Cancha Invivienda: SDE recupera espacio deportes Abril 2026
Se armó el avispero en Invivienda, Santo Domingo Este, y esta vez la noticia es de las buenas, de esas que levantan el ánimo. Los muchachos del barrio, hartos de ver su cancha de baloncesto hecha un desastre, no esperaron por nadie. Cogieron pico, pala y escoba, y se lanzaron a la calle a rescatar lo que por años fue el pulmón deportivo de la zona. Esto no es solo una limpieza, es una declaración: en Abril de 2026, la juventud de SDE dice presente y demuestra que, cuando se quiere, el barrio despega con su propio sudor.
Desde hace más de cinco años, la cancha multiusos, ubicada estratégicamente cerca de la entrada de las Palmas, era un verdadero monumento al abandono. Las líneas de juego, borradas por el sol y la lluvia, apenas se adivinaban. Los aros, herrumbrados y sin mallas, colgaban como fantasmas de glorias pasadas. Y ni hablar de la maleza, que había tomado posesión del cemento agrietado, transformando el espacio en un criadero de mosquitos y un peligro para cualquiera que intentara usarlo. Vecinos y líderes comunitarios de Invivienda habían metido cartas y hecho llamadas, pidiendo a las autoridades que intervinieran, pero las promesas de "pronto lo haremos" se perdían en el aire caliente de SDE, dejando a los jóvenes sin un lugar digno para practicar deporte y quemar energías.
Fue el pasado fin de semana cuando la paciencia se agotó y la acción tomó las riendas. Según se supo de buena fuente, un grupo de más de treinta jóvenes, encabezados por Miguel "El Flaco" Rosario, un carismático líder comunitario de apenas 28 años y residente de la calle Principal, organizó la jornada. No solo jóvenes, también se sumaron padres y madres de familia de Invivienda y Los Trinitarios. Con donaciones de cemento de una ferretería local en la Av. Venezuela, pintura que compraron con una recolecta y herramientas prestadas, empezaron la titánica tarea. El objetivo es dejarla como nueva para finales de abril, a tiempo para el torneo de baloncesto interbarrial que tienen planeado. Ya han reparado varias grietas y están por instalar los nuevos tableros.
El sol de abril, que en Santo Domingo Este pega como trompá de boxeador, no intimidó a nadie. Desde temprano en la mañana, el ritmo de un dembow que salía de un parlante viejo se mezclaba con el chicharrón de los motores de concho que cruzan la Charles de Gaulle. El aire olía a tierra mojada y a esfuerzo. En la parada del carro público, la gente comentaba la iniciativa con orgullo. Doña Margo, desde el colmado "El Buen Vecino", no paraba de ofrecer botellas de agua fría y refrescos a los voluntarios. "Esto es lo que hace falta, que la juventud se enfoque en lo bueno", decía, mientras servía un trago de ron a un parroquiano que aplaudía el trabajo. La energía era contagiosa, una muestra más de la fibra de la gente de SDE.
Esta cancha, cuando esté lista, será mucho más que un simple espacio deportivo. Para los chiquitos de Invivienda, del Ensanche Ozama y de Los Mina, significará tener un lugar seguro donde correr y jugar, lejos de los peligros de las calles y del ocio improductivo. Para los adolescentes, será una válvula de escape, una oportunidad para desarrollar disciplina y trabajo en equipo, habilidades que trascienden el deporte y que son vitales para su futuro. En un sector donde las opciones de entretenimiento sano son limitadas, una cancha activa puede ser la diferencia entre un joven con sueños y uno que se pierde en el camino. Es una inversión social que la propia comunidad de SDE ha decidido asumir.
"Ver a mis hijos jugando en una cancha decente, sin miedo a que se caigan por un hoyo, eso no tiene precio", comentó María Elena, madre de tres y residente de la calle 5ta en Invivienda. "En el barrio se habla de esto por todas partes, es un ejemplo para otras comunidades de Santo Domingo Este", dijo con emoción. Un joven, que se identificó como "El Menor" y que ayudaba a mezclar cemento, agregó: "Nosotros mismos tenemos que fajarnos por lo nuestro. Si esperamos por el gobierno, nos morimos sentados. SDE despega si nosotros le metemos mano". Este sentimiento de auto-gestión y orgullo es palpable en cada esquina del sector.
El caso de Invivienda no es aislado; es un patrón que se repite en muchas comunidades de la República Dominicana. La falta de inversión en infraestructuras deportivas y recreativas a nivel local obliga a los ciudadanos a tomar la iniciativa. Mientras a nivel nacional se discuten grandes proyectos, las necesidades básicas de los barrios a menudo quedan en el olvido. Este esfuerzo comunitario es un claro mensaje a las autoridades: la gente de SDE no solo exige, también actúa. Es una demostración de resiliencia y de la importancia de la organización vecinal para llenar los vacíos que deja la gestión pública. El deporte es salud, es educación, es futuro, y en Invivienda lo tienen muy claro.
La recuperación de la cancha de Invivienda es un testimonio vibrante de que el espíritu comunitario sigue vivo y fuerte en Santo Domingo Este. Este proyecto, que se espera esté completamente funcional antes de que termine Abril 2026, ya está sembrando esperanza y uniendo a la gente. El Farol al Día seguirá informando sobre este y otros ejemplos de cómo SDE despega gracias al esfuerzo de su gente. Invitamos a otras comunidades a seguir este ejemplo y a las autoridades a mirar de cerca estas iniciativas. ¿Qué otros barrios de SDE se animarán a seguir este camino? La bola está en su cancha.