Carretera Mella hundida: RD$300 MM en asfalto que no duró
La Carretera Mella, recién asfaltada y celebrada por el gobierno, ya se está desbaratando en pedazos. Esto ha dejado a Los Mina y todo Santo Domingo Este en shock este Abril 2026. Se armó el avispero.
Las quejas de los choferes y peatones se han multiplicado en los últimos días. Es un desastre ver cómo una obra "nueva" se deteriora tan rápido.
Hace apenas tres meses, las autoridades inauguraron con bombos y platillos el remozamiento de esta vía clave para SDE. Prometieron una solución definitiva.
Dijeron que el nuevo asfalto acabaría con el mal estado de las calles. Una situación que por años afectaba el tránsito y dañaba los vehículos de la gente del barrio.
Se invirtieron millones de pesos, una cifra que muchos consideraron exagerada desde el principio. La gente esperaba calidad, no este engaño.
Desde la entrada de Las Palmas hasta la Avenida Charles de Gaulle, las grietas profundas y los hoyos se multiplican sin control. Parece que nunca le pusieron la atención debida.
En el tramo que pasa por Los Trinitarios, cerca de Invivienda, la situación es crítica. Ya hay secciones enteras donde el asfalto se hundió por completo.
Los vehículos tienen que bajar la velocidad drásticamente para no caer en los cráteres. Esto provoca tapones interminables a cualquier hora del día.
Se habla de una inversión que superó los RD$300 millones, según fuentes extraoficiales del Ministerio de Obras Públicas. Un dineral para un trabajo tan chapucero.
Con el calor de abril pegando fuerte y el ruido incesante de motores y carros públicos, la paciencia de la gente se agota. El ambiente en las calles es tenso.
En la parada del carro público de la Carretera Mella, la gente murmulla con indignación. No se explican cómo es posible que esto esté pasando.
En los colmados de Ensanche Ozama, el tema principal de conversación ya no es el precio del pollo. Ahora todos hablan de la carretera nueva que ya no sirve para nada.
"La gente está en grito", se supo de buena fuente entre los vecinos. La frustración es palpable en cada esquina de Santo Domingo Este.
Para la gente de Invivienda, es un golpe bajo que afecta directamente su bolsillo. Muchos dependen de sus vehículos para trabajar y ahora gastan más en reparaciones.
Los motoconchos y carros conchos tienen que hacer malabares. Se ven obligados a esquivar los hoyos gigantes, dañando sus vehículos y retrasando a todo el mundo.
Ir al trabajo o llevar los niños a la escuela se ha vuelto un verdadero calvario diario. El tiempo perdido en el tráfico es incontable.
Los amortiguadores y las gomas de los carros son los primeros en sufrir las consecuencias. Un gasto inesperado que pocos pueden asumir en estos tiempos apretados.
"Esto es una burla, mano. ¿Tanto dinero para que a los dos meses esto esté peor que antes?", dice Juana Pérez, residente de Sabana Larga, con el ceño fruncido. Su indignación representa a muchos.
"Aquí no hay calidad, solo buscan el sonido, se llevan el dinero y al pueblo que lo parta un rayo", comentó un taxista en la Av. Venezuela, mientras cambiaba una goma ponchada por enésima vez.
Según los vecinos del sector, los materiales usados fueron de muy baja calidad. Otros aseguran que el trabajo se hizo a la carrera, sin la supervisión adecuada.
El presidente de la Junta de Vecinos de Los Mina Vieja, Don Pedro Ramírez, fue claro: "Exigimos una investigación. Aquí hay manos criminales que se están lucrando a costa del pueblo".
Esta situación no es un caso aislado en República Dominicana. La falta de supervisión y la prisa en las obras públicas son un mal de nunca acabar que aqueja al país.
El dinero del contribuyente se va en trabajos mal hechos. Obras que luego hay que rehacer, duplicando el gasto y la frustración de la gente.
Santo Domingo Este no es la excepción a este patrón lamentable. Pareciera que cada obra nueva viene con un vicio oculto, listo para aparecer al poco tiempo.
La responsabilidad debe recaer en quienes ejecutaron y supervisaron esta obra. No puede ser que el pueblo pague por la ineptitud o la corrupción de unos pocos.
Es una cuestión de respeto hacia los ciudadanos que pagan sus impuestos y confían en que el gobierno les brindará servicios e infraestructuras de calidad.
Las autoridades deben dar explicaciones claras y urgentes sobre la calidad de esta obra. Es imperativo que asuman su responsabilidad ante este fiasco.
Los residentes de SDE exigen responsabilidades y soluciones inmediatas. No pueden seguir viviendo con una carretera que amenaza con desarmar sus vehículos y sus bolsillos.
¿Será que algún día veremos obras que duren en nuestro país? El Farol al Día seguirá con los ojos puestos en esta situación, dándole seguimiento a cada detalle.
Porque SDE Despega, sí, pero necesita hacerlo con carreteras de calidad que no se desbaraten al primer chaparrón. El pueblo merece respeto y obras bien hechas.
La comunidad está en espera de acciones concretas. No solo de promesas que se lleva el viento y el mal asfalto. El tiempo de la espera ya pasó.
El compromiso es seguir informando. No dejaremos que este tema se enfríe. Los Mina y todo Santo Domingo Este merecen una respuesta.