Cemento Disparado SDE: Los Mina Paga Más Abril 2026
El saco de cemento se disparó sin piedad en Santo Domingo Este. La gente de Los Mina, Invivienda y todo el barrio siente el golpe. El sueño de tener la casa propia, o al menos de hacerle un arreglito, se está desmoronando en este abril de 2026. Esto es un abuso que nadie entiende.
Ya desde el año pasado, se venía sintiendo que los materiales de construcción cogían para arriba. Los hierros, las varillas, los bloques… todo subía. Pero el cemento, la base de todo, era como la última barrera que mantenía la esperanza. Ahora, esa barrera se rompió, y se armó el avispero.
Se supo de buena fuente que el saco de cemento, que apenas hace unos meses se compraba por RD$450, ya está tocando los RD$600 en las ferreterías de la Carretera Mella y la Av. Venezuela. En la ferretería "El Martillo" de la Entrada de las Palmas, la gente lo ha visto con sus propios ojos. Es un aumento de más de 30% en un abrir y cerrar de ojos, sin aviso ni misericordia para el bolsillo del dominicano.
Bajo el sol que calienta el asfalto de la Charles de Gaulle, el ruido constante de los motores y el correteo de los carros públicos no pueden esconder la preocupación. En cada colmado, en cada parada, la comidilla es la misma. La gente comenta con rabia que ni un piso se puede echar ya, ni una pared levantar sin vender un riñón. Los constructores pequeños están parados.
El impacto local es brutal. En Invivienda, un sector con tanto movimiento de ampliaciones y construcciones informales, la gente está en grito. Familias que habían ahorrado peso a peso para añadir un cuarto o mejorar el baño, han tenido que parar sus obras. Los albañiles de Sabana Larga y Los Trinitarios, que vivían de esos trabajitos, se están quedando sin nada que hacer.
"Esto es un atraco a mano armada. Uno se faja trabajando y cuando quiere ver su casa bonita, ¡zas! Te quitan la esperanza", soltó con frustración Juana Martínez, quien vive en el Ensanche Ozama y soñaba con techar su patio. "Según los vecinos del sector, esto viene por el monopolio de las cementeras. Nos están ahogando", añadió Ramón García, maestro constructor de El Almirante, con la mirada perdida.
Este incremento no es un problema aislado de Santo Domingo Este. A nivel nacional, la industria de la construcción está en una encrucijada. Aunque la economía de República Dominicana se presente como la de mayor crecimiento en la región, ese crecimiento no se siente en la mesa de cada familia cuando los precios de lo más básico se disparan. El barrio no ve esa riqueza, solo el golpazo.
Las autoridades deben intervenir de inmediato. La gente de SDE espera que se pongan los pantalones largos y busquen una solución real a esta subida descontrolada. El sueño de la vivienda digna no puede ser un lujo inalcanzable. ¿Hasta cuándo el pueblo de SDE tendrá que aguantar esta avalancha de precios? La comunidad exige respuestas y acciones concretas para que la construcción no se convierta en un imposible.