Aceite Subió RD$150 en SDE; Los Mina Paga Caro Abril 2026
El aceite de cocina se disparó sin piedad en Santo Domingo Este. En Los Mina, la gente ya no sabe ni qué decir. El precio del galón subió de golpe, en un abrir y cerrar de ojos, dejando a las familias en la lona. Es abril de 2026 y el bolsillo del barrio está en jaque. La preocupación se siente en cada esquina. Se armó el avispero con este nuevo golpe.
No es la primera vez que la gente de SDE sufre un abuso así. Desde hace meses, el costo de la vida viene escalando sin freno. Primero fue el saco de arroz, que se puso intocable. Luego, los huevos, la carne de cerdo y la luz eléctrica. Todos estos productos básicos se han vuelto un lujo. Ahora, el aceite de cocina se suma a esta lista interminable. La situación se agrava cada día más. Se supo de buena fuente que los costos de importación están por las nubes. Los conflictos internacionales y los fletes marítimos no ayudan en nada. Eso lo estamos pagando directamente aquí, en el patio, en cada colmado y supermercado. La cadena de suministro, desde el COVID, no ha vuelto a ser la misma. Los pequeños comerciantes ya lo venían advirtiendo desde hace tiempo.
Los detalles son alarmantes. En los colmados de la Sabana Larga, cerca de la entrada de Las Palmas, y en los de la Av. Venezuela, el galón de aceite que costaba RD$300 hace unas semanas, ahora se vende entre RD$450 y RD$500. Es un aumento brutal de hasta RD$200 de golpe. Esto fue confirmado por Don Ramón, dueño de un colmado en Los Trinitarios, quien nos mostró sus facturas. En el Ensanche Ozama, la situación es idéntica. Los supermercados grandes, como el Jumbo de la Charles de Gaulle, también reflejan esta alza. La botella de un litro, la que muchas amas de casa compran para el día a día, pasó de RD$75 a más de RD$100. Un salto que desgarra el presupuesto de cualquier familia.
El sol de abril cae a plomo sobre SDE. El bullicio de los motores en la Carretera Mella y el trajín en las paradas de guagua son el pan de cada día. Pero hoy, el ambiente se siente más pesado. En la parada del carro público, los choferes y pasajeros no hablan de otra cosa que de los precios. En los colmados, las conversaciones son de quejas y lamentos. Las amas de casa, con la frente arrugada, hacen cálculos imposibles. Intentan estirar cada peso, pero la canasta básica se les va de las manos. La preocupación se dibuja en cada rostro. Es una batalla diaria contra los precios.
¿Cómo afecta esto directamente a la gente de Invivienda? El golpe es devastador. Para muchas familias, el aceite es esencial para cocinar cada comida. El desayuno, con ese mangú o esos víveres fritos, ya no es lo mismo. El almuerzo, con el guiso o el arroz con habichuelas, se complica. La cena, con cualquier fritura o empanada, también. Esto significa que las madres y padres de Invivienda tendrán que reducir la cantidad de aceite. O peor aún, tendrán que sacrificar otros alimentos para poder comprarlo. Los presupuestos, que ya estaban al límite, ahora se rompen por completo. Es una situación insostenible.
La gente está en grito por todo Santo Domingo Este. "Esto es un abuso descarado, ya uno no sabe cómo va a alimentar a la familia", expresó Doña Martha, residente de Invivienda, con la voz entrecortada. Según los vecinos del sector, la desesperación crece. "Aquí en Villa Mella, el colmado de la esquina subió el aceite dos veces en una semana", comentó Pedro, un motoconcho. "El gobierno tiene que hacer algo, no podemos seguir así", agregó. Un dueño de fritura en El Almirante nos dijo: "Si subo el precio de mis frituras, nadie me compra. Si no lo subo, no gano. Estamos jodíos". Los residentes dicen que la situación ya no aguanta más.
Este nuevo aumento del aceite de cocina no es un hecho aislado. Refleja una tendencia preocupante en la economía dominicana. Aunque los informes oficiales hablan de crecimiento y estabilidad, la realidad en las calles es otra. La inflación está golpeando fuerte el poder adquisitivo de la gente. El Banco Central ha tomado algunas medidas para contener los precios. Pero estas no se sienten en el día a día del ciudadano de a pie. La brecha entre los números macroeconómicos y la vida real de los barrios es cada vez más grande. Se conoció que las autoridades están monitoreando, pero la gente de SDE necesita soluciones ya.
¿Qué podemos esperar de cara al futuro? La gente de SDE, desde Los Mina hasta Charles de Gaulle, se mantiene a la expectativa. Esperan alguna intervención gubernamental que alivie esta carga. Mientras tanto, la consigna es la misma: apretarse el cinturón. Buscar alternativas, hacer malabares con el presupuesto. El Farol al Día seguirá informando de cerca, sin rodeos, la realidad del barrio. No nos vamos a callar. La próxima vez que vayas al colmado, pregunta de nuevo: ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando el pato? La respuesta la necesitamos todos. SDE Despega, pero los precios no ayudan.