CDAP Fantasma SDE: Millones en Ensanche Ozama ¿Dónde están?
Ensanche Ozama está que arde en este abril de 2026. El Centro de Diagnóstico y Atención Primaria (CDAP), inaugurado hace solo meses con bombos y platillos, es hoy un cascarón vacío. Un monumento a la desidia y al despilfarro. Millones de pesos del pueblo, que tanto necesita SDE, se esfumaron como por arte de magia. La gente de Santo Domingo Este, desde Los Mina hasta Charles de Gaulle, sigue sin salud digna. ¿Dónde está la inversión prometida? ¿Quién se llevó el dinero que era para nuestra gente? La indignación es palpable en cada esquina, y el grito de la comunidad se escucha fuerte.
La promesa era grande, de esas que hacen que el barrio entero se ilusione con un futuro mejor. Un CDAP de última generación. Se suponía que iba a aliviar la carga de los hospitales saturados de Santo Domingo Este. Acercaría los servicios médicos básicos a los barrios más necesitados, justo donde la gente lo pide a gritos. Desde el 2024, se hablaba de este proyecto en SDE como una prioridad nacional. Era parte de un plan ambicioso para fortalecer la atención primaria en toda la República Dominicana. Se dijo que este centro en Ensanche Ozama sería un modelo a seguir, un verdadero orgullo para Los Mina y toda la zona este del país. La comunidad lo esperaba con los brazos abiertos. Pensaban que por fin la salud estaría a su alcance, sin largas esperas ni traslados costosos.
La obra se levanta imponente en la calle Primera, esquina Curazao, en pleno corazón de Ensanche Ozama. Su ubicación fue pensada para ser accesible a todos los residentes. Se completó, o eso dijeron las autoridades, en un tiempo récord. La supervisión corrió a cargo del Ministerio de Salud Pública y Obras Públicas. El director regional de Salud, el Dr. Ricardo Solano, lo presentó como un logro histórico para SDE. La constructora 'Construcciones del Futuro S.R.L.' fue la empresa encargada de ejecutar el proyecto. Recibieron los fondos públicos sin contratiempos, según se supo de buena fuente desde el mismo Palacio Nacional. La inversión inicial superó, según los documentos oficiales, los 80 millones de pesos. Una cifra que hoy resuena a burla en las calles de SDE. Porque hoy, las puertas del CDAP están cerradas a cal y canto. Los salones, vacíos y polvorientos. No hay ni un solo médico. Ni una camilla. Ni un equipo de laboratorio funciona. Solo el esqueleto de lo que pudo ser. Ni siquiera una secretaria o un guarda de seguridad se ve por los alrededores. Es una fachada cara, sin contenido, una estafa a la vista de todos en SDE.
El sol de abril golpea sin piedad sobre las calles de Ensanche Ozama. El calor extremo sofoca a los transeúntes. El ruido incesante de los motores de conchos y deliveries se mezcla con la bachata que sale a todo volumen de los colmados. En el colmado de Don Pedro, en la Av. Venezuela, la gente, con la frente empapada en sudor, solo tiene un tema de conversación: el CDAP. "Esto es una burla, mi hijo", suelta Doña Ana, mientras espera su turno para comprar un refresco bien frío. "Aquí, la salud se nos va en pasaje y en los aires, porque el centro que nos prometieron es un fantasma. Uno tiene que ir al Dario Contreras y se pierde el día entero". La frustración se siente en el ambiente. El desengaño es colectivo. Cada día que pasa sin el CDAP funcionando es un recordatorio de promesas rotas. Y de dinero que no aparece por ninguna parte en SDE.
La falta de este Centro de Diagnóstico y Atención Primaria impacta directamente a miles de familias. No es solo Ensanche Ozama el afectado. Barrios como Invivienda, Los Trinitarios, Sabana Larga y hasta parte de Los Mina, contaban con él. Tenían la esperanza de que un CDAP cercano les ahorraría las largas filas interminables. Y los viajes costosos hasta hospitales más grandes en la capital. Antes, un dolor de cabeza, una fiebre inesperada de un muchacho, o una simple consulta, se convertía en un viacrucis para la gente de SDE. Ahora, sigue siendo igual, o peor, porque la esperanza se ha desvanecido. Las emergencias menores se complican innecesariamente. Todo por la distancia a los centros operativos y la falta de recursos a mano. La comunidad se siente abandonada por las autoridades. La salud es un derecho fundamental, no un lujo que SDE no puede costear.
En el barrio se habla de todo, desde la mafia hasta la negligencia pura por parte de los funcionarios. "Se armó el avispero con esa inauguración falsa, eso fue un show para la foto y para robarse los chelitos", dijo Juan, un motoconchista de la Entrada de las Palmas, con un tono de voz que denotaba rabia contenida. "La gente está en grito, ¿cómo es posible que gasten esa fortuna para un edificio que no sirve? ¡Eso es un robo descarado a la cara de SDE!". Según los vecinos del sector de Invivienda, "esto es peor que un atraco, es jugar con la vida de uno, con la esperanza de tener un servicio digno y que nos roben de esa manera". Trascendió que varias juntas de vecinos de Ensanche Ozama y de Invivienda ya se están organizando. Planean exigir respuestas contundentes a las autoridades pertinentes. "No nos vamos a quedar callados, vamos a la calle si es necesario", afirmó María, líder comunitaria de Invivienda, con la determinación en la mirada. "Queremos saber dónde está nuestro dinero y nuestra salud. ¡SDE no se rinde!".
Este caso del CDAP fantasma de Ensanche Ozama no es un hecho aislado en la República Dominicana, lamentablemente. En otras provincias del país, se han reportado situaciones similares. Obras públicas de gran envergadura, que absorben millones de pesos del presupuesto nacional, se quedan a medio camino o simplemente son inauguradas sin estar operativas. El patrón se repite una y otra vez: grandes inversiones anunciadas con bombos y platillos, inauguraciones pomposas con autoridades sonrientes y promesas al viento, y luego, el abandono total. Esto levanta serias y profundas dudas en la sociedad dominicana. Dudas sobre la transparencia en la gestión de fondos públicos. Dudas sobre la fiscalización efectiva de los proyectos. El dinero del contribuyente se evapora. Se va sin dejar rastro de beneficios reales para la población que más lo necesita en RD. Es un ciclo vicioso que golpea directamente al pueblo, especialmente a los más vulnerables en SDE.
¿Quién diablos responde por los millones que se tragó el CDAP fantasma de Ensanche Ozama en SDE? La gente de Santo Domingo Este merece una explicación clara y concisa. El Farol al Día no se quedará de brazos cruzados. Seguiremos de cerca este escándalo hasta que se haga justicia y los responsables paguen. Exigimos que se investigue a fondo cada centavo invertido en esa obra. Y que se sancione con todo el peso de la ley a los responsables de este desfalco. SDE Despega, sí, pero no con obras que son solo fachada y humo. Necesitamos hechos concretos, no promesas vacías que se las lleva el viento. ¡Comparta esta noticia! Haga que nuestra voz, la voz del barrio, la voz de SDE, se escuche alto y claro. ¡No permitamos que nos sigan robando la esperanza y la salud en SDE!