Código Penal SDE: ¿Los Mina Hablará o Temerá en Abril 2026?
Se armó el avispero en Santo Domingo Este. El nuevo Código Penal viene bajando y la gente en Los Mina ya se pregunta: ¿ahora ni chismear se va a poder? Los diputados tienen prisa, quieren meterle mano a la ley esta misma semana de abril de 2026. La cosa está caliente, y más en el barrio, donde la boca es el arma más potente.
Desde hace un tiempo, el país está en un debate que no se calla. El famoso Código Penal, una ley que se supone debe organizar cómo se castigan los delitos, ha traído de cabeza a medio mundo. Lo que pasa es que hay unos artículos que a la gente no le gustan nada. Se habla de que coartan la libertad, que si por decir lo que uno piensa, o lo que se ve en la calle, te puedes meter en un lío grande. La preocupación es real, desde el colmado de la esquina hasta las paradas de guaguas en la Charles de Gaulle.
Alfredo Pacheco, el jefe de los diputados, lo confirmó: este jueves o viernes cierran el círculo. La Cámara de Diputados se va a reunir para darle el sí o el no a los cambios. Si no da tiempo el jueves, el viernes es el día de la sentencia. La meta es que el Senado, la otra parte del Congreso, también lo revise rápido la semana que viene. Esto es un corre-corre porque la ley entra en vigencia el 3 de agosto, y no quieren que entre con esos artículos tan polémicos. Se habla de difamación, ultraje e injuria, palabras que suenan a poco pero que pueden amargarle la vida a cualquiera.
Bajo el sol de abril, con el ruido de los motores en la Charles de Gaulle, en el colmado de la esquina en Invivienda, la gente está en grito. El calor aprieta, y la noticia del Código Penal es otro bombazo que cae sobre la cabeza del dominicano de a pie. En la parada del carro público de la Carretera Mella, la conversación es la misma: “¿Será que ahora por un chisme de vecindad me van a llevar preso?”, pregunta Juana, una vendedora de frituras que tiene su puesto en la Entrada de las Palmas. La incertidumbre es palpable, el temor a hablar de más, a denunciar lo que está mal, se siente en el aire.
Imagínese usted, vecino de Invivienda, si por un comentario en la parada del carro público o un chisme en el salón de belleza, le cae la ley arriba. Los artículos de la difamación y el ultraje son los que más miedo meten. Si usted dice algo de alguien, aunque sea verdad, y esa persona se siente "atacada", puede terminar en los tribunales. Esto impacta directamente la vida social de nuestros barrios. La gente de Los Mina, que está acostumbrada a hablar claro y sin rodeos, siente que le están poniendo un bozal. ¿Qué pasa si un ciudadano común denuncia una obra mal hecha en el Ensanche Ozama? ¿O si un comerciante de Sabana Larga se queja de la delincuencia? ¿Será que ahora tendrá que medir cada palabra por miedo a que lo acusen de difamación?
"Según los vecinos del sector, 'esto es para que uno se calle la boca y los de arriba sigan haciendo lo que les da la gana'", dijo doña María, mientras compraba plátanos en la Sabana Larga. "Uno aquí vive del día a día, y si no podemos ni hablar de lo que nos afecta, entonces ¿para qué sirve la libertad? Esto no es para que SDE Despega, esto es para que SDE se calle". Otro residente de Los Trinitarios, Juan Carlos, un motoconchista, comentó: "Si uno ve algo raro y lo cuenta, ¿ahora es un delincuente? Es el colmo, esto va a traer más problemas que soluciones. La gente no es tonta, sabe cuándo la están queriendo amarrar." La gente está indignada, siente que la ley no está hecha para proteger al débil, sino para silenciarlo.
En el país se habla de que buscan proteger la honra y la buena fama de las personas, pero ¿a qué costo para la libertad de expresión? Los sectores que se oponen a estos artículos del Código Penal argumentan que se presta para que los poderosos silencien a la prensa y a los ciudadanos que denuncian irregularidades. La discusión no es nueva, pero el apuro con que se quiere aprobar ahora, a solo semanas de que la ley entre en vigencia, ha encendido todas las alarmas. La comisión bicameral, con Wandy Batista a la cabeza, dice que tienen tiempo y que ya se ha discutido mucho, pero la gente se pregunta si de verdad están escuchando la voz del pueblo o solo la de algunos intereses.
El 3 de agosto entra en vigencia, con cambios o sin ellos. Batista mismo lo dejó claro: "Lo que sí podemos garantizar es que el 3 de agosto entrará en vigencia el nuevo Código Penal, con modificaciones o sin ellas". Esto significa que el Congreso, aunque ahora haga una movida rápida, puede seguir metiéndole mano después. La voz del barrio de SDE, la de Los Mina, Invivienda, Ensanche Ozama y todos los sectores, no se callará. Estaremos al tanto aquí, en El Farol al Día, porque la verdad no se difama y la libertad no se ultraja. SDE Despega cuando su gente puede hablar sin miedo, y este diario seguirá siendo su altavoz.