Aceite de Cocina por las Nubes SDE: Golpe a Los Mina en Abril 2026
¡Atención, gente de Los Mina! El aceite de cocina, ese que usamos para todo, desde un mangú con salami hasta las frituras de la esquina, se puso por las nubes. En este abril de 2026, la situación ya no da para más, y se armó el avispero en cada colmado de Santo Domingo Este. Las familias de Invivienda y el Ensanche Ozama están en grito, con el bolsillo pelao y sin saber qué cocinar.
No es un secreto que los precios llevan un tiempo subiendo, pero esto ya es un abuso. Desde hace meses, la gente venía sintiendo el apretón en la canasta básica. Primero fue el café, después el alquiler, y ahora nos llega el golpe más duro: el aceite. La inflación nos está ahogando poco a poco, y el dominicano de a pie, el que sale a fajarse cada día, es el que más sufre. La desesperación se siente en cada esquina de la Charles de Gaulle.
Ahora mismo, un litro de aceite, de ese que antes se conseguía por cien pesos o menos, no baja de RD$180 en la mayoría de los colmados y supermercados de la Carretera Mella. Si buscas el galón, prepárate para soltar más de RD$700, casi mil pesos por un producto esencial. En Los Trinitarios y Sabana Larga, los dueños de colmados te miran con pena porque ellos también están pagando más a los suplidores. Esta no es la primera vez que vemos algo así, pero la frecuencia con la que los precios se disparan nos tiene a todos con la guardia baja.
En el barrio, el calor de abril pega fuerte, y el ruido de los motores de motoconchos y carros públicos no para. Pero más fuerte que el sol y más ruidosa que la calle es la queja de la gente. Las paradas de carro público se llenan de conversaciones sobre cómo estirar el presupuesto. En el colmado de la Entrada de las Palmas, la doña que va a comprar el pan se lleva las manos a la cabeza al ver el precio del aceite, mientras el colmadero le dice, con un encogimiento de hombros, que él no tiene la culpa.
En Invivienda, donde hay tantas familias jóvenes y cabezas de hogar que se la buscan, el impacto es demoledor. Las madres están haciendo malabares para mantener la comida en la mesa. La yaroa de la noche, las empanadas de la tarde, hasta el frito de la mañana, todo lleva aceite. ¿Cómo se ajusta uno a esto cuando el sueldo no sube? Los pequeños negocios de comida, los de fritura y los comedores populares, están al borde del cierre, porque si suben los precios de sus productos, la gente deja de comprar.
"¡Esto es un robo a mano armada!", gritó Doña María, residente de Invivienda, mientras salía de un pequeño supermercado en la Avenida Charles de Gaulle. "Con el sueldo que uno se gana, ¿qué se supone que uno va a comer? ¿Comida hervida? ¡Ni que estuviéramos en otro siglo!". Don Pedro, dueño de una fritura en Los Mina, nos dijo con la cara larga: "No puedo subirle más a la picalonga. La gente ya no aguanta. Estoy pensando en cerrar si esto sigue así. Es imposible mantener el negocio". La gente está en grito y la indignación se siente en cada comentario.
Según los análisis que se escuchan en la calle y se supo de buena fuente, la subida del aceite está ligada a los precios internacionales de las semillas oleaginosas y a la devaluación del peso frente al dólar. Esto afecta a toda la República Dominicana, pero el impacto se siente con más fuerza en barrios como Los Mina, donde el margen para ajustar el presupuesto es mínimo. Aunque el gobierno hable de controlar la inflación, la realidad en nuestros hogares es otra. La economía global y las decisiones locales, o la falta de ellas, nos están pasando factura.
¿Qué se espera ahora? La gente de Santo Domingo Este, la de Los Mina, la de Invivienda, la de Ensanche Ozama, necesita respuestas y soluciones reales. No podemos seguir así, viendo cómo los productos de primera necesidad se vuelven un lujo. Hacemos un llamado a las autoridades para que tomen medidas urgentes y protejan el bolsillo de la gente trabajadora. El Farol al Día seguirá de cerca esta situación, porque la voz del barrio no se calla. Manténganse informados, y que Dios nos agarre confesados.