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Economía

Arroz y Habichuelas SDE: Los Mina Paga Caro Abril 2026

📅 1 de junio de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Arroz y Habichuelas SDE: Los Mina P - El Farol al Día
Economía dominicana Arroz y Habichuelas SDE: Los Mina P - El Farol al Día — El Farol al Día
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El plato bandera de la dominicanidad está en jaque. El arroz y las habichuelas, el sustento diario, dispararon sus precios en Santo Domingo Este. Familias en Los Mina y Cancino Viejo no saben qué hacer con el golpe.

La gente está en grito por cómo la canasta básica se ha vuelto inalcanzable. Este Abril 2026, el bolsillo de SDE siente la presión como nunca antes. Los consumidores buscan soluciones, pero las opciones escasean.

Desde hace semanas se venía rumorando. En los colmados del barrio, los dueños advertían que "la cosa venía dura". Pero nadie se imaginaba que el arroz, base de cada comida, subiría tan rápido.

Las habichuelas, rojas y negras, que completan el menú, también siguieron el mismo camino. Ya era difícil comprar carne o huevos, ahora hasta el arroz con habichuelas se vuelve un lujo.

La situación es crítica. El rumor se volvió realidad y hoy la tabla de precios en los mercados de Los Mina y Ensanche Ozama es otra. Los números no mienten y la desesperación crece.

El dominicano come arroz y habichuelas todos los días. Es la costumbre, la tradición. Ahora, esa tradición se está volviendo demasiado cara.

Se supo de buena fuente que el saco de arroz selecto, que antes rondaba los RD$2,000-RD$2,200, ya se cotiza por encima de los RD$2,500 en muchos puntos de venta. En algunos lugares, la libra se vende a RD$30.

Las habichuelas rojas, favoritas de muchos, pasaron de RD$60 a RD$80 la libra en menos de una semana. Las negras no se quedan atrás, con aumentos similares.

En la Carretera Mella, cerca de El Almirante, los dueños de colmados se quejan. Dicen que los suplidores no les dan tregua y ellos tienen que pasar el costo a la gente. Es una cadena sin fin.

La situación es compleja. El calor de abril se siente en el ambiente, pero más caliente está el ambiente en los hogares de SDE. El ruido de los motores de los motoconchistas parece llevar el lamento de la gente.

En la parada del carro público, la gente comenta. "Esto no hay quien lo aguante", dice una señora que viene del mercado de Los Mina. "Cada día hay que inventar más para poner comida en la mesa".

El colmado de la esquina, antes un refugio para la compra diaria, ahora es un lugar de desilusión. Los precios están escritos con letra apretada, y cada cifra es un puñal al presupuesto familiar.

En Invivienda, las familias de clase media también están sintiendo el impacto. No solo son los más vulnerables. El golpe es generalizado. Los presupuestos se estiran al máximo.

Los padres de familia en Charles de Gaulle se ven obligados a buscar alternativas. Comprar menos, buscar ofertas, o simplemente reducir las porciones. Los niños son los que más sufren las consecuencias.

Una ama de casa de la Entrada de las Palmas, doña Ana, nos contó su angustia. "Antes compraba cinco libras de arroz, ahora con tres me tengo que arreglar. Y las habichuelas, ya casi ni las veo".

"La gente está en grito", aseguró un vendedor de víveres en Sabana Larga. "Me da pena, pero si no subo, no gano. A mí también me suben los productos".

"Esto es un abuso", dijo Manuel, un motoconchista de Los Trinitarios. "El sueldo no da para nada. Trabajamos más para que la comida nos salga más cara. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?".

Los residentes dicen que el gobierno debe intervenir. No se puede permitir que los alimentos básicos sigan escalando sin control. La alimentación es un derecho, no un lujo.

Esta crisis alimentaria en SDE no es un hecho aislado. A nivel nacional, la inflación sigue siendo un dolor de cabeza. Los precios de los combustibles y las materias primas internacionales influyen.

Pero la gente del barrio no entiende de economistas ni de mercados globales. Solo sabe que su plato de arroz con habichuelas está más lejos que nunca. SDE está en alerta.

El Banco Central ha reportado un crecimiento económico, sí, pero ese crecimiento no se siente en el bolsillo de la gente común. Parece que el SDE Despega solo en los discursos.

Mientras tanto, en la mesa de muchos hogares de Santo Domingo Este, la preocupación es palpable. ¿Qué se comerá mañana? ¿Hasta dónde llegará esta escalada de precios?

El Farol al Día seguirá de cerca esta situación. Hacemos un llamado a las autoridades para que tomen medidas urgentes. No podemos dejar que el hambre se siente a la mesa de nuestros barrios.

Los Mina, Invivienda, y todos los rincones de SDE necesitan respuestas. La gente ya no aguanta más. La comida es una necesidad, no un lujo. SDE exige soluciones.

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