creciente.

La situación es crítica y exige una intervención inmediata. El Gobierno no puede seguir mirando hacia otro lado mientras el pueblo se ahoga. Los habitantes de Santo Domingo Este, desde Villa Mella hasta El Almirante, pasando por San Luis y Mendoza, esperan respuestas concretas y soluciones tangibles. De lo contrario, la olla de presión que es el barrio podría explotar en cualquier momento, y el descontento se transformaría en algo más grande. El Farol al Día seguirá informando, siendo la voz de la calle. ¿Qué hará el Gobierno para que SDE Despega de esta crisis y le dé un respiro a su gente? La respuesta se espera en los próximos días.

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