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Economía

Abinader Invierte Barahona: ¿SDE Despega con Bajada de Precios Abril 2026?

📅 30 de mayo de 2026
✍️ Ana María Castillo
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Economía dominicana Abinader Invierte Barahona: ¿SDE De - El Farol al Día
Economía dominicana Abinader Invierte Barahona: ¿SDE De - El Farol al Día — El Farol al Día
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Presidente Abinader acaba de inaugurar una carretera nuevecita en Barahona. Una obra de peso, la Enriquillo-El Higüero, que promete levantar el suroeste del país. Pero la gente en Los Mina, Invivienda y Charles de Gaulle se pregunta: ¿y a nosotros, qué nos toca? ¿Cómo llega esa obra hasta el bolsillo del dominicano de a pie aquí en Santo Domingo Este?

La verdad es que en el barrio se habla mucho del costo de la vida. Los huevos por las nubes, la carne de cerdo disparada, la luz subiendo un 25%. La gente está en grito por cada peso que se va en la compra. Por eso, cuando el gobierno anuncia una inversión millonaria en otro lado, la primera pregunta es si eso va a aliviar algo la presión que tenemos aquí.

Esta carretera de 13.5 kilómetros, según el Ministerio de Obras Públicas (MOPC), va a beneficiar a más de 300,000 habitantes del suroeste. El objetivo es claro: fortalecer la conectividad, meterle un empuje al turismo, al comercio y a la agricultura de esa zona. En papel, eso suena a desarrollo y nuevas oportunidades. Pero entre Barahona y un colmado de Ensanche Ozama hay un tramo largo.

Y es que aquí en SDE, la rutina sigue su paso pesado. El calor de abril nos azota, el ruido de los motores en la Avenida Venezuela no para y la parada del carro público en Los Trinitarios siempre está llena. La conversación en la barbería o en el salón de belleza de Sabana Larga no cambia: el dinero rinde menos y hay que hacer malabares para llegar a fin de mes.

Entonces, ¿cómo una carretera en Barahona puede impactar a la gente de Invivienda? La clave está en la agricultura y el comercio. Si el transporte de productos como plátanos, yucas, aguacates y otros víveres que vienen del sur se hace más fácil y rápido, en teoría, los costos de flete deberían bajar. Y si bajan los costos de flete, ¿podría eso significar que en algún momento baje el precio final de esos productos en los mercados y colmados de Los Mina y El Almirante? Esa es la esperanza, aunque la realidad a veces sea otra.

"Ojalá y sea verdad que baje algo, porque ya uno no sabe qué hacer", nos comentó Doña Ana, dueña de un pequeño colmado en Villa Mella. "Cada vez que viene el camión con la mercancía, trae un precio nuevo. Si esta carretera ayuda a que el plátano llegue más barato, bienvenido sea. Pero yo no me hago ilusiones tan rápido". Por su lado, Carlos, un motoconchista de la Carretera Mella, dijo: "Aquí lo que necesitamos es inversión directa, que nos arreglen las calles de verdad y que haya más trabajo. Las carreteras en el sur son buenas, pero aquí en SDE, ¿cuándo nos toca despegar de verdad?"

Este tipo de inversiones regionales son importantes para el desarrollo general de la República Dominicana. El país sigue creciendo, y la infraestructura es clave. Pero no podemos olvidar que Santo Domingo Este es el municipio más grande, con una población que siente cada cambio económico de forma directa. La pregunta que flota en el aire es si el gobierno está balanceando bien esas inversiones para que el crecimiento no se quede solo en estadísticas o en regiones específicas, sino que llegue a cada barrio.

Por ahora, los residentes de SDE seguirán esperando que la promesa de "nuevas oportunidades de desarrollo" que trae la carretera de Barahona se traduzca en algo palpable aquí. Quizás no veamos una bajada de precios de inmediato, pero la expectativa está ahí. Desde El Farol al Día, estaremos vigilantes, monitoreando los precios en los mercados de la Charles de Gaulle y conversando con la gente en Sabana Perdida para ver si el "SDE Despega" también se siente en el sur de la capital. La gente tiene derecho a saber si el progreso nacional les beneficia directamente o si la distancia entre Barahona y Los Mina es más que kilómetros.

Las grandes obras como la de Enriquillo-El Higüero son pilares para un país que aspira a seguir siendo la economía de mayor crecimiento en la región. Sin embargo, para los habitantes de Santo Domingo Este, ese crecimiento solo se valida cuando se refleja en la mesa, en el costo del pasaje o en las oportunidades de empleo que se generan. Si la inversión en el sur facilita el comercio y la distribución, es lógico esperar que, a la larga, esto se traduzca en una oferta más estable y, quizás, más accesible de productos básicos que llegan a la capital.

La conectividad regional es un factor decisivo. La mejora de vías como la inaugurada por el presidente Abinader en Barahona no solo reduce tiempos de viaje, sino que también disminuye los costos operativos para los transportistas. Esto es un punto a favor para la cadena de suministro que abastece a Santo Domingo, incluyendo sus populosos barrios. Si un camión de plátanos puede llegar más rápido y con menos gasto de combustible desde el suroeste a la capital, ese ahorro debe, en teoría, repercutir en el precio final para el consumidor.

Pero la experiencia nos ha enseñado que la teoría y la práctica a veces no van de la mano. Los intermediarios, los costos operativos internos y la misma dinámica del mercado pueden absorber esas reducciones, dejando al consumidor final de Invivienda o El Almirante con los mismos precios elevados. Es por eso que la vigilancia es crucial. La promesa de dinamizar el comercio y la agricultura debe ser una realidad tangible, no solo un eslogan.

Además del impacto en los precios, estas obras de infraestructura pueden generar un movimiento de personas y mercancías que abre nuevas posibilidades. ¿Podrían empresarios de Santo Domingo Este ver en Barahona una nueva oportunidad de negocio, de inversión o de turismo interno? La conectividad también implica la posibilidad de explorar nuevos mercados y expandir las operaciones comerciales más allá de las fronteras del Gran Santo Domingo. Es un doble filo: puede traer beneficios o simplemente evidenciar la falta de inversión en la misma capital.

La gente en SDE, desde Los Mina hasta Villa Mella, ha visto cómo el crecimiento económico del país no siempre se traduce en una mejora directa de su calidad de vida. Las calles siguen con baches, el servicio eléctrico es inestable en algunos puntos, y la seguridad es una preocupación constante. Por eso, cada anuncio de inversión, aunque sea en otra provincia, se mira con la lupa de la expectativa y, a veces, del escepticismo.

El gobierno ha puesto un gran énfasis en el desarrollo regional. Y eso está bien. Pero no se puede perder de vista que Santo Domingo Este es un motor económico y social del país. Las inversiones en sus infraestructuras, en sus servicios básicos y en la mejora de la vida de sus ciudadanos son tan vitales como las que se hacen en provincias más alejadas. La gente de SDE también quiere ver su barrio "despegar".

En los próximos meses, El Farol al Día seguirá de cerca cómo se desarrolla esta situación. Veremos si la carretera de Barahona se convierte en un aliado inesperado para el bolsillo de los ciudadanos de SDE, o si las promesas de desarrollo se quedan en la distancia. Estaremos preguntando en las calles de Ensanche Ozama y en los mercados de Los Mina si el impacto de esta obra sureña se siente realmente aquí. El pueblo exige respuestas claras y beneficios tangibles.

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