Atracos en Moto Disparan Alarma SDE: Los Mina Pide Ayuda Abril 2026
Atracos en motor se han vuelto el pan nuestro de cada día en Santo Domingo Este. En Los Mina, la gente está en grito por una nueva ola de robos que tiene a todos con el Jesús en la boca este Abril 2026. La cosa se puso peor, y ya no hay hora segura para salir a la calle. Los delincuentes operan con una audacia nunca antes vista, desafiando a las autoridades y sembrando el terror entre los ciudadanos de SDE. Este problema ha escalado rápidamente, convirtiéndose en la principal preocupación de los barrios más poblados del municipio. La percepción de inseguridad es palpable, afectando la paz de la comunidad.
Esto no es nuevo, pero la velocidad y la violencia de los últimos casos han prendido todas las alarmas. Desde enero, se venía sintiendo un incremento significativo en los reportes de robos. Pero ahora, en Abril, la cosa es diferente. La impunidad con la que actúan los motorizados ha desatado una verdadera crisis. Antes, los asaltos eran más esporádicos. Hoy, se supo de buena fuente que la frecuencia de estos delitos ha aumentado exponencialmente. La gente se pregunta dónde están las patrullas y qué está haciendo la policía para frenar esta escalada. La calma de los barrios se ha desvanecido por completo.
En la Avenida Venezuela, cerca de la Entrada de las Palmas, varios negocios han sido blancos fáciles. Lo mismo pasó en la Carretera Mella, donde hasta los colmados sufrieron la embestida de estos malhechores. Según trascendió, en las últimas dos semanas se reportaron más de 30 asaltos solo en Los Mina y Ensanche Ozama. La mayoría, perpetrados por dos hombres en un motor. En Sabana Larga y Los Trinitarios, la historia es idéntica. Los comercios pequeños, que apenas sobreviven con la economía apretada, son los más golpeados. Los delincuentes les quitan el producido del día, dejando a las familias sin sustento.
El calor de abril aprieta, y el ruido de los motores ya no es solo de motoconchos buscando el pan. Ahora es sinónimo de peligro, de que algo malo puede pasar en cualquier momento. En la parada del carro público, la gente comenta lo último que escuchó. En el colmado de la esquina, el chismoteo es sobre quién fue el próximo afectado y cómo le quitaron sus pertenencias. El ambiente en las calles de SDE se siente tenso, la desconfianza es generalizada. La gente mira para todos lados antes de cruzar una calle o sacar el celular, buscando detectar cualquier señal de amenaza. Es una constante vigilancia.
En Invivienda, la situación no es mejor, sino que se ha vuelto crítica. Los residentes dicen que antes se podía caminar tranquilo hasta tarde, pero ya eso es un sueño del pasado. Madres que llevan a sus hijos a la escuela tienen miedo de ser interceptadas. Los jóvenes que salen de trabajar de noche en El Almirante o Villa Mella, ni se diga, sienten la presión de llegar a casa sanos y salvos. La vida cotidiana se ha visto afectada de manera profunda. Las actividades recreativas han disminuido, y las reuniones sociales en los parques son cada vez más escasas. La comunidad se encierra más temprano por el temor.
"Ya uno no puede ni sacar el celular en la calle, te lo arrebatan en un abrir y cerrar de ojos", comentó doña Ana, vendedora de frituras con años en Los Trinitarios. "La policía pasa, pero parece que no los ven. Se armó el avispero y nadie hace nada efectivo", dijo Pedro, un motoconchista que trabaja en Charles de Gaulle. "Nosotros pagamos impuestos, y lo mínimo es que nos den seguridad", expresó visiblemente molesta María, vecina de Sabana Perdida. Los testimonios se repiten por todo SDE, todos claman por una respuesta urgente y efectiva de las autoridades. La gente exige resultados, no promesas vacías.
Este repunte de la delincuencia motorizada no es exclusivo de SDE; lamentablemente, es una realidad que se está extendiendo a otros puntos del país. Las autoridades nacionales, incluyendo la Policía Nacional y el Ministerio de Interior y Policía, deben ponerle el ojo con urgencia a este problema. Se habla de que falta personal y recursos para patrullar adecuadamente. Pero la gente no quiere excusas, quiere seguridad para poder vivir y trabajar en paz. El gobierno debe entender que la tranquilidad ciudadana es la base de todo desarrollo. La situación actual es insostenible y requiere de una estrategia integral.
¿Hasta cuándo vamos a vivir con este miedo constante y la zozobra en cada esquina? El Farol al Día seguirá de cerca esta situación que golpea a nuestros barrios. Hacemos un llamado a la comunidad de Santo Domingo Este a estar alerta, a organizarse y a denunciar. Y a las autoridades, les pedimos que tomen medidas contundentes y visibles. SDE no aguanta más. La seguridad es un derecho fundamental que el Estado debe garantizar a sus ciudadanos, no un lujo que algunos puedan permitirse. Es hora de actuar y devolver la paz a nuestras calles.