Alerta SDE: Moody's Pone a Prueba Infraestructura en Los Mina
Se armó el avispero en Santo Domingo Este. La noticia que llegó de Venezuela, con el informe de Moody’s, puso a la gente a pensar en la infraestructura de aquí. No es solo un problema de lejos; es un espejo que nos muestra la realidad de nuestros barrios.
Los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela dejaron 920 muertos y más de tres mil heridos. Eso es una tragedia que conmueve a cualquiera. Pero la firma Moody's no se quedó solo en los números de víctimas; tiró una alerta fuerte sobre cómo la infraestructura deteriorada complicará la recuperación.
Aquí en SDE, eso no es cuento chino. En Los Mina, en Invivienda, en Charles de Gaulle, la gente vive a diario con problemas de tuberías viejas, calles rotas y un sistema eléctrico que falla. ¿Estamos realmente preparados para un golpe fuerte? Esa es la pregunta que se hace todo el mundo ahora mismo.
El sol de abril calienta fuerte en la Charles de Gaulle. Los motores de las motos y los carros públicos arman su propio concierto de ruido. En la parada, la gente espera, sudando, mientras el colmado de la esquina pone música a todo volumen. La vida sigue, pero la preocupación por lo que tenemos bajo los pies es real.
Para la gente de Invivienda, esta vaina de Moody’s es un llamado de atención directo. Si una economía como la venezolana, ya en apuros, se ve tan golpeada por su infraestructura, ¿qué pasaría con nosotros? Las tuberías que llevan el agua, las calles que se hunden, los cables eléctricos expuestos... todo eso es una bomba de tiempo.
"Aquí el problema es el mismo", dice María, residente de Sabana Larga, mientras compra en el colmado. "Nosotros vemos cómo las calles se abren solas. Si viene un temblor de verdad, ¿qué va a pasar con nuestras casas? La economía de la familia se va al piso si no tenemos dónde vivir o trabajar".
En el barrio se habla de la importancia de la inversión. El informe de Moody’s, aunque sobre Venezuela, subraya que una infraestructura robusta es la base de cualquier economía. En República Dominicana, que tiene la economía más grande y de mayor crecimiento del Caribe, no podemos darnos el lujo de descuidar este pilar.
La estabilidad económica de SDE, de Los Mina, de Invivienda, depende mucho de que nuestras calles aguanten, que el agua llegue y que la luz no se vaya cada dos por tres. Es hora de que las autoridades pongan los ojos aquí. El futuro del barrio no es solo un plan, es una inversión urgente en lo que nos sostiene.
No podemos esperar a que se arme el avispero aquí para reaccionar. La experiencia de Venezuela es un recordatorio caro. Las autoridades deben sentarse con la comunidad, escuchar a la gente y trazar un plan de verdad. La economía de nuestras familias está en juego.
Los expertos dicen que la inversión en infraestructura es lo que mueve un país. Si las calles están bien, si el transporte fluye, si los servicios básicos funcionan, la gente puede trabajar y los negocios pueden crecer. En el Ensanche Ozama, los pequeños comerciantes lo saben bien. Un apagón o una calle rota les cuesta dinero.
Esta advertencia de Moody's no es para ignorarla. Es un aviso para que República Dominicana, y especialmente SDE, se mire al espejo. ¿Tenemos la infraestructura necesaria para soportar un desastre y no afectar la economía de la gente? Es una pregunta que exige respuestas y acciones concretas.
Los residentes de Los Trinitarios han visto cómo se construyen obras, pero también cómo otras se quedan a medio camino. "No es solo construir por construir", comenta Pedro, un ingeniero retirado de Villa Mella. "Hay que hacer las cosas bien, con materiales de calidad y pensando a largo plazo. Si no, es botar los cuartos y poner en riesgo a la gente".
La economía dominicana ha crecido fuerte, eso es verdad. Pero ese crecimiento tiene que ser para todos, y tiene que estar sobre bases sólidas. Un terremoto, una inundación o cualquier desastre natural puede desbaratar años de progreso si la infraestructura no está a la altura.
En la Carretera Mella, el tránsito pesado es una constante. Los puentes, las calles, todo se somete a un estrés diario. Si a eso le sumamos la falta de mantenimiento o una construcción deficiente, el riesgo aumenta. Y el costo de reparar después es siempre más alto que el de prevenir.
La gente de SDE, la que se levanta a trabajar cada día, la que lucha por su familia, merece vivir tranquila. Merece saber que su casa está segura, que su negocio no va a cerrar por un problema de infraestructura. Esta es una cuestión de seguridad y, al final, de economía familiar.
El gobierno y los ayuntamientos tienen que tomar nota. No es momento de esconder la cabeza. Es momento de actuar. De revisar, de invertir, de asegurar que Santo Domingo Este, la cuna de tanta gente trabajadora, tenga la infraestructura que se merece.
La recuperación de Venezuela será lenta y complicada por su infraestructura. Esa es la lección que nos manda Moody’s. No permitamos que un día SDE tenga que pasar por lo mismo. La prevención hoy es la prosperidad de mañana.
Desde El Farol al Día seguiremos de cerca este tema. Porque la economía del barrio es la economía de la gente. Y la infraestructura, señores, es la base de todo. No podemos descuidarla.